Pensamiento político del Teniente General Gutiérrez Mellado. 
 Creo en el pueblo español y en el Rey     
 
 Informaciones.    13/09/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

23 de septiembre de 1976

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PENSAMIENTO POLÍTICO DEL TENIENTE GENERAL GUTIÉRREZ MELLADO

«CREO EN EL PUEBLO ESPAÑOL Y EN EL REY»

« Al asumir la jefatura del Estado Mayor Central, el 8 de Julio de 1976, ante el

ministro del Ejército, señor Alvarez-Arenas Pacheco, dijo: «Para los que

llevamos la vocación militar en nuestras venas no cabe mayor satisfacción que

nuestra entrega total al servicio; una dedicación plena; saber que estamos

cumpliendo con nuestro deber. Hagamos todo esto, y nuestro Ejército será fuerte,

no para convertirse en un instrumento de agresión, pero si en un factor decisivo

de disuasión ante cualquier amenaza contra nuestra soberanía y nuestra paz.»

En la toma de posesión como capitán general de la VII Región Militar (31

de abril de 1976): «No olvidemos nunca que el Ejército está no para mandar, sino

para servir, y que este servicio, a las órdenes del Gobierno de la nación, es

exclusivo para España y para nuestro Rey.»

«Rindamos fervoroso culto a la disciplina, sin la cual no pueden existir

los Ejércitos, y cuya definición Inmortal tuve la suerte de oírla

personalmente del Generalísimo Franco en la Academia General Militar siendo yo

cadete: que no nos limitemos a decir que el Ejército y las restantes fuerzas

armadas estamos muy unidos, sino que todos, cediendo, si es necesario, de

nuestras ideas particulares como ciudadanos, hagamos cuanto esté en nuestra

mano, hermanados por nuestro uniforme, para que, Integrados en la médula

de la nación, para juntos hacer cada vez más esa unidad de espíritu, de

doctrina, de compañerismo, de generaciones y de devoción a la patria, hasta

conseguir que sea un muro indestructible en el que se estrelle cualquier intento

de Reparar nuestras filas y de sembrar en nuestro camino la discordia, el

recelo, la desconfianza.» (Valladolid, 31 de abril de 1976.)

«Mantengamos permanente una sana intranquilidad, una sana Insatisfacción

que nos haga no estar nunca bastante satisfechos, por mucho que hagamos, de

nuestra actuación profesional, de cómo cumplimos nuestro deber de dedicación al

oficio de las armas, que el logro, mediante la instrucción y el estudio,

que nuestras unidades alcancen la cota más alta, de cu capacidad operativa

para -el combate, que es la primera de nuestras responsabilidades, que

nuestro amor al servicio haga de su cumplimiento una tarea entusiasta y alegre,

por muchos sacrificios que se nos exijan.» (Valladolid, 31-4-76.)

En Ceuta, el 25 de noviembre de 1975: «SI los españoles son capacse de hacer lo

que les pide el mensaje del Caudillo y el mensaje del Rey, el futuro de España

está asegurado.»

Ceuta, 2 de enero de 1976: ((España sigue adelante y se dispone a

iniciar una nueva tarea con firmeza, alegría y esperanza, dedicada a cumplir el

testamento del Caudillo y el mensaje de Su Majestad el Rey. Fuera de

nosotros cualquier pesimismo para el presente y para el futuro. No hagáis

caso de los tétricos augures que siempre anuncian grandes desgracias.

Acabamos de comprobar su fracaso ante la magnífica reacción del pueblo

español en críticas y difíciles circunstancias. Pues bien, volverán a fracasar

si nos mantenemos unidos, no sólo en los momentos trascendentales, sino en el

quehacer de cada día.»

En su toma de posesión como comandante general de Ceuta (7 de julio de 1975):

((Ver ios problemas, reconocerlos y hacer todo lo posible para resolverlos:

quiero que los ceutíes sepan que cuentan con mi apoyo Incondicional para

tratar de llegar a lo que esta ciudad se merece. Los momentos actuales, quizá

exacerbados, y las actividades señaladas últimamente por esa lacra Internacional

del terrorismo, no deben turbar nuestra serenidad. Y se engañan los que crean

que con eso van a hacer que dude nuestra fe y nuestra esperanza: se engañan los

que crean que Ceuta no va a ser siempre española.»

Al recibir el título de hijo adoptivo de Ceuta, concedido por acuerdo del

Ayuntamiento (1 de abril de 1976): «Hoy más que nunca hay que hablar un

lenguaje claro, y que todos nuestros actos sean presididos siempre por una

justicia social verdadera, por la honestidad, por el cumplimiento

Ineludible de nuestro deber y de nuestro trabajo, y, en definitiva, que

nuestro juego sea honrado y limpio.»

«Rechacemos firmemente, serenos y decididos, a los que, por pasión

política degenerada, por ambiciones personales y egoístas, por revanchismo o

por defensa de intereses bastardos, no son capaces de supeditar el interés

propio al bíteres nacional. La enorme masa sana de la nación no quiere lucha,

no quiere perder lo mucho que ha conseguido, para lanzarse a confrontaciones

fratricidas. Sin que tampoco suponga esto pararse donde se está y no se abran

caminos hacia nuevas metas que exigen el paso del tiempo y en las que puedan

participar todos los españoles.» (Ceuta, 1-4-76).

«Yo creo en el pueblo español, .en sus técnicos, en sus trabajadores, en

sus intelectuales, en sus empresarios y en todos los estamentos de la nación

que de verdad sientan a España. Y creo y confío también en Su Majestad el Rey,

quien nos ha pedido que le ayudemos para lograr que España sea cada vez más

justa, más próspera y más alegre.»

 

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