Autor: Zaragüeta Bengoechea, Juan. 
   Utilitarismo     
 
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DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN GENERAL

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FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA

UTILITARISMO

POCAS palabras, si alguna, tienen el éxito que la de "utilidad" para significar la quinta esencia de la bondad; y ello no sólo entre el vulgo, sino para filósofos bien encumbrados. Uno de ellos, Herberto Spencer, corifeo del "utilitarismo", vino a escribir en sus "Bases de la moral evolucionista": "Un buen cuchillo es un cuchillo que corta; un buen fusil es un fusil cuyo tiro es largo y certero... Recíprocamente el mal que encontramos en un paraguas o en un par de botas significa la insuficiencia, por lo menos apárente, para conseguir determinados fines, corrió son protegernos de la lluvia o preservar eficazmente nuestros pies." No es posible resolver un problema que pasa por tan hondo de una manera más sencilla.

¿Cómo no habrán caído en cuenta de ello los genios de la filosofía, que han perdido el tiempo en su vano empeño por descubrir a la vida humana un sentido y un valor trascendentales? Un paraguas es bueno mientras logre preservarnos" de la lluvia; de otro modo el paraguas es malo. Pero ¿si en lugar de la lluvia fuera una ducha lo que está cayendo sobre mí? Entonces, el uso del paraguas me sería perjudicial, y su carencia el mayor bien que por de pronto pudiera apetecer. Todo depende, de la calidad del "fin" que me propongo obtener, y para el cual puede ser apto un "medio" determinado; la bondad de este medio, llamada utilidad, se halla pendiente de la del fin, que se designa por otro nombre.: placer y deber u honestidad, que comentaba en mi último artículo.

La valoración de la "técnica", de tan admirables conquistas en la industria contemporánea, se halla supeditada a la de los objetivos por ésta logrados, valiosos a su Vez por su utilidad o por su propia bondad. Nuestros escaparates, rebosantes de objetos apetecibles, plantean al viandante esta interrogante: ¿para qué, sirve esto´? (si se trata, por ejemplo, de una nevera), o bien esta exclamación: ¡ qué bueno es eso!, si de una pastelería. Lo primero está condicionado por lo segundo: una cosa sirve para lograr algo si es bueno o para evitarlo si es malo; en cambio, es inútil lo que no consigue ni lo tino ni lo otro y nocivo o perjudicial lo que produce el mal o priva del bien. La simple eficacia del factor en cuestión púnica determinada por la ciencia y la técnica—es indiferente en la ,vida, ínterin no se precisen los bienes a que ésta aspire • o deba aspirar, y ello no es misión de ciencia ni técnica alguna, sino se la vida misma inspirada en una norma moral.

El dominio de la técnica así calificada es inmenso, y cada día va agrandándose a compás de los progresos,industriales. Antes se entendía por tal sólo el logrado sobre la materia; pero, noy se da una "psicotecnia" que opera científicamente sobre el espíritu, en su actividad espontánea o voluntaria, en la vida social; sobre todo, es notoria la utilidad de la convivencia en la donación o el cambio de productos o servicios, y la estimación a que da lugar el sistema de premios y castigos. Ello se cifra a veces en objetos de determinada especie, y otras en dinero o común denominador de todos ios valores que indeterminadamente representa, por lo que es apetecido, como la síntesis de ellos; pero no hay apetición definitiva hasta que se llegue a su determinación. Por eso el dinero no es ni bueno ni malo en sí, como tampoco lo son los medios de. comunicación, ni los factores o artefactos industriales, eual la energía o la bomba atómica, que pueden servir para fines de pacífica construcción o de destrucción bélica. Entretanto son "neutrales", a menos que, por una inversión de valores, él de utilidad se haga de finalidad, o viceversa; "asi, el deportista hace ´del medio un fin—se propone meter un balón en la portería sin que ello le interese sino en cuanto acredita una capacidad muscular superior a la de su rival—, y el avaro otro tanto al codiciar el dinero por sí mismo; al revés, cultivamos la amistad de una persona buena en sí, pero también para lograr de ella favores, convirtiendo el fin en medio. Es curioso advertir cómo las cosas que sirven más como medios son a menudo las que valen menos como fines: así, un campo puede rendirnos una buena cosecha de patatas, pero vale menos que un cuadro de Velázquez.

Así, pues, la utilidad constituye un valor o criterio; incluso,moral, de gran importancia, pero supeditado a los de la finalidad por. lograr, y no con la exaltación y el exclusivismo que le adjudica e1 utilitarismo.

Supone la eficacia y la seguridad—¡qué lugar tan grande ocupa esta última en las preocupaciones modernas!—-de determinadas, causas para obtener determinados efectos; pero siendo aquéllos simples medios para estos fines de la. vida (empezando por la conservación y propagación de la vida misma), cuales son sus objetivos placenteros u honestos, con supeditación de aquéllos a éstos. Además de la eficacia, se señalan algunos medios por su dignidad o indignidad personal, que hace censurable en el derecho procesal el empleo del tormento o de drogas, tan de moda en los países comunistas, para el requerimiento de confesiones. En orden a la actividad humana, se da una elaboración de los fines; (como la de un compositor de música) v otra de ejecución de los medios para su realización (cual la de los ejecutantes de tal composición en una orquesta) : una y otra dependen para su progreso de la inventividad humana. Todo esto se halla en el ánimo de cuantos actuamos en la vida; pero pocos ,"se dan de ello la debida cuenta en su evaluación dentro del orden jerárquico en que se organizan.

Por eso es muy de desear que moralistas y juristas afinen en la educación de la juventud en el sentido de precisar la responsabilidad de conducta con arreglo a la jerarquía apuntada. Se habla mucho del interés como el gran motor.de la vida humana, y ello a veces cu sentido peyorativo. Pero todo ´depende del doble sentido que tiene esta palabra entendida como fin (como cuando decimos de, un espectáculo que es interesante)´y como medio (cual se dice de una persona que está interesada en un asunto, o que es interesada porque busca en todo la utilidad). Manténgase, pues, vivo el interés de esta generación por el,progreso técnico en su creciente dominio sobre la materia y el espíritu, y para su justa distribución económica; pero subordinado al interés por la elevación moral y religiosa como suprema orientadora de aquel progreso. Ello es él indispensable lenitivo de la crisis morál a que asistimos y que es, sobre todo, una crisis dé desorientación.

Juan ZARAGÜETA

 

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