Autor: Camba, Julio. 
   Las truchas     
 
 ABC.     Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LAS TRUCHAS

No na contemplado usted nunca, amigo lector, desde lo alto de un puente, o en cualquier otro lugar a propósito, el espectáculo de las truchas luchando contra la corriente? Allí donde las aguas se encrespan con más ímpetu, allí donde son mayores el fragor y la violencia del río, allí están siempre las truchas, frágiles y ligeras, sosteniendo el rudo combate, como si en vez de un combate fuese un juego. A veces, en una crecida, el río arrolla todo lo que se encuentra al paso, arrastrando consigo piedras, barcazas, troncos de árboles, cabezas de ganado, etc.; pero a las truchas no las arrastra. Por fuerte que sea la crecida, los ágiles y valientes pececillos se sostienen siempre contra ella sin esfuerzo aparente.

Yo he admirado toda mi vida a las truchas, y no sólo en el plato, sino en el río, su elemento natural, donde se me aparecían como un símbolo de lucha y, rebelión. La trucha no transigía. La trucha no se adaptaba. La trucha no volvía la cara.. Como digo, he admirado toda mi vida a las truchas, hasta que un día´, leyendo -"Alrededor del Mundo"—no, pretendamos ocultar nunca el modesto origen de nuestros conocimientos—, me encontré con un suelto que decía así:

"Los ríos arrastran en su curso toda clase de sustancias,, en las que las truchas encuentran su mayor alimento. Por ello estos animales nadan siempre contra la corriente."

Esto decía el suelto de "Alrededor del Mundo", y al leerlo yo experimenté mi primer desengaño político.

¿De modo que al nadar contra la corriente las truchas andaban buscándose un comedero, una manera de vivir, un enchufillo, en fin, para dejarnos´ de circunloquios? ¡Y yo que había puesto, siempre en ellas tanta ilusión y tanta fe!...

Desde entonces no me fio ya de nadie que vaya contra la corriente. ¡Qué me voy a fiar! El que más y el que menos, acaba siempre resultando un trucha que iba de caza de una Delegación dé esto o de lo otro, de un cargo de consejero, de una- Comisión de por aquí o para allí, o de cualquier otro "enchufe" por el estilo. Acaba siempre resultando un trucha o un truchimán, y haciéndose completamente indigno de la simpatía que nos había inspirado.

Julio CAMBA

 

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