Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 Apunte para la historia reciente. 
 Asó fue la crisis de otubre de 1974  :   
 El cese de Pío Cabanillas y la dimisión de Barrera de Irimo, minuto a minuto. 
 ABC.    21/11/1976.  Página: 12-15, 17. Páginas: 5. Párrafos: 56. 

Jueves, 24 de octubre de 1974

APUNTE PARA LA HISTORIA RECIENTE

ASI FUE LA CRISIS DE OCTUBRE DE 1974

El cese de Pío Cabañil las y la dimisión de Barrera de Irimo, minuto a minuto

Por Pedro J. RAMÍREZ

Cuando con cierta perspectiva se escriba la historia de la transición, uno de

sus primeros capítulos se ocupará detenidamente de la crisis que se desencadenó

el 29 de octubre de 1974. Aquel día perdieron los «aperturistas» una dura

batalla que llevaba librándose varios meses. Ahora, dos años después, hemos

tratado de reconstruir, con toda la minuciosidad que permite el recuerdo de seis

de sus principales protagonistas, los hechos que llenaron aquellas jornadas.

PROLOGO

TRAS realizar una serie de ensayos subiendo y bajando una escalerilla de

embarque colocada por Iberia en uno de los espacios abiertos de El Pardo,

Francisco Franco, convaleciente de su primera enfermedad grave, ha .marchado por

vía aerea a Galicia dispuesto a pasar sus habituales vacaciones veraniegas. «Ni

Arias ni nadie pensaba entonces que el Jefe del Estado pudiera reasumir el

poder», recuerda un alto funcionario de la Presidencia del Gobierno.

El 1 de septiembre de 1974, el presidente recibe, sin embargo, en Salinas una

llamada telefónica de Cristóbal Martínez Bordiú, quien le adelanta la decisión

de Franco. El .presidente insiste en que sea el propio Caudillo quien se >lo

comunique, y éste le dice lacónicamente: «Arias, ya estoy curado». Tal

acontecimiento coloca de nuevo en precario a quienes, desde los Ministerios de

Información y Turismo, Hacienda y Presidencia, pretendían desarrollar plenamente

el espíritu del 12 de febrero. Sobre Pío Cabanillas, su cabeza visible, pende de

nuevo la espada del cese.

El viernes día 6 comen en «Zalacaín» Carlos Arias, Pío Cabanillas y Antonio

Carro, ministro de Ja Presidencia. Su objetivo es perfilar unas declaraciones

periodísticas elaboradas por el equipo de Presidencia, a partir de una especie

de ponencia redactada por Juan Antonio Ortega y Diaz-Ambrona director del

Instituto de Estudios Administrativos— en la casa de ejercicios de «Los

Molinos», en la sierra madrileña. El lunes día 9, el presidente entrega dichas

declaraciones al director de la agencia Efe.

En las mismas se impulsa de nuevo la reforma, se elogia con cierto énfasis la

actuación de Don Juan Carlos como Jefe de Estado en funciones y se alude a

quienes «han creído encontrar en Ja enfermedad del Jefe del Estado ocasión

propicia para movilizar sus ambiciones personales». Algunos de los colaboradores

de Arias en Presidencia proponen complementariamente «un acto de poder respecto

a la clase política» y sugieran las fulminantes destituciones de quienes han

protagonizado ciertos movimientos en Marbella en torno a la figura de José

Antonio Girón de Velasco: entre ellos, un futuro miembro del segundo Gobierno

de la Monarquía y tres altos cargos de importantes empresas nacionales.

Las declaraciones a Efe son acogidas con frialdad en El Pardo, tras influir

negativamente sobre Franco algún otro miembro del Gobierno. El viernes día 13

estalla una bomba en la cafetería Rolando, de la calle del Correo, matando a

once personas. «Fuerza Nueva» .publica un comentado artículo —>«Señor

presidente», se titula—, en el que se autoexcluye de la política gubernamental.

Flota en el ambiente ya la sensación de que el ministro Cabanillas está

sentenciado. A manos del Jefe del Estado han llegado dos «dossiers», recogiendo

una especie de antología negativa de la Prensa del momento: la incipiente

escalada pornográfica es, al parecer, lo que más impacto causa en Francisco

Franco. Pío Cabanillas prepara un contra-«dossier» que el presidente Arias no

considera oportuno llevar a El Pardo.

