Autor: L. R.. 
   Nuevo vicepresidente para la Defensa     
 
 ABC.    26/09/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

HUEVO VICEPRESIDENTE PARA LA DEFENSA

El miércoles, día 22, fue anunciado oficialmente el nombramiento del teniente

general Gutiérrez Mellado como ministro sin cartera y vicepresidente primero del

Gobierno para asuntos de la Defensa, relevando en el cargo al teniente general

De Santiago, que cesaba por propia voluntad.

«Creo que es la dimisión de mayor relevancia, política que, a nivel de Gobierno,

se ha producido desde 1936», ba comentado Gonzalo Fer nández de la Mora. «La

noticia más importante desde la muerte de Franco», ha sido calificada por

Ricardo de la Cierva. El hecho de que dos personalidades tan distantes

políticamente como Fernández de la Mora y Ricardo de la Cierva coincidan en la

importancia otorgada al cambio en la vivepresidencia militar da idea de la

relevancia que se concede, en todos los ambientes, al arbitraje del Ejército en

este momento de transición.

Se ha presentado a don Manuel Gutiérrez Mellado —aparte de su prestigio

indiscutible, dentro y fuera de España, y no sólo en al campo militar—, como un

hombre dialogante y liberal, y en algunos círculos se ha creído entender que

significará un apoyo para la política de reforma.

Incluso se ha llegado a especular, jugando al futurismo, conque podría encabezar

un próximo Gobierno durante el proceso electoral, si el actual presidente, señor

Suárez, y algunos de sus ministros, optaran por tomar parte activa en la lid

política. Y con Gutiérrez Mellado se contaría con un Gabinete que garantizara la

neutralidad del Poder mediante las elecciones.

ACTO DE SERVICIO.—«Soy militar y ocupar la vicepresidencia del Gobierno supone

para mí un nuevo acto de servicio», ha comentado don Manuel Gutiérrez Mellado

después de su nombramiento. En cuanto a la misión del Ejército parecen claras

estas palabras suyas: «El Ejército está no para mandar, sino para servir, y que

este servicio, a las órdenes del Gobierno de la nación, es exclusivo para España

y para el Rey.»

Parece, por tanto, claro que el pensamiento del nuevo vicepresidente conecta

directamente con vínculos militares, en los que se recuerda que si es inadecuado

hablar de liberales y de conservadores al referirse a los profesionales

castrenses, no tiene sentido el sospechar siquiera que el Ejército puede apoyar

un Plan concreto de reforma política; esta vez, el propugnado por el presidente

Suárez. Y esto, sencillamente, porque, como prohombres de la milicia recuerdan

una y otra vez, las Fuerzas Armadas se mueven en un plano distinto al de las

acciones políticas concretas.

Su misión, como especifica la Ley Orgánica del Estado, es la de garantizar la

unidad e independencia de la Patria, la integridad de sus territorios, la

seguridad nacional y la defensa de] orden institucional.- L.R.

 

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