Autor: Trillo-Figueroa Martínez-Conde, Federico. 
 Elecciones generales. 
 Una estrategia de oposición para el Senado     
 
 ABC.    15/06/1986.  Página: 35-36. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

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DOMINGO 15-6-86

UNA ESTRATEGIA DE OPOSICIÓN PARA EL SENADO

Por Federico TRÍLLO-FIGUEROA

CONFORME avanza fa campaña electoral, se abre paso a la posibilidad de que el PSÓE pierda la

mayoría absoluta en el Congreso e incluso que se configure en el Senado una mayoría no socialista. En

esta hipótesis, se pondría a prueba la verdadera función de la Cámara Alta y, si se quiere: la operatividad

del bicamera-lismo diseñado en la Constitución española.

Pero, de entrada, no cabe hacerse grandes ilusiones. En primer lugar, porque aunque el 22 de junio el

socialismo no consiguiera la mayoría en el Senado, podría recurrir aún al cupo de senadores elegidos en

su día en las elecciones autonómicas, que continúan en sus funciones hasta las próximas elecciones de tal

carácter en la primavera de!87, y en los que goza de ampüa mayoría que, unida a los resultados del 22 de

junio, podrían compensar la derrota, perpetuando en el Senado la hegemonía socialista hasta el año que

viene.

En segundo término, porque aún con una nueva mayoría -en junio del 86, o en la primavera del 87-su

operatividad estará limitada por la propia insuficiencia def Senado como segunda Cámara. En efecto,

desde las Constituyentes se tiene clara conciencia de la deficiente configuración del Senado, tanto como

Cámara de reflexión como de representación territorial, subordinada finalmente a la primacía del Con-

greso de ¡os Diputados, al que se atribuyen en exclusiva las principales funciones de dirección política,

general: investidura del presidente, moción de censura y cuestión de confianza.

Con todo y hechas estas dos advertencias, veamos cual podría ser el juego político en una situación de

rnayora distinta en el Senado, a la que apoyara al Gobierno, aún por mayoría simple, en ei Congreso de

los Diputados.

Significado y virtualidad del veto

En el ámbito legislativo, la homogénea distribución de fuerzas políticas mantenida hasta ahora entre el

Congreso y el Senado ha convertido a éste en un mero reflejo de aquél, relegándolo a un papel secundario

-de segunda lectura- del que sólo ha salido en contadas ocasiones por e/ obstruccionismo específico de la

oposición en minoría: por ejemplo, al presentar más de dos mil enmiendas al proyecto LODE para

demorar su tramitación y entrada en vigor. En otros casos se han intentado algunas iniciativas legislativas

de escaso calado.

Sin embargo, en la hipótesis de una mayoría distinta a la gubernamental, esas iniciativas legislativas

podrían tener mayor alcance a! aprobarse en el Senado, aunque luego se derrotaran en el Congreso y, lo

que es más trascendente, frente a los proyectos aprobados por este último, e! Serado podría poner en

juego el veto. Planteado y aprobado éste por la mayoría de la oposición en el Senado frente a un proyecto

del Gobierno, su efecto varía de nuevo en función de fa composición del Congreso, aunque siempre para

vencer finalmente a favor de éste. Así, si el proyecto vetado es aprobado a su vuelta a! Congreso por

mayoría absoluta, el veto se desvanece automáticamente. Pero si, como en la hipótesis hoy más probable,

un Gobierno socialista no contara con la mayoría absoluta en la Cámara Baja, e! proyecto se paralizaría

durante dos meses, al término de los cuales bastaría con la aprobación por mayoría simple en el Congreso.

Esta suspensión temporal a la que el velo se reduce, permite, no obstante, no sólo una mayor eficacia de

la oposición en la proyección de la alternativa sobre la opinión pública, sino que además coloca al

Gobierno en una delicada situación en ei desarrollo de su política legislativa. Un veto reiteradamente

ejercido proporciona al Gobierno un notable deterioro ante el que puede reaccionar de dos maneras.

En otros países como Italia que ya han vivido esta experiencia, el Gobierno recurrió a la técnica de los

decretos leyes que, al necesitar solamente su convalidación por el Congreso, orillaría las dificultades en el

Senado. Este recurso a la urgencia está previsto expresamente por la Constitución española que autoriza

al Gobierno o al Congreso a declarar la urgencia dei proyectes, con lo cual el plazo de dos mese? de qua

ei Senado o^pone para v?-tar se reducirá al de veinte días naturales. Como se ve de nuevo aparece aquí la

primacía en el Congreso que relativiza las posibilidades del Senado pero un abuso gubernamental del

procedimiento de urgencia tiene también sus riesgos al generar nuevas tensiones que contribuyen a la

inestabilidad de Gobierno mismo.

Otra posibilidad, más respetuosa con la realidad electora! y menos hegemónica -y por ello evidentemente

más democrático-, es que e¡ Gobierno centre su política legislativa y procure pactarla o consensuarla con

esa nueva mayoría representada en el Senado. Se pondría freno así a la prepotencia gubernamente más

democrático-, es que el Gobierno centre su política legislativa y procure pactarla o consensuaría con esa

nueva mayoría representada en el Sanado. Se pondría freno así a la prepotencia gubernamental, en aras de

un mayor entendimiento entre las fuerzas políticas.

Nuevas perspectivas de control: Comisiones de investigación

Uno de los mayores inconvenientes de la mayoría absoluta ejercitada por el PSOE en la forma

vulgarmente conocida como «rodillo» en (a pasada legislatura radica en la desvirtuación de la función

parlamentaria de control deí poder. Durante cuatro años ¡a prepotencia socialista impidió la formación de

comisiones de investigación reclamadas infructuosamente POÍ la oposición (casos de te investigación

policial a partidos políticos o de las escuchas telefónicas), violentando así el principio de control por las

minorías, en !as que Kelsen -por citar sólo a una autoridad indiscutible para iodos- hacía recaer «la

esencia y vator de !a democracia.". Pues bien, con una mayoría no socialista en el Senado ya no podrían

cegarse por el «rodillo» los canales de control; el Senado podría crear y potenciar esas Comisiones de

Investigación cuando fuera necesario, así como exigir la puntual comparecencia de los ministros y

axrtondades dei Gobierno ante fas disfintas Comisiones, En ellas, o en el Pleno correspondiente, podría

compensarse ese desequilibrio favorable al Congreso en la dirección política, a través de forzar la

aprobación de mociones de reprobación, como consecuencia de una labor de control más continuada -

preguntas, interpelaciones, etcétera-, y sin cortapisas en la Mesa, que también reflejaría la nueva mayoría

en su composición.

Fondones complementarias

El senado concurre también a la hora de designar a los miembros de otros órganos constitucionales.

Especial relevancia adquiriría en nuestra hipótesis la designación de los cuaíro magistrados

constitucionales que corresponden proponer a! Senado por mayoría de tres quintos, y que puede ser

ocasión para recomponer el necesario pluralismo jurídico ert et seno del Tribunal Constitucional. Y no

menos importante es la designación de los también cuatro vocales det Consejo General del Poder Judicial

que ha de proponer el Senado, en este caso sólo viabte a medio plazo de anularse la actual composición

del Consejo General del Poder Judicial como consecuencia de una eventual estimación del recurso

pendiente a estos efectos ante el Tribunal Constitucional.

