Cambio en la vicepresidencia del Gobierno     
 
 ABC.    23/09/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CAMBIO EN LA VICEPRES1DENCIA DEL GOBIERNO

El nombramiento del teniente general Gutiérrez Mellado —nuevo vicepresidente

primero del Gobierno para Asuntos de la Defensa y ministro sin cartera— no

significa una crisis ministerial. Más probabilidades de acierto tiene la

interpretación que entienda este cambio en la Vicepresidencia como un oportuno,

bien que inesperado, reajuste destinado a reforzar la cohesión del Gobierno, de

cara a su tarea principal de reforma política.

No entendemos, pese a esta interpretación, que existiera incompatibilidad ni

discrepancia fundamental alguna referida a la ilustre personalidad del teniente

general De Santiago, que ahora ha cesado, en relación con la política

gubernamental. Entendemos, al contrario, que siempre existe un hombre más

adecuado para un determinado tiempo y una función también determinada. Y nadie

como los militares comprenden mejor y aceptan con mayor patriotismo la

conveniencia de estos cambios personales cuando las circunstancias los

aconsejan.

El teniente general Gutiérrez Mellado, como su antecesor en el Gobierno, tiene

un brillantísimo historial militar, enriquecido además por una resonancia de

nombre castrense que se ha extendido desde los cuadros militares a la opinión

pública. No es arriesgado pronosticarle aciertos rotundos, en bien de la nación,

desde su importantísimo puesto en el Gobierno.

El cambio o reajuste se ha realizado, ejemplarmente, con muy discreta

tramitación. Sin dramatismo, por emplear expresión que aplica frecuentemente el

presidente Suárez a los modos .deseables para la política española. Sin

dramatismo y sin rumores públicos previos, que tantas veces sólo generan

oscuridades, insidias y falseamientos.

Como buen militar, como jefe distinguido, el teniente general Gutiérrez Mellado

asumirá su cargo dispuesto, ante todo y sobre todo, a cumplir un servicio: un

altísimo servicio a España y a la Corona; al país y a su forma política

institucional. Y sabrá —estamos seguros— desempeñar la difícil misión que ahora

le incumbe con pleno acierto; con inteligente entendimiento de la misma.

Las reacciones de sorpresa serán hoy inevitables en todo el país. Pero

afortunadamente todo permite pensar que no encerrará nada negativo la sorpresa.

Que será, al contrario, una reacción no sólo de conformidad, sino d« incremento

de la confianza popular en el Gobierno. Incluso, para sectores que representan

una opinión más cualificada, el reajuste ministerial aumentará las seguridades

de cara al ritmo de actuación política que se ha propuesto seguir el Gobierno.

 

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