Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Elecciones generales. 
 Ambiente de odio     
 
 ABC.    12/06/1986.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ELECCIONES GENERALES

JUEVES 12-6-86

Cuaderno de notas

AMBIENTE DE ODIO

Una serie de circunstancias lamentables han ensombrecido el panorama electoral general. Por una parte,

el recuerdo del 23-F, una campaña después de,la que correspondía. Exhumación absurda en la que los

felipistas han actuado con notable imprudencia para ellos mismos y se han merecido algún que otro

refrescamiento de la memoria.

De otro lado, los sucesos del País Vasco tras dos deplorables hechos: el asesinato de un cabo de la

Guardia Civil y la muerte en prisión, según los forenses por causas naturales, del etarra Joseba Asensio.

La eliminación a tiros del guardia civil merece en estos días tanta intensidad de recuerdo, por lo menos,

como el fallecimiento de Joseba Asensio, si es que verdaderamente éste no recibió las atenciones médicas

debidas durante su internamiento en la prisión de Herrera de la Mancha. En el caso del guardia civil es

preciso, además, tener en cuenta que no estaba inicialmente destinado a ser la única víctima de una acción

etarra, sino que, inmediatamente después de su cobarde asesinato, un coche-bomba hizo explosión al paso

de un Land-Rover de la Benemérita por la localidad de Hernani, sin que de milagro hubiera un notable

número de víctimas.

Estamos, pues, ante la clásica estampa de violencia y muerte que suele rodear a los grandes o importantes

acontecimientos políticos. Y en este caso no cabe invocar tan sólo la proximidad de unas elecciones

generales, sino además el pretendido avance en las conversaciones PNV-Herri Batasuna para la

consecución de la paz en el País Vasco. Ha bastado que a esas conversaciones se les haya atribuido cierto

fruto positivo para que inmediatamente la ETA, pese a su ramificación política en Herri Batasuna, haya

vuelto a disparar contra la Guardia Civil e intentado repetir el criminal episodio del coche-bomba en la

calle de Juan Bravo de Madrid.

En este contexto, los incidentes registrados durante el entierro de Joseba Asensio, en Bilbao, han

resultado simplemente el añadido que la situación precisaba para agravar sus perfiles. No es la primera

vez, ni desgraciadamente la última, que los simpatizantes de ETA —ahora con Herri Batasuna legalizada

por el Tribunal Supremo- intentan rentabilizar políticamente la muerte de uno de los suyos. Organizar un

mitin en torno a un cadáver es probablemente, en plena campaña electoral, uno de los episodios más

significativos de esa macabra costumbre que se llama instrumentalización política de la muerte. Una

instrumentalización que tiene largas raíces en la vida política española y que, en el caso que nos ocupa, ha

servido para abolir de entrada el recuerdo que también merecía el guardia civil asesinado en Mondragón,

con pastoral condenatoria incluida del obispo de San Sebastián, monseñor Setién.

Ahora, con un ambiente electrizado por el odio, no está de más que las autoridades extremen las medidas

de seguridad en estos días.

Lorenzo CONTRERAS

 

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