El viernes 3 de octubre vuelven a comer en «Zalacaín» Pío Cabanillas, Arias y

Carro, esta vez con el vicepresidente García Hernández. El ministro de

Información pone sobre la mesa un tema trascendental: «Hay que coronar». Se le

escucha con interés y la conversación se protonga, decidiéndose, por fin,

continuar al día siguiente. Cabanillas recibe por la mañana una llamada de

Carro, advirtiéndole que el presidente ha reflexionado sobre el asunto y ha

decidido congelarlo .por el momento. La suerte.está echada.

Quienes insisten en mantener a Pío Cabanillas le aconsejan que permanezca «muy

pegado al terreno» y tratan de disuadirle de que realice un viaje a distintos

países árabes cuyo objeto es recolectar votos de cara a la concesión a nuestro

país de la sede de la Organización Mundial del Turismo. El ministro de

Información parte, sin embargo, hacia Teherán. A su regreso la crisis estará ya

en su recta final.

A última hora de la tarde llega Pío Cabanillas a Barajas procedente de Teherán.

Le espera su subsecretario, Marcelino Oreja, con quien ha .mantenido constante

contacto telefónico ios pasados días.

«España va a presentar su candidatura como sede de la Organización Mundial de

Turismo», manifiesta la cónicamente el ministro de Información al puñado de

periodistas que han acudido a recibirle.

En su coche oficial, Pío Cabanillas marcha directamente a Castellana, 3, sede de

la Presidencia de Gobierno, donde se celebra la habitual reunión preparatoria

del Consejo de Ministros previsto para el día siguiente. Son las ocho menos

cuarto y el presidente Arias ha abandonado la sesión para despachar en El Pardo

con Franco.

Cabanillas está preocupado por el grave estado de salud de su suegro, persona

muy querida para él.

Viernes, 25 de octubre de 1974

A primera hora de la mañana, el vicepresidente primero y ministro de la

Gobernación, José García Hernández, repasa con su subsecretario, León Herrera,

los últimos detalles de la cartera del Consejo de Ministros. Son unos breves

retoques finales, tras los cuales, y antes de salir hacia El Pardo, García

Hernández invita a su colaborador a pasar del despacho oficial a un pequeño

despacho interior mucho más íntimo.

«Mira, hay bastantes posibilidades de que cambie el ministro de Información y

hay bastantes posibilidades de que tú seas su sucesor», viene a decirle. León

Herrera, antiguo director general de Correos, director general de Empresas y

Actividades Turísticas durante los siete años y medio de la «era Fraga», no se

sorprende demasiado: del cese de Cabanillas se venía hablando con insistencia y

su nombre había sido barajado entre los ministrables de la anterior crisis, tras

la muerte de Carrero.

Su reacción fue más bien cauta: se encontraba a gusto en Gobernación...

Sustituir a un viejo amigo como Cabanillas y en las circunstancias actuales

sería algo difícil de hacerse perdonar... Ambos quedaron de acuerdo en esperar

el desenlace de los acontecimientos.

El Consejo transcurrió con toda normalidad, aprobándose las nuevas medidas

económicas propuestas por Barrera de Irimo y el nombramiento de Fernando Suárez

González, procurador familiar por León, .poco conocido fuera del ámbito de las

Cortes, como secretario general técnico de la Presidencia del Gobierno.

Pío Cabanillas, deseoso de marchar cuanto antes hacia Orense, acordó con Arias

postergar para otra ocasión su informe sobre el viaje a los países árabes y

dejar en manos de Barrera de Irimo la habitual rueda de Prensa a celebrar por la

tarde. El presidente y su ministro de Información quedaron en verse el lunes, a

la una, tal y como venía siendo constante de anteriores semanas.

Sábado-domíngo, 26-27 de octubre de 1974

Arias, García Hernández y Carro pasan el fin de semana cazando juntos. Pío

Cabanillas asiste en Orense al entierro de su suegro. León Herrera estrena su

nuevo «Mercedes» y asiste con su mujer a la Fiesta del Azafrán, que se celebra

en Consuegra. La Prensa refleja tímidamente un atentado contra las instalaciones

de FoSBu Craa en s\ Sahara. Son contadísimas las personas que sospechan la

inminencia de la crisis.

Lunes, 28 de octubre de 1974

En el antedespacho del presidente Arias, Pío Cabanillas coincide con el director

general de Relaciones Institucionales, Luis Jáudenes. El todavía ministro de

Información llega con unos minutos de retraso y muy cargado con varias carpetas

y «dossiers».

La conversación con Arias es breve. Visiblemente incómodo el presidente explica

que el Jefe del Estado le ha pedido su cese

Diecisiete de los dieciocho ocupantes del banco azul —empezando por Arias y

Rodríguez de Valcárcel aplauden al final del discurso de Labadie Otermín en el

Consejo Nacional. Antonio Barrera de Irimo permanece con los brazos cruzados, y

el ceño fruncido. Nunca un ministro de Franco había dimitido de forma tan

contundente. En el banco azul ya no estaba Pío Cabanillas. Esta foto de Pastor,

muy comentada y reproducida, fue finalista del premio Mingóte.

