Una pastoral colectiva     
 
 ABC.     Páginas: 1. Párrafos: 14. 

UNA PASTORAL COLECTIVA

EL escándalo de Sicilia, las estridentes contradicciones y divergencias dentro del Partido Démocristiano, las maniobras del señor Fanfani para alcanzar la jefatura con su "apertura a sinistra", o alianza con el socialismo, las admoniciones, alarmas y censuras del cardenal del Santo Oficio monseñor Ottaviani y del cardenal palermitano monseñor Ruffini, han conmovido a todo el Episcopado de Italia. Hasta hace poco tiempo nadie hubiese creído que se formase un nuevo partido católico (o sedicente "católico) en Italia y hubiese parecido ya cosa imposible que este partido, apenas formado, se aliase con el comunismo, hasta dar al comunismo el control de la región autónoma siciliana (como también sucede, más o menos, en el Valle de Aosta).

En dos grandes islas mediterráneas —Sicilia y Cerdeña—y en dos importantes fronteras—Valle de Aosta y Alto Adige—¡ la situación, gracias a las autonomías, no parece hoy por hoy, ni mañana por mañana, muy tranquilizadora.

La pastoral colectiva del Episcopado lombardo, a cuya cabeza se halla hoy el cardenal Montini, no se refiere, naturalmente, a problemas políticos, sino espirituales, dentro de la política.

"Los errores marxistas—dice la Pastoral—han encontrado, sobre todo, simpatía y complicidad en algunos ambientes intelectuales, laicistas y anticlericales—y lo que más nos duele—, no parece que hallen en algunas fracciones sociales y políticas que se proclaman todavía de "inspiración cristiana" aquella clara valoración negativa que la Doctrina Católica exige y que impondría, aun en. el campo práctico, reservas, cautelas, defensas, uniformidad de acción, en lugar de fáciles, apresuradas y publicitarias posibilidades de entendimiento"... "De estas llamadas "aperturas"—prosigue la Carta Pastoral—en el campo específicamente político no queremos aquí ´uzgar, aunque las. creemos en las condiciones presentes irrealizables y lamentables, pero a nosotros compete´ deplorar que de ellas se haga continuo argumento de. propaganda, que desarma las conciencias."

El cardenal Ruffini, arzobispo actual de Palermo, fue quien primeramente, en este período, denunció el equívoco que se oculta, a yeces, en esa "inspiración cristiana" señalada por los obispos de Lombardía.

"Dicen los demócratas cristianos—declaró el cardenal de Sicilia— que su partido es ds "inspiración cristiana". ¿Qué quiere decir esto? Ahora todo es de "inspiración cristiana". La civiliza-ción^ occidental y moderna es de "inspiración cristiana" y así acaban por ser de "inspiración cristiana" hasta los turcos y les japoneses. Lo importante e= ser cristiano, sin más, sin "inspiración"...

Al heroico general De Castelnau, el héroe de Nancy, presidente de la Federación Nacional Católica de Francia; repugnaba ya esta expresión equívoca y, refiriéndose al diario democristiano "L´Aúbe", órgano de Georges ´Bidault, decía: ,"Un diario católico, o mejor, "de inspiración católica", cuyo nombre no puede escribir uno sin manchar su pluma"...

Ya en la fundación del Partido Popular Italiano de Don Sturzo, antecesor directo de la Democracia Cristiana de hoy, encontremos esta "inspiración" puesta de buena fe, sin duda, pero en el porvenir expuesta a diversas interpretaciones tan fervorosas como confusionarias.

"El Partido Popular Italiano—decía el sacerdote Don Sturzo en su discurso fundacional de Verona, el 19 de marzo de 1919—ha sido creado por aquellos que vivieron la "Acción Católica", pero ha nacido como partido no católico, aconfesional, como un partido de fuerte contenido democrático y que"se inspira en los ideales cristianos", si bien no toma la religión como elemento de diferenciación política." Pero—nos atrevemos a preguntar—, ¿es que existe para un cristiano y, sobre todo, para un sacerdote, mayor elemento de diferenciación política que la religión? ¿No es la historia toda, en esencia—como decían Croce y . Goethe para citar a dos no católicos—^, "historia ´ religiosa" o "conflicto entre la fe y la incredulidad"? ¿Quería ser el Partido Popular Italiano un partido ahistórico? Ya la gran revista oficiosa vaticana "La Civiltá Cattolica" había opuesto sus reparos a la primera proclama ds Don Sturzo para la formación del´partido (18 enero 1919). En su número de 7 de febrero de 1919 (página 273) la "Civiltá" negó a la nueva formación el derecho a llamarse "partido católico". Más tarde, el cardenal Gasparri protestó en una circular a los obispos "contra las insinuaciones absolutamente falsas y calumniosas" de que el Partido Popular fuese "una emanación de la Santa Sede y el expoNente de los católicos en el Parlamento y en el país". Su programa—decía la "Civiltá"—habla de "libertad e independencia de la Iglesia en la plenitud de su magisterio espiritual", pero olvida añadir, según la triple potestad de la Iglesia, "potestad de enseñar, de santificar y de regir". Sobre este punto hubiera sido necesario insistir, porque el Estado moderno, ateo en esencia, combate en la Iglesia, especialmente "la jurisdicción en su triple función ´ legislativa, ejecutiva y punitiva". En la página siguiente la "Civiltá" advertía que "no pensaba tomar muy en serio las alusiones contenidas en el programa del Partido Popular en" cuanto ,a la famosa "soberanía popular" ni otras abusiones vagas del bagaje liberal y democrático".

