Autor: Hernando, Álvaro. 
 Elecciones generales. 
 Rotunda negativa de Felipe González en Vitoria a la negociación con ETA  :   
 Agradeció a Arzallus su oferta para alcanzar una mayoría. 
 ABC.    15/06/1986.  Página: 30. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

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ELECCIONES GENERALES

Rotunda negativa de Felipe González en Vitoria a la negociación con ETA

Agradeció a Arzallus su oferta para alcanzar una mayoría

Vitoria. A. Hernando

El presidente del Gobierno, Felipe González, reiteró nuevamente ayer con rotundidad la imposibilidad de

una negociación política con la organización terrorista ETA por parte de las instituciones def Estado, en

un mitin del PSE-PSOE en Vitoria. Felipe González calificó de «sensata» la actitud del presidente del

EBB, Javier Arzallus, al mostrarse partidario de apoyarle en caso de que el PSOE no alcance mayoría

absoluta.

El presidente det Gobierno dijo estar dispuesto a considerar también esa postura del PNV «incluso

obteniendo la mayoría absoluta».

En la rueda de Prensa ofrecida a su llegada a! aeropuerto de Foronda, al ser preguntado sobre las

posibilidades de una negociación política con ETA, como vía para poner fin al problema del terrorismo en

el País Vasco, se mostró claro y tajante en su rechazo. «No es posible -dijo- plantearse una negociación

política, en el sentido etimológico del término, bajo la presión o la violencia». En este mismo sentido

añadió cómo, además, «no es posible avanzar nada en la pacificación fuera de la Constitución y el

Estatuto, en los que está -resaltó- el camino para la paz». Y a continuación agregó que si un Gobierno

accediese a la referida negociación «hubiésemos dado el primer paso en la quiebra del sistema de

libertades».

Más adelante, tras señalar, como había dicho horas antes en Pamplona, que se estaba avanzando en la

lucha contra la violencia terrorista y que los próximos cuatro años pueden ser decisivos, Felipe González

eludió referirse al sentimiento de falta de libertades en el País Vasco como algo ante lo que «uno siente -

dijo- dolor». A este respecto, el presidente del Gobierno recordó cómo en ocasiones, durante la

clandestinidad, había sido detenido en el País Vasco, «pero entonces -explicó- sentía solidaridad humana

en la lucha por vivir en libertad; un sentimiento por el que merece la pena luchar, porque parte de ese

sentimiento se ha perdido».

En torno a las manifestaciones de Arzallus sobre un posible apoyo de su partido a los socialistas si éstos

no logran mayoría absoluta, Felipe González dijo que «es una actitud de agradecer», al tiempo que

aseguraba que «lo del PNV es una respuesta sensata a lo que hemos hecho en el País Vasco», y tras

expresar su convicción de que el PSOE «está en condiciones de tener una mayoría estable», afirmaba

estar dispuesto a contemplar esa actitud nacionalista, «incluso en el caso de esa mayoría absoluta». A este

respecto, reiteró su oferta de diálogo y colaboración con el PNV, «que representa un nacionalismo

moderado y es una fuerza política importante -afirmó- para la estabilidad del entendimiento y la paz en el

País Vasco y en España». No obstante, tanto para el caso de que el PSOE obtuviese la mayoría absoluta

como para el contrario, el presidente del Gobierno descartó la posibilidad de que el tema de Navarra o el

de la violencia sean negociable.

En otro orden de cosas, el presidente del Gobierno expresó su total voluntad de culminar en cuanto sea

posible el proceso de transferencias al País Vasco, aunque no quiso comprometerse con una fecha

concreta.

Antes, en Pamplona, Felipe González dijo que «no parece que haya una oportunidad para celebrarse un

debate con Fraga», informa nuestra corresponsal, Carmen Cabrejas.

Para el presidente del Gobierno existen dos únicas posibilidades ante los comicios electorales: que el

PSOE consiga la mayoría o que haya «una suma de partidos, una alternativa de derecha».

El alcalde de Pamplona, Julián Balduz, hizo la presentación del acto y señaló que los socialistas hacían

tres cosas: «trabajar duramente, honestamente y eficazmente». A continuación tomó la palabra el

presidente del Gobierno de la Comunidad Foral, para quien «resulta contradictorio que los trabajadores

voten a Herri Batasuna, porque su estrategia se basa en la destrucción de nuestra convivencia y empleo».

La intervención del ministro de Economía y Hacienda, Carlos Solchaga, se centró en diversos ataques a

otras fuerzas políticas, y en concreto a Manuel Fraga, Miguel Roca y Adolfo Suárez.

 

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