ALTA TENSION POLITICA: ESTOS FUERON LOS PROTAGONISTAS DE LA CRISI

Antonio Carro no pudo evitar el cese de Cabanillas. Recomendó luego pragmatismo

a sus colaboradores.

Marcelino Oreja. El subsecretario de Información y Turismo. Vivió la crisis muy

pegado a su ministro.

José López Muñiz, subsecretario de Hacienda. En las horas cruciales nadie

podía conectar con Barrera.

Fernández Ordóñez, presidente del I. N. I. Intensa actividad durante el día 29.

Luego, dimisión irrevocable porque está descontento con la orientación de la

política informativa y porque la televisión le parece «un nido de rojos».

Cabanillas contesta que se hace cargo de la situación y se limita a matizar

algún que otro aspecto.

—Yo lo que no hago es ir mañana al Consejo Nacional.

—Muy bien, como te parezca...

—Quisiera, además, ser yo quien haga pública la noticia.

—De acuerdo.

La entrevista apenas ha durado quince minutos. Por la tarde, Pío Cabanillas

preside normalmente un acto en el Ministerio, concretamente la toma de posesión

de Alejandro Royo Villanova como secretario general técnico. El ministro da

instrucciones para que la referencia del acto se airee informativamente lo menos

posible.

A las ocho de la tarde, León Herrera acude a ver al Presidente, quien Jo ha

citado con anterioridad. Arias le confirma que tiene el visto bueno del Jefe del

Estado para su nombramiento. La presencia del subsecretario de la Gobernación en

Presidencia corre como un reguero de pólvora entre los altos cargos vinculados

al ala aperturista del Gobierno. Ya es evidente lo que ocurre.

Pío Cabanillas cena con Marcelino Oreja en el restaurante «Sacha», en la zona de

Doctor Fleming. Pronto se les une el subsecretario de Hacienda, José López

Muñiz, quien ha recogido por el camino a Luis Jáudenes. Este último ha

interrumpido una cena de carácter privado en el restaurante «Las Reses».

Cabanillas les informa al detalle de la situación y López Mufiiz y Jáudenes

sugieren hacer algo por ver si todavía es posible parar la crisis. Deciden

presionar sobre Arias a través de Antonio Carro. Cabanillas se levanta durante

la cena y llama por teléfono a Antonio Barrera de Irimo a su casa de Puerta de

Hierro. Es una breve conversación, en el transcurso de la que no queda nada

claro cuál puede ser la reacción del ministro de Hacienda.

Martes, 29 de octubre de 1974 (la mañana)

Barrera, sin embargo, parece dispuesto a llegar hasta el final y mantiene una

conversación un tanto tensa con el Presidente a primera hora de la mañana. Su

argumento fundamental es que el cese de un ministro afecta a todo el gabinete y

que había que haber contado con la opinión de sus miembros antes de tomar tal

decisión. Arias se muestra algo áspero e intransigente y Barrera le presenta la

dimisión.

El ministro de Hacienda y vicepresidente segundo del Gobierno decide acudir en

cualquier caso al acto previsto en el Consejo Nacional conmemorando el XLI

aniversario de la Fundación de la Falange.

Entre tanto, el subsecretario as la Presidencia, José Manuel Romay y Luis

Jáudenes han hablado con Carro, convenciéndole de que es necesario realizar un

último esfuerzo ante Carlos Arias.

Por su parte, Francisco Fernández Ordóñez, presidente del I. N. I. y uno de

los miembros más progresistas del «equipo B´ carrera», se ha enterado del equipo

de Cabanillas a través de una armada de Marcelino Oreja para después de las

nueve y media Fernández Ordóñez se planta rapidamente en el Ministerio de la

formación. Allí encuentra a P. Cabanillas un tanto nervioso y al director

general de Cultura Popular, Ricardo de la Cierva, paseando a grandes

zancadas,por los pasillos.

El presidente del I. N. y. explica que él dimite y que está dispuesto, si hace

falta, a no volver a aparecer por su despacho. Se interesa en seguida por la

postura de Barrera, pero nadie sabe exactamente qué es lo que hará: «Dice que va

a dimitir, pero se teme que le convenzan».

