Autor: Palma, Luisa. 
 Elecciones generales. 
 El 22, socialismo fuera , nuevo lema en los mítines electorales de Fraga  :   
 Vamos a gobernar para todos os españoles. 
 ABC.    15/06/1986.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

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ELECCIONES GENERALES

«El 22, socialismo fuera», nuevo lema en los mítines electorales de Fraga

«Vamos a gobernar para todos los españoles», dyo en Barcelona

Barcelona. Luisa Palma, enviada especial

A tan sólo siete días de las elecciones, cuando ya la campaña electoral empieza a entrar en su recta final,

han hecho acto de presencia una serie de sondeos que vaticinan la pérdida de la mayoría absoluta por

parte del PSOE. Esto le permite pronosticar a Manuel Fraga que el «resultado final va a ser muy

favorable».

Coincidiendo con ello, Fraga inició ayer una nueva estructura de mitin con la frase «El día 22 hay que

decir socialismo fuera», que ha prendido rápidamente entre sus seguidores.

No es que el candidato a la Presidencia del Gobierno por parte de la coalición haya cambiado su opinión

sobre las numerosas encuestas que están apareciendo a medida que se acerca el día de la votación, ya que

él sigue pensando que el verdadero sondeo se producirá en las urnas, pero sí se atreve a especular con un

buen resultado para su formación política. «No presto demasiada atención a las encuestas -dijo ayer en

Lérida-, y sólo hay que recordar cómo se equivocaron cuando el referéndum OTAN.»

En el mitin que dio anoche en la plaza de toros de Barcelona, que desbordó en todas las previsiones de

público asistente, Fraga prometió que, si llega al Gobierno, «no me encerraré en ningún palacio, no me

subiré a ningún yate; estaré en los mercados y en la calle, como he estado en la oposición».

El líder de la Coalición Popular, que acudió con su mujer, se encontró en la Ciudad Condal, uno de los

mítines más cálidos y, sin duda, coloristas de toda la campaña. El número de asistentes era difícil de

calcular, pero podría situarse entre 14.000 y 16.000 personas. Varios autobuses condujeron a

simpatizantes de otras provincias. No había tribuna, y las gradas del recinto parecían un mar de banderas

de los tres partidos coaligados, con innumerables pegatinas, gorros y flores. El edificio parecía venirse

abajo en muchos momentos, pero, sobre todo, aclamando a Fraga como «¡presidente, presidente!»; gritos

que no cesaron casi en ningún momento.

Fraga, muy emocionado, dijo que «en un momento como éste podría ser una tentación, un alucinógeno,

para que yo, emocionado por todo esto, tuviese otra sensación diferente a la que siento, y que es una

enorme responsabilidad. Yo puedo hacer cualquier cosa menos engañaros». En todo momento se mantuvo

dentro de una linea de moderación y lanzó un «mensaje por la concordia, por la paz social, por el sentido

común, como lo hizo Cambó, dejando atrás los odios y los enfrentamientos. Ese mensaje es el que

corresponde a la grandeza de esta Plaza Monumental que habéis llenado».

«El mensaje de la Coalición Popular -sostuvo Fraga- no va contra nadie ni contra nada, vamos a gobernar

por los españoles, para España, para nuestro futuro y el de todos nuestros hijos, sin la O de obrero, ni la C

de catalán, ni la G de gallego; vamos a ganar eí día 22 por España». En ningún momento criticó a Miguel

Roca ni a Convergencia i Unió u otros partidos, como sí habían hecho los oradores que actuaron de

teloneros.

El debate que «nunca llega»

Antes, en Lérida, Manuel Fraga había vuelto a la carga solicitando el debate televisivo con Felipe

González, que parece que nunca va a llegar, aunque los asesores de campaña están convencidos de que al

final lo habrá, «aunque sólo sea porque Felipe González ha intentado hurtar esta campaña». Para Fraga, si

el presidente del Gobierno no accede a él es porque «prefiere una televisión manipulada, y demuestra así

que, tras los fracasados debates con Vers-trynge y Alzaga, tiene miedo de que le ocurra igual. Revela con

todo ello una faíta de espíritu democrático». Opina Fraga que Felipe González «ha querido pasar de

matute la mala gestión de estos cuatro años y que las elecciones pasarán inadvertidas; pero ni él ni el

fútbol ni nada evitarán al PSOE un voto de castigo».

Cuando nos encontramos ya en [a última semana de campaña, Fraga no ha tenido ni un solo momento

para charlar distendidamente con los periodistas de su caravana, cuestión que regularmente ponen en

práctica los demás líderes políticos, excepto Felipe González, que pide el voto a salto de canguro. La

jornada de Fraga se compone, ya por norma, de coche-rueda de Prensa, coche-mitim (para los periodistas,

furgoneta), más coche y paseo, otra vez coche y comida, de nuevo carretera y emisora local, sobre ruedas

otra vez y nuevo mitin, para acabar en una cena de militantes cuya media de asistentes es tal que el

bullicio no permite conversación alguna.

Explicar sus soluciones

Para la Coalición Popular empieza ahora la etapa de explicar que para todos los problemas que tiene la

sociedad española hay una solución. Ayer, en Lérida, se produjo toda una cacofonía de intenciones.

Denunció al ministro de Defensa, Narciso Serra -decía Fraga-, porque la seguridad exterior es nula,

denuncia que ha ido contra la escuela pública, que los impuestos indirectos se han convertido en algo

imposible, con un reglamento (el del IVA) que no entienden ni ellos y que, la verdad, se manipula a

través del monopolio de Televisión, y denunció ese miedo que los socialistas «nos quieren meter a

todos».

No excluye Fraga un pacto poseiectoral con otras fuerzas «que acepten las ideas del centro-derecha»,

incluso con el CDS de Adolfo Suárez. Ayer afirmaba que en él cabrían hasta personas «que tengan

aspiraciones a largo plazo». «Yo -dijo- no tengo objeciones contra nadie.»

 

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