Autor: VARELA. 
   1976, año de la inseguridad  :   
 (La reforma fue lo más popular y la economía lo más triste). 
 El Alcázar.    31/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

la balanza

1.976, ANO DE LA INSEGURIDAD (La reforma fue lo más popular y la economía lo más

triste)

1.977 SERA LO QUE LA RAZÓN Y LA ESTRATEGIA POLÍTICA QUIERAN EN TÉRMINOS

DEPORTIVOS

Adolfo Suárez, máximo goleador.

Martín Villa y Carriles, los más goleadores.

El Gobierno, como el C.F. Español de Barcelona

El tema de este año que ya muere ha sido el cambio. Y el campeón del cambio fue

de cara a la opinión pública el Presidente Suárez. Es ocioso decir que el pueblo

español —yo creo que sin fisuras— estaba con la reforma. Lo que ha ocurrido es

que entre las élites de opinión había diferencias en cuanto a la calidad de esa

reforma. De ahí que una parte de esas élites, que sociológicamente son muy

importantes, se hayan acercado a las urnas para votar no o en blanco; o se hayan

quedado en casa en una actitud de abstención activa. El pueblo quería la reforma

y fue a las urnas a votar reforma, como en 1966 quería paz y fue a las urnas a

votar paz. Lo que quizá no sepa gran parte de ese pueblo es que fue a votar

reforma y votó cambio; del mismo modo que en 1966 fue a votar paz y votó la Ley

Orgánica del Estado. Pero como el desconocimiento de la Ley no nos exime de su

cumplimiento, bueno será recordar, en el umbral de 1976, que tenemos sobre

nuestra cabeza una Ley para la Reforma Política que confiere al Rey más

prerrogativas que las que había heredado de la vieja constitución, y abre un

período constituyente, cuyo alcance es en este momento desconocido por que está

pendiente del resultado de las próximas elecciones generales. La ley—que es la

ley— tiene muchas más sutilezas, como, por ejemplo, la imposibilidad real de

cambiar sus líneas maestras por lo menos en un trienio, aún ganando las

elecciones. Pero un trienio en política es como noventa minutos en un encuentro

de fútbol.

Lo que hace falta es que los partidos, grupos o movimientos políticos se sometan

sin nostalgias —tanto en la izquierda como en la derecha— a una larga

preparación. Hacer otra cosa habría de ser —a mi juicio un grave error porque ni

la base popular de la izquierda desea continuar en la clandestinidad o en la

tolerancia, ni la base del franquismo más ortodoxo quiere someterse a esa

operación quirúrgica o a ese túnel del tiempo.

Yo creo que el futuro es limpio y, sobre todo, el futuro hay que ganarlo a

pulso. Y es éste el reto que nos deja para el porvenir 1976. El futuro está ahí,

pero hay que ganarlo desde la legalidad, sin darse con la cabeza contra el muro

una y otra vez, aunque el muro de ahora mismo sea más débil que el de antes. Los

líderes están por revalidar en las urnas y en las urnas —ya se sabe— no gana el

mejor, gana el que tiene más estrategia, mejor equipo o más infraestructura

electoral. Por eso precisamente, si el año 1976 será para la historia el año del

cambio, debe ser para los políticos el año de la meditación. Una meditación fría

que les haga comprender que el porvenir ya no va a ganarse desde el corazón sino

desde la razón y la estrategia.

