Autor: Alonso-Castrillo, Álvaro. 
 De España y Europa a España en Europa. 
 La paradójica lección de Hollywood     
 
 ABC.     Páginas: 2. Párrafos: 10. 

DE ESPAÑA Y EUROPA A ESPAÑA EN EUROPA

LA PARADÓJICA LECCIÓN DE HOLLYWOOD

Por ALVARO ALONSO-CASTRILLO

TUVE la oportunidad de visitar en 1955, con Motivo de un largo viaje a través de 36 Estados norteamericanos, uno de los estudios cinematográficos más Importantes de Hollywood. Era una mañana de agosto y el sol de California, con su Implacable luz, convertía en mas grotescos aún los enormes decorados de cartón y escayola a cuyo amparo se estaban rodando entonces "Los Diez Mandamientos" de Cecil B. De Mille. Pero más que las reproducciones monumentales de templos y palacios egipcios de pacotilla me llamaron la atención dos "calles" extrañamente familiares. Habla en la primera un "saloon", un Banco, tres casuchas, un hotel destartalado, los carros, una cárcel y, adornándolo todo, mucho polvo. En la segunda, un enorme almacén lleno de sacos, lugar Ideal para ofrecer al espectador una persecución en regla; varios coches de la Policía, eternamente vigilantes desde su silencio, esperaban a.la puerta ds este local la hipotética salida de un posible asesino.

Peliculas del Oeste y películas de "gangsters", ha aquí dos pilares de la producción cinematográfica americana. Los indios que han caido en los últimos veinte años bajo las certeras balas de Gary Cooper, Alan Ladd, John Wayne y Glenn Ford podrían fundar un Estado y añadir tula nueva estrella a la bandera de les Estados Unidos; los policías asesinados por James Cagney, Georges Raft y demás "duros" podrían dirigir el trafico rodado de una gran ciudad.

Curiosa imagen de si misma, en verdad, la que América ofrece al mundo a través de algunas de sus películas: la Inmoralidad del ejército o el sadismo de; sus oficiales como en "From here to eternity", de Zinnemann, y "Attack", de Aldrich; el ambiente corrompido de los sindicatos o del mundo de la televisión que se respira en "On the waterfront" y en "A face In the crowd", de Kazan; la ambición sin escrúpulos de los grandes capitalistas, reflejada en "Executive suite", de Wise; una juventud desalentada retratada en "Rebel withoult a cause", de Ray; hombres y mujeres vencidos por la droga—"The man with the golden arm", de Preminger—; la bebida—"The lost week-end". de Wilder—,´ o inclinaciones homosexuales—"Compulsion", de Fleischer, Mézclense ahora estos. ingredientes con algo de racismo, dirigido alternativamente contra negros, judíos o mejicanos, como en "The defiant ones", de Kramer, "Gentleman´s agreement", de Kazan, o "Giant", de Stevens, y dispondremos de dinamita suficiente para hacer estallar en cualquier sitio el polvorín del antiamericanismo, tan a la moda en los últimos años. He aquí un pueblo que lava ante el mundo entero sus trapos sucios. Para colmo de detalles, recordemos que tampoco Hollywood se perdona a sí mismo: "The big knife", de Aldrich, pone al desnudo la inmoralidad de la Meca del cine.

¿A qué se debe tal actitud? Resulta instructivo, antes de responder, asomarse al cine de otros países, espejo que refleja muchos de los complejos de una nación. El cine alemán de los últimos áños nos ofrece con matemática regularidad la vida de "Sissi" y demás princesas; los paisajes de tarjeta costal en color que adornan tales películas pretenden hacer olvidar al mundo, y a los propios alemanes sobre todo, la derrota de la Alemania hitleriana y la existencia de los campos de concentración. Del cine inglés, más vale no hablar; se ha refugiado en el "humour", renunciando "a priori" a plantearse que quiera problema de envergadura. Con la sonrisa en los labios se pueden decir muchas cosas; los ingleses pretenden más bien callarlas.