En la pastoral colectiva del Episcopado Lombardo o en las voces de Sus Eminencias Ruffini y Ottaviani, la Iglesia no hace otra cosa sino reiterar, con santa y eterna paciencia, sus admoniciones, prevenciones y censuras de siempre.

En cuanto a la "apertura a sinistra" que ha hecho tan famoso al democristiano señor Fanfani. los textos pueden remontarse a los días de "L´Avenir", hace más de cien años, y a los por entonces llamados "abrazos Lamourette" entre parlamentarios "cristianos" e izquierdistas. Ya León XIII condenaba "la manía de conciliar las máximas del Evangelio y las de la Revolución, Cristo con Belial, la Iglesia de Dios con el Estado sin Dios". (Carta apostólica al pueblo italiano. 8 diciembre 1892.)

Observaba Georges Bernanos cómo acaban estos confusionarios fervores. "Los católicos de izquierdas—decía—me han parecido siempre como la extrema retaguardia, por no decir como los rezagados de la tribu marxista en marcha hacia la tierra prometida." "Un partido de centro en marcha hacia la izquierda", suele decir Fanfani para definir,a la Democracia Cristiana. Pío XII denuncia con clarividente mirada que, a veces, estas posiciones progresistas o marchas avanzadas de los partidos "de inspiración cristiana" no implican valentía, sino temor servil. "El miedo—decía este gran Papa—, avergonzado de sí misino, sobresale del disfraz y a veces se esconde bajo .el engañoso hábito de un supuesto amor cristiano hacia los oprimidos. ¡ Como si los pueblos que sufren . pudieran sacar ventaja alguna de los errores y las injusticias de la táctica demagógica y de las promesas que no podrán cumplirse!" La mismo pensaba el gran poeta católico francés Carlos Peguy, cuando decía: "Jamás se sabrá en .cuántas cobardías hemos incurrido los franceses por miedo a no parecer bastante de izquierdas."

Nada es nuevo. Todo se ha reiterado hasta la saciedad en esta enojosa materia. Se temía la "apertura a la izquierda" en los primeros años del Partido Popular. Ocho senadores populares escribían a Don Sturzo una larga carta para manifestar sus temores ante cualquier posible inteligencia con el comunismo. Y es que había entonces, y no era él solo, algún democristiano filocomunista´ muy conocido, como el "onorevole Miglioli", que volvió de Moscú embelesado. "Acreditar —decían en su carta al sacerdote Don Sturzo los ocho senadores—con inteligencias parlamentarias híbridas y, en el fondo absurdas, hombres y cosas al servicio del programa que lleva por divisa "sin Dios, sin Patria, sin Familia", sería error que corrompería el alma misma de nuestro pueblo, de aquel pueblo que ha puesto su fe en el programa de nuestro partido."

Poco después, Mussolini se quejaba en el Parlamento y decía: "El Partido Popular Italiano, que alardea de ser cristiano y católico, se junta con socialistas y con demócratas, ateos y masones." Nada es, pues, nuevo.En el esquema de moción presentado estos días por él democrótiano Andreotti contra la dirección fanfaniana de "apertura a sinistra" ss pide que el Partido "no se alie con ateos y marxistas".

La situación de Sicilia y de las otras regiones autónomas, las contradicciones estridentes y divergencias dentro del Partido gobernante y ´ la próxima reunión del Congreso Democristiano en la ciudad de Florencia, llenan de temor a cuantos observadores políticos desean el bien del país. Entretanto, el "Alcalde Santo" de Florencia, La Pira, para prepararse mejor al trance difícil del Congreso de su Partido, hace estos días sus ejercicios espirituales en Moscú como invitado es pecial del Kremlin.

 

< Volver