Autor: Cossío Martínez de Fortún, Francisco de. 
   Amigos y conocidos     
 
 ABC.     Páginas: 1. Párrafos: 10. 

DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN GENERAL

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FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA AMIGOS Y CONOCIDOS

NOS encontramos en la vida algunos hombres, serviciales, dispuestos a hacer por,nosotros un encargo o comisión, a hablar a alguien que puede favorecernos, a cuidar de nuestra casa si nos ausentamos, a acompañarnos en la adversidad.... En suma, personas que parecen´ i sacrificarse por nosotros, como en virtud de una. profesión. No es precisamente la caridad cristiana, ni la filantropía, es más bien un estado de entrega al prójimo, que nos hace pensar an que si el mundo estuviese constituido por seres de esta naturaleza, en los que no surgiera ni un cromo de egoísmo no hubiese sido posible el progreso. Generalmente, el sentimiento de amistad no se fomenta entre estos nombre a quienes, debemos, en cualquier momento, gratitud. Les estimamos, sin duda, nos inspiran confianza y afecto, mas la corriente de la amistad discurre por un cauce propio que, rriuchas veces, en sus márgenes, la acompaña la disidencia, la contradicción y aun el egoísmo. Extraña atracción que supera al amor en constancia, que puede provocar inopinadamente disputas que degeneran en riñas, que nos llevan poco decpucs a la concordia, y cuando por azar una profunda amistad nos trae una ingratitud o un desengaño, sentimos en nuestro ser una desgarradura que nos conduce a la desolación.

Otros hombres cordiales, expansivos, con dotes de comunicación y una gran memoria para retener fisonomías y nombres; cuando los hablamos de cualquier persona, y más si esta persona es importante, y no digamos si, es eminente en cualquier actividad, nos dicen que son amigos de ella. Hemos de pensar ante este espectáculo, de difusión humana que compartir el sentimiento de amistad entre tantas personas, si fuese posible, indicaría algo que no podemos creer. Y es que, más o menos, la palabra amigo todos la prodigamos con exceso, corriendo, el riesgo de que, los verdaderos amigos, que no pueden ser muchos, se confunden, entre la turbamulta de conocidos.

Hemos extendido demasiado como fórmula social la palabra amigo, especialmente en la correspondencia que empieza en el distinguido amigo, sigue en el estimado amigo y termina en el querido amigo, gradación, afectiva que, posiblemente, en la realidad, se da también, mas en esta extensión que concedemos a la amistad; repartiendo tal apelativo en grados, llegamos a lo de verdadero amigo, que no siempre resulta verdadero.

Se ha escrito mucho sobre la amistad. Montaigne escribió un ensayo dedicado exclusivamente a ella, muy aleccionador.

En la distincion que este escritor hace entre el amor y la amistad, recuerda unos versos de Ariosto, cuyo primer verso dice "Como segué la lepre il cacciatore..", y que traducida al castellano, la estrofa viene a ser: "Así en medio de los fríos y los calores el cazador va persiguiendo la liebre, a través de montañas y valles; mientras se le escapa desea darla alcance, y cuando la cobra ya no hace caso de ella." Esta imagen aplicada al amor la encuentro un poco exagerada, siquiera el amor cuando no es frenesí o simple deseo, se consolida de un modo permanente en la amistad. Que es cuando dos seres de diferente sexo se compenetran para vivir a gusto, libres de querellas y de choques violentos.

Leyendo a Bretón de los Herreros para penetrar en las costumbres de su época y cotejarlas con las del tiempo anterior a través de otro comediógrafo costumbrista, Moratín, y, de ellos, pasar a las costumbres de mi juventud y a las actuales, encontré estos versos sobre la amistad un poco excesivos; pero que concretan un concepto que de la amistad han tenido quienes tratan de ella en cualquier tiempo: "Para un viejo, almacén de desengaños, —si en la esfera no está de los pudientes, —son los amigos lo que fon los dientes, —que se mellan y pudren con los años." Con.más elevación que Bretón de los Herreros, Aristóteles dijo: "Oh, amigos, no hay ningún amigo."

Cuando los poderosos en sus inevitables caídas advierten la deserción de los amigos] no, se detienen a considerar que, verdaderamente, no tenían amigos. Esto que decía Bretón de la esfera de los pudientes. Es cierto que los pudientes hasta la muerte se ven solicitados por muchos, mas ¿hasta qué punto podemos llamar amistad lo que es adulación y servilismo? El sentimiento de la amistad lleva implícito el desinterés. Ahora bien, ¿para cuántos auténticos amigos tiene capacidad nuestra naturaleza? Hay quien se muere sin haber tenido un solo amigo, creyendo que había tenido muchos, y aun quejándoseos que algunos de estos amigos le habían traicionado. Únicamente la mujer interponiéndose en la amistad de dos verdaderos amigos puede romper este vínculo, produciendo por celos la tragedia de separar para siempre dos almas compenetradas. Los amigos que engañan y traicionan, podemos "aserurar que no fueron nunca amigos. Quien se ufana de tener muchos amigos en realidad no ha tenido ninguno. Son los Donjuanes de la amistad.

Esto de conquistar amigos suele ser una actividad de los simpáticos. Mas estos hombres,, que a todos, divierten, rara vez llegan al corazón de nadie. Su vida no llega nunca a penetrar en los demás, y los otros aún más que como a elementos humanos los estiman como espectáculo.

En los viajes por mar hemos hecho siempre, aparentemente, muchos amigos. Hemos convivido, conversado, jugado y discutido con ellos de la mañana a la noche.´ Hasta hemos tenido, a veces, rato? de intimidad. Hemos cambiado tarjetas, nos hemos prometido mutuamente escribirnos, pero no bien hemos llegadd al puerto de destino, toda esta aparente efusión se ha disipado. Cada cual ha atendido a sus maletas y a la Aduana, el pisar tierra firme ha sido suficiente para llevar a nuestro ánimo el olvido. Pues así estamos en el mundo, un poco embarcados. Convengamos en que el sentimiento de la verdadera amistad que puede llevarnos, incluso al sacrificio´ de la propia vida por el amigo, es muy difícil. E! vínculo,de la amistad, en los casos culminantes, es superior al de la sangre. Tanto se ha abusado del los dramas de amor, que es posible que el drama de la arriistad no se haya escritq todavía. El de la pura amistad, sin entrar en las complicaciones morbosas de las pasiones enfermizas y anormales. Quizá don Pedro Antonio de Alarcón ha planteado este drama en su novela "El.escándalo".

Vivimos en un .mundo de conocidos y desconocidos, no precisamente de amigos. No debemos, pues, quejarnos de que un conocido nos engañe y nos .traicione. Probemos á un conocido en la adversidad, cuando la emulación, el interés y la envidia no juzgan en la vida efectiva, y entonces es cuando podernos decir que teníamos un amigo sin saberlo.

Francisco DE COSSIO

 

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