•El cine francés abusa de lo erótico; escandaliza y atrae a la vez a los hipócritas de otros países y consigue así su proposito: eludir casi siempre algunos de los grandes problemas franceses, la "nueva ola" de directores franceses parece dispuesta a enmendar esta situación,, pero es demasiado pronto todavía para saber lo que dará des!.

Tal vez sea la escuela, realista italiana de la postguerra la única en haber iniciado un paso valiente; Rossellini y Visconti nos han ofrecido una Italia desgarrada, pobre, hambrienta, aullante casi en su desgracia. Han surgido brotes de crítica social y hemos podido ver en "Miracolo a Milano", "Umberto D." e "Il tetto", de De Sica, las, escasas virtudes militares del Ejército italiano y el espíritu ruin de la clase poseedora, la trágica vida de los pobres vergonzantes y el drama creado por la escasez de viviendas! en "I vitelloni" y "Le notti di Cabiria", de Pellíni, la mezquindad de un sector de la juventud Italiana y el triste color de la prostitución. Pero hay una diferencia fundamental entre el cine Italiano y el americano: mientras en este último él culpable es el "yo", en el primero lo es mas bien la "circunstancia". Por eso se adivina en las películas italianas, aún en las más amargas, la sonrisa compasiva y tierna del director. Queda en ellas una humanidad que ha desaparecido voluntariamente de los fríos análisis sociológicos de Hollywood.

Conclusión: ningún país, a excepción de América, se ensucia voluntariamente a través de su cine. Y no hablemos del español: llevamos treinta años complaciéndonos en nuestras virtudes pasadas. De Doña Juana la Loca al cuplé, sin olvidar el folklore, el descubrimiento de América y la evocación de "Manolete", la mayor parte de nuestros esfuerzos cinematográficos ha servido sólo para presentar-Ama, España que se parece tragicamente al Egipto de cartón dé Cecil B. De Millé. Algunas películas abandonaron los caminos mil veces trillados, pero parecen haber tenido mas éxito en el extranjero que en España.

Cabe preguntarse si esta actitud de Inhibición ante los auténticos problemas nacionales produce dividendos y repercute en la cotización internacional de un país. "En una encuesta celebrada en Francia hace tres años, de cada cien obreros consultados 54 creían que él mejor país de 1a tierra era América. La segunda nación elegida alcanzaba sólo el 14 por 100 de los sufragios y Francia, la propia patria, de los Interrogados, apenas el 13 por 100. Resulta más abrumador aún, en su desnuda objetividad, el siguiente dato: entre los obreros franceses partidarios de un» revolución social violenta—comunistas fervientes en su mayor parte, por lo tanto, pues los. socialistas Integraban el grupo de los defensores de una evolución lenta—sólo un 38 por 100 hacia de Rusia, su meca: un 42 por 100-- de comunistas—seguía eligiendo, a los Estados Unidos como primer país del mundo para la clase obrera.

Tremenda lección esta de América «que se ha enfrentado con su Leyenda Negra, ofreciendo asi al mundo—extraña paradoja—una magnífica lección de propaganda. Los productores, directores y guionistas de Hollywood llevan treinta años publicando los procedimientos empleados por muchos americanos en la Conquista del Oeste; consecuencia, inesperada: todos ios niños del mundo quieren ser "cowboys" y sueñan con el par de zajones que han de traerles los Reyes Magos. El procedimiento utilizado por Hollywood es sencillo: detrás de cada vicio aiparece la virtud correspondiente. Y si aceptamos la existencia de ésta, es porque antes pudimos ver la otra cara de la luna.

Un ruego a los españoles que defienden a su país: no oculten lo que hemos hecho mal, porque así

se creerá algo dé lo que hicimos bien. Nos están haciendo falta películas con españoles deshonestos, brutales y cobardes; serán la mejor prueba de que en España todo anda bien. Como ha dicho el gran crítico cinematográfico europeo Lo Duca, a propósito del cine americano: "su valentía es la prueba de una buena salud".

A. A.-C.

Kramer.

 

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