EL MAS GRAVE ERROR: ORDEN PUBLICO

A nivel más bajo de protagonismo, pero de trascendental importancia quedan los

temas de orden público y de la economía. El primero es a mi juicio el más grave

de los errores cometidos por el actual Gobierno, y no, precisamente, por los

esporádicos y trágicos acontecimientos que este año azotaron al país. Ha sido

el orden público el error más grave, porque el Gobierno tenia todo a su

favor para hacer una reforma y bajo está justificación tenía el deber de

mantener la paz social por encima de todo. Tenía, además de poder, respaldo

moral. Sin embargo, de un modo que la perspectiva del tiempo solo puede

calificarlo. como insólito, el Gobierno dejo´ que el poder se despiara desde su

esfera hasta la plazuela pública. Dejo el poder en la calle y de este modo, sin

ningún esfuerzo consiguió llevar la inseguridad a los hogares, la inquietud a

las empresas y el desasosiego al capital. En menos de seis meses se

multiplicaron por diez o por cien, los atracos, los asaltos, los robos, las

huelgas y las manifestaciones. No es que hayan ocurrido cosas distintas, pongo

por caso, a las que ocurren en Italia, Argentina o Estadas Unidos; es que aquí

$e creó de la noche a la mañana la inseguridad y cada españolito que se

acercaba al televisor, el aparato de radio o a un periódico iba convencido que

iba a encontrar sucesos de gravedad, que algo grave había ocurrido mientras

dormía, trabajaba o tomaba un vino. Es grave pues el tema de orden público

porque la inseguridad es contagiosa y muy difícil de eliminar. Ha sido grave

hasta el extremo que el líder socialista, profesor Tierno Galvan, escribió un

artículo el pasado día 27 en "El País", cuya base argumental era la

necesidad de un Estado fuerte y que yo pongo en duda que en este momento pudiera

ser firmado por cualquier miembro de la derecha, por miedo a ser tachado de

reaccionario.

Adolfo Suárez ha triunfado —no nos engañemos— con el proyecto de Reforma

Política, pero su triunfo ha sido menguado ampliamente por esta grave

equivocación.

EL OTRO FACTOR: LA ECONOMÍA

Por ese factor y por la economía, cuya inestabilidad , como en el caso del orden

público deja también en entredicho al actual gabinete. Está claro que no tuvo

suerte el Presidente del Gobierno con gran parte de su equipo, y de manera

especial con el económico. El Gobierno, como se sabe se proclamó "gestor" y la

única gestión que hizo en el terreno económico fue paralizar la reforma fiscal y

aumentar sustancialmente las cuotas de descuento en los impuestos para aquellas

personas que invirtieran en seguros de vida.

Se proclamó "gestor" y dio dos "paquetes" de medidas económicas con tan poca

fortuna que cuando se rumoreaba que iban a sacar a la luz un "tercer paquete",

los líderes económicos, como en el viejo chiste de -Lourdes, camino de la

pendiente -suplicaban: "madrecita, que me dejen como estoy". Se declaró un

Gobierno "gestor" y después de los estre pitosos fracasos hizo correr el rumor

de que la economía sólo podría salvarse después de las elecciones, con un

gobierno democrático, ignorando quizá que ya se había filtrado a la opinión

pública que un sector de ese Gobierno trabajaba —trabaja— denodadamente por

guardar sus puestos aun después que se celebren éstas.

Ha sido, pues, 1976, un año con un triunfador a nivel político: Adolfo Suárez

cuya calificación, por las esferas de su actuación, es de Matrícula de Honor. Y

tuvo dos grandes fracasados, los ministros de Gobernación, don Rodolfo Martín

Villa, y de Hacienda Eduardo Carriles, cuya calificación es de cero cerísimo.

De. cualquier manera, 1977 está ahí, llamando a la puerta. Para ese año yo deseo

a todos las mejores venturas, con una sola recomendación, que no miren hacia

atrás, corren el riesgo de quedar petrificados.

El futuro está a la puerta y vamos a ganarlo. ¡¡FELICIDADES!!.

EL "HIT PARADE" GUBERNAMENTAL

Como ahora están de moda los "hit parades" y todo ese tipo de encuestas sobre

,1a actividad política del país, yo no renuncio a resumir la actividad

gubernamental de este año, calificando a los miembros del Gabinete y al

Gobierno, como si fueran miembros de un conjunto de fútbol, y siendo así yo

daría el trofeo Pichichi, es decir, diría que Adolfo Suárez fue el máximo

goleador de la competición 1976. Mientras que Martín Villa y Carriles fueron los

porteros más goleados. Al equipo gubernamental yo lo compararía con el F.C.

Español de Barcelona. Efectivamente, como este conjunto catalán —el Gobierno—

hizo muchos goles, pero también encajó los suyos. Fue el máximo goleador, pero

también el más goleado. Tiene un rápido y ágil ataque pero le falla la defensa.

Ganó algunos partidos fuera de su campo, pero en su casa perdió puntos

decisivos, en momentos claves, que seguramente le van a impedir en el futuro

codearse con los "gallitos" o lo que es lo mismo, ganar la competición.

VÁRELA

 

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