Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Elecciones generales. 
 La lengua que no cesa     
 
 ABC.    14/06/1986.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Cuaderno de notas

LA LENGUA QUE NO CESA

Dentro de las demasías de lenguaje con que Alfonso Guerra viene obsequiando a todos los partidos que

contienden en estas elecciones, lo más suave y contradictorio que ha podido expresar es haberle llamado

«machista» al ex presidente Suárez. En realidad es una reacción a la interpretación que Suárez hizo de la

actitud de Guerra, que no pudo saber si Tejero entraba en las Cortes a caballo o en autobús porque se

ocultó bajo la alfombra. El embate hizo que Guerra optase por un silencio temporal que ahora reduce o

mitiga con la acusación de planteamientos machistas por parte de Suárez, adobada de recuerdos de las

canciones «Henchido el pecho», «Yo tenía un camarada», etcétera, que se entonaban en los campamentos

falangistas.

El señor Guerra ha logrado empobrecer la campaña electoral en una proporción peligrosamente análoga a

la que condujo en Cataluña antes de ser aplastado por Jordi Pujol. Peligrosa para él, por supuesto. Del

vicepresidente no se puede decir, en modo alguno, que va por buen camino.

Pero es que, además, se da la circunstancia de que Suárez tuvo el gesto antimachista de incorporar a una

mujer al Consejo de Ministros, actitud que no han observado los feíipistas. En efecto, el ex presidente

llevó a Rosa Posada a la Secretaría de Estado para la Información, con acceso a las reuniones del

Gobierno. Alfonso Guerra lo más que hace es añadir trofeos a la panoplia de mujeres conseguidas, lo cual

no debe interpretarse como un insulto, aunque hable elocuentemente de la utilización de la «chapa» del

Poder para la obtención de la mujer-objeto.

Es Guerra quien obliga con sus palabras a estos recordatorios. Ya el propio Alonso Puerta, hombre

comedido en sus expresiones, ha tenido que llamarle «miserable».

En el fondo, tenemos que volver sobre reflexiones pasadas. Están nerviosos. No argumentan. Gritan.

Probablemente porque las encuestas o sondeos de opinión les Hevan directamente de la arrogancia a la

histeria.

Se está a punto de entrar en la última semana de campaña. Un tramo precioso desde el punto de vista del

consumo del tiempo. Cabe esperar que el felipismo haga un esfuerzo supremo para garantizarse una

mayoría absoluta, hoy por hoy en radical y auténtico peligro. Y en ese esfuerzo puede incluirse, por fin, la

aceptación de un debate con el jefe de la oposición conservadora.

¿Debe aceptar ya Fraga un debate «in extremis» cuyo otorgamiento no respondería a ningún principio de

equidad electoral, sino a la alarma de un jefe de filas que estimaba innecesario exponerse hace tan sólo

escasos días? ¿Va a permitir Fraga que sobre sus hombros sea posible edificar una recuperación de

imagen por parte de un Felipe González en pleno retroceso según le comunican los sondeos?

Estos señores del PSOE tienen ahora la mayoría absoluta en el alero. Y lo saben a la perfección. La tarta

del Poder corre el riesgo de reducirse. Sería nada menos que el comienzo de sus divisiones internas.

Lorenzo CONTRERAS

 

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