Francisco Franco y el Príncipe de España llegan a la Plaza de la Marina

Española. Varios periodistas escuchan poco antes de que comience el acto una

conversación cuyo significado todavía no alcanzan a comprender plenamente; es

Arias, quien dirigiéndose al presidente de las Cortes, Alejandro Rodríguez de

Valcárcel, explica: «Ha dimitido Barrera, pero me sobran ministros de Hacienda,

y si alguien más tiene que dimitir, que dimita...».

La ausencia de Pío Cabanillas se advierte apenas el Gobierno ocupa el banco

azul. El discurso central del acto corresponde a quien fuera el más joven de

¡los gobernadores civiles del Régimen entonces y presidente de la Empresa

Nacional de Artesanía, Francisco Labadíe Otermin. Sus palabras poco o nada

tienen que ver con el léxico acuñado por el Gobierno el 12 de febrero:

«Defenderemos con uñas y dientes la legitimidad de una victoria que es hoy

patrimonio del pueblo español».

A! final de su intervención en la más ortodoxa .´ínea «dura», Labadíe Otermín es

calurosamente

Aludido. Al aplauso se suman los los miembros del Gobierno excepción de Barrera,

quien grunce el ceño y se cruza de brazos con ostentación. Al amparo de un

sol tibio y otoñal I o s señores consejeros charlan en grupitos y se pasean

entre los jardines de la Plaza de la Marina Española una vez acabado el

acto. Barrera explica su Cecisión a algunos compañeros de gabinete, entre los

que cunde la inquietud.

Fernández Ordóñez, ansioso por conocer la decisión final de Barrera se acerca al

Ministerio de Hacienda y charla con el subsecretarío López Muñoz;´quien tampoco

puede sacarle de dudes. Tras el acto del Consejo Nacional es imposible conectar

con él.

E! presidente del I. N. I. visita a continuación al almirante Pita da Veiga en

el Ministerio de Marina, con objeto de despachar un asunto urgente. Aprovecha la

ocasión para confesarle sus escrúpulos y exponerle su decisión de abandonar su

caigo. Pita da Veiga hace algunos comentarios y se sume en un enigmático

silencioso.

Pió Cabanillas habla por teléfono con León Herrera y conciertan una entrevista

para las seis de la tarde en casa del primero.

Martes, 29 de octubre de 1974 (la tarde)

Fernández Ordóñez come en el hotel Villamagna con el Ministro de Comercio,

Nemesio Fernández Cuesta; el ´de Industria, Alfredo Santos Blanco y el

Subsecretario de Industria, Landelino Lavilla. La incógnita de la decisión

última de Antonio Barrera de Irimo preside la comida.

Por la tarde al filo de las cinco y media García Hernández llama a las Cortes a

su compañero en el cuerpo de abogados del estado y vicepresidente de Seat,

Rafael Cabello de Alba, ofreciéndole ¡la cartera de Hacienda. Cabello de Alba

abandona precipitadamente el Palacio de las Cortes, llevando consigo unos

papeles necesarios para la continuación de la sesión de trabajo en la que

participaba. La comisión correspondiente debe interrumpir su labor.

León Herrera visita a las seis a Pío Cabanillas en su casa de Alberto Alcocer.

Chaflán animadamente durante una hora con la compañía de una botella de whisky.

La dimisión de Barrera ha venido a complicar la crisis y su desenlace no es ya

tan evidente. Pío Cabanillas piensa no obstante que su cese es irreversible y

comunica a León Herrera que prácticamente todo el equipo del Ministerio ha

decidido marcharse con él. Al final sólo connuarían Jiménez Quílez y Rogelio

Diez.

Ambos coinciden en la importancia de asegurar la concesión a España de la sede

de la Organización Mundial del Turismo. Salen juntos al cabo de una hora. Pío

Cabanillas regresa al Ministerio de Información y León Herrera al de

Gobernación. Poco después camino de su casa este último le daría vueltas al tema

«pensando que tal vez se trataba simplemente de una finta y que todo quedaría

como estaba».

Carlos Arias despacha con Franco pasadas las ocho de la tarde. Tras escuchar a

Carro ha Luis Jáudenes, director de Relaciones Institucionales. Hasta el último

momento luchó contra lo inevitable.

Gabriel Cañadas. Se le atribuye la redacción primera del artículo

publicado en «Ya» el día 30.

León Herrera, subsecretario de la Gobernación. García. Hernández le llamó a sU

despacho el viernes día 25.

Rafael Cabello de Alba, vicepresidente de Seat. Estaba en las Cortes. También le

llamó García Hernández pensado plantear la posibilidad de ampliar la crisis y

relevar también a algunos de los ministros más identificados con planteamientos

y sectores inmóvilistas. La decisión de «El Pardo» es sin embargo contraria a

tal maniobra y todo se reduce a las carteras de Información y Hacienda.

