Apatía política     
 
 ABC.    27/12/1959.  Página: 83. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

APATÍA POLÍTICA

Desde hace más de tres años he repetido aquí lo mismo: "Las masas empiezan a cansarse de ser masas."

Muchos acontecimientos posteriores han confirmado tal observación en la política de diversos países.

Algunos, entre los mejores comentaristas del mundo. registraren después el curioso fenómeno de transformación. Ahora toca el turnóla la Unión Soviética. Un corresponsal italiano, Piero Ottone, se refiere al libro revelador de un ruso, dado a la luz, como el de Pasternak, fuera de Rusia, en Francia y en Italia, bajo el seudónimo de Abram Terz. Se refuerza lo que dice este libro con artículos publicados en el "Sunday Times", el famoso extraordinario semanal fiel "Times" londinense.

"Hay un gran cansancio en las masas (de Rusia)—dice el "Sunday Times"—, cada uno piensa en sus propios asuntos y espera que venga algo distinto... Esta inercia empieza a preocupar a los jefes... Pero, la gente no se atreve a levantar un dedo... Conociendo el estada cíe ánimo de los rusos en todos los estratos de la sociedad, creo sea posible una evolución." "Aquella enorme nación—comenta Ottone—está verdaderamente poblada por una multitud indiferente que ni siquiera vive ya con el miedo a los procesos, porque no teme ya las persecuciones a las masas que se producían en tiempos de Stalin. Se limita a esperar, sin saber cuáles sean sus esperanzas." En otro lugar dice: "El marxismo ha resbalado por la piel de los rusos como el agua por la piel de un ganso. Si el régimen cayera quedarían muy pocas huellas en el ánimo de la población. E1 movimiento no ha sabido profundizar en las raices, después de más de cuarenta años de predicaciones, y no suscita ya emoción. Subsiste sólo porque posee un enorme aparato de fuerza que nadie, por ahora, puede remover."

Demos por exageradas las opiniones del´"Sunday Times" y del comentarista italiano. Siempre quedará en pie la fundada sospecha de que la apatía política hace progresos entre las masas rusas. Se cansan de ser masas, como en Occidente.

Dos hechos, harto reveladores, van señalándose entre los pueblos occidentales: la decadencia de la fe en el marxismo—bien evidente en la Alemania libre, en Inglaterra y en Francia—y la decadencia de la fe en el sufragio universal, señalada en la práctica de varios países y en la crítica de varios escritores políticos de renombre, como Walter Lippmann. En Estados Unidos, la lucha entre los dos grandes partidos históricos de turno apenas ofrece contraste ideológico. Se hace cada vez más difícil diferenciar a los republicanos de los demócratas.

Marxismo y antimarxismo fueron las dos últimas grandes banderas de combate en, los países democráticos. El gran instrumento de combate era el sufragio universal. En Francia, durante las últimas elecciones, hubo que hacer una campaña con carteles, donde se ,leía, más o menos: "Votad a quien sea, pero votad." En Italia, aun con votaciones nutridas, las masas desertaban los comicios electorales. Se aburrían con sus propagandas.

La política de los Gobiernos, cada vez más técnica, más dotada de resortes de información y policía, más implicada en la vida económica de los países, ofrece cada vez menos lugar a las grandes pugnas ideológicas del siglo .XIX y principios del XX. El bienestar difuso en las naciones de más fuerte irradiación en materia de lucha política, como Francia, Inglaterra, Alemania y otras menores, ha calmado los ánimos. La desaparición de la "tercera clase" en muchos trenes europeos ha perjudicado mucho a las predicaciones de los redentores del proletariado. El "lumpenproletariat" o proletariado en guiñapos, que daba su fermento de desesperación y su mística del dolor del pueblo a la política de masas; va desapareciendo en los grandes países occidentales, que servían de ejemplo a los demás y les nutrían de literatura encendida y crónica patética, sangrienta a veces. Los jefes, de Londres a Moscú, se han aburguesado. Se van desgastando por ley natural los "slogans", que tuvieron un prestigio mágico durante más de un siglo. Los jóvenes ingleses, que han volado por los conservadores, hallan el marxismo anticuado. Era lo avanzado, lo moderno hace todavía muy poco.

En África, en Oriente, entre las odiseas de la autodeterminación y,las bacanales de la independencia, los pueblos fie color se inician, con fervor todavía confusionario, en las doctrinas de Rousseau y dé Marx.

Van hacia sus Cortes de Cádiz y su "Marcha de Cádiz. Es allí donde tendrá un porvenir creciente el sufragio universal, donde se oirán grandes discursos doctrinales en los parlamentos, donde el viejo arte político europeo y la ciencia política en que se formó el Estado motera o tendrán vida nueva y "progresiva". Desde sus orígenes, Europa ha tenido la gran virtud de saber desengañarse, de ver ponerse el sol de cada día y el sol de cada época: Occidente La cultura greco-latina reconoció su propio error y se hizo cristiana. Europa se desengañó del mundo románico y más tarde del mundo gótico, que era una rara novedad, para volver a las viejas fuentes de Grecia y de Roma. La estructura medieval se deshizo para dar paso a las grandes" monarquías y la Revolución Francesa vino después, tras el gran desengaño del Gran Siglo de Luis XIV, como, por último, el marxismo y la Revolución Rusa movieron su lucha en todo el mundo contra la burguesía liberal, que la Revolución Francesa había creado. Lo que caracteriza a esta parte del universo llamada Europa es esta sucesión siempre inteligente, si no siempre acertada, de los desengaños. ¿Cómo era posible sostener la ilusión de que no sucediese hoy lo mismo para las ideas de ayer y antes de ayer?

Ahora, el mundo vive mía gran espera, que tendrá que llenar provisionalmente con entusiasmos o temores —de orden sentimental, más que político—, hacia grandiosas vaguedades,consoladoras o amenazadoras.

Es como mirar a las nubes para ver el tiempo que hará y si lloverá a gusto de todos.—

 

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