Los tenientes generales en ac telefonean sucesivamente a Fndez Ordóñez,

sugiriéndole que reconsidere su decisión de dimitir.

A las nueve y media de la noche Carro llama a Pío Cabanillas para que se

encargue de hacer pública la noticia y éste consigue al fin conectar con

Barrera: «A ti te sustituye Rafael y a mi me sustituye León», le dice. Carro

llama también a León Herrera a su casa en la calle Genera´, Moscardó,

comunicándote que el «Boletín Oficial del Estado publicará al día siguiente los

nombramientos.

Miércoles, 30 de octubre de 1974

A las nueve menos cuarto de la mañana Francisco Fernández Ordóñez se acerca a

casa de Barrera ambos viven en Puerta de Hierro— y le plantea su dimisión. «Aquí

no dimite nadie más que yo», cuentan que le respondió, «porque nos vamos a

cargar al país*. Convienen en que el tema será replanteado en una reunión entre

>los altos cargos del I. N. I.

Poco antes del mediodía León Herrera concede a «La Actualidad Española» su

primera entrevista como ministro. «Creo que la Prensa debe ir en vanguardia

abriendo paso-al desarrollo político, pero mirando hacia atrás para cerciorarse

de que aquél camina hacia la meta deseable...», dice. «Pienso que si la Prensa

se adelanta en demasía, difícilmente podrá contribuir a allanar aquel camino,

cuyas dificultades nadie Ignora.»

El diario «Ya» publica un artículo firmado por el grupo «Tácito» y redactado

básicamente por Gabriel Cañadas, quien habría de ser subsecretario de

Información en el primer Gobierno de la Monarquía. «Si los signos externos

reflejan de algún modo el auténtico sentido profundo de los acontecimientos,

debemos pensar que una línea política ha muerto ayer», sentencian los «Tácitos».

«El discurso del señor Labadíe ante todo el Estado, el cese del señor Cabanillas

y la dimisión del señor Barrera no pueden dejarnos ninguna duda. Se tuvo la

oportunidad de elegir un camino, el que los discursos presidenciales señalaban y

nosotros apoyamos. Se ha elegido otro».

EPILOGO

«Sólo queda el dolor de que al final de la andadura no estén con nosotros estos

dos valiosísimos colaboradores», dice Arias con evidente pesadumbre,

refiriéndose a Cabanillas y Barrera en el acto de tema de posesión de sus

sucesores. Pronto se confirma la dimisión de Fernandez Ordóñez y algunos de sus

colaboradores en el I. N. I.

Se rumorea que varios altos cargos de Presidencia han optado también por

abandonar. Antonio Carro les convence para que continúen y se dispongan a

librar la inminente batalla del asociacionismo.

La prensa se vuelca en elogios hacia los ministros salientes. León Herrera manda

elaborar un «dossier» en dos tomos —nacional y extranjera— y se Jo envía

encuadernado y con una cordial dedicatoria a Pío Cabanillas.

La batalla del asociacionismo supone una nueva derrota para los aperturistas. A

pesar de que Arias ve con buenos ojos el anteproyecto elaborado en Presidencia,

el "Jefe del Estado se inclina por el de Secretaría Genera! que reduce el juego

políti-tico al estricto marco del Movimiento. Juan Antonio Ortega y Díaz Ambrona

dimite entonces como director del Instituto de Estudios Administrativos de la

Presidencia de Gobierno. Como el cese tarda en llegar, pura y simplemente deja

de aparecer por el despacho.

Tanto él como Fernández Ordóñez pronuncian sendas conferencias que causan gran

escándalo y ciertas tensiones en el Club Siglo XXI: coinciden en la necesidad de

abrir un proceso constituyente. En 1a presentación de un libro de su colaborador

Manuel Fraile, Pío Cabanillas rompe su silencio de varios meses y solicita que

se fije el plazo concreto de la sucesión.

Arias trata de recuperar el rumbo perdido y completa la crisis a finales de

febrero, aprovechando la dimisión de Liclnio de la Fuente. Además del lógico

relevo en los departamentos económicos, se produce el nombramiento de Fernando

Suárez como vicepresidente tercero y ministro de Trabajo y los ceses de Ruiz

Jarabo y Utrera Molina. Los sustituyen Sánchez Ventura y Fernando Herrero

Tejedor, La muerte de este último en accidente de tráfico haría irremisible el

último otoño triste del franquismo.

Pedro J. RAMÍREZ

Pag 17

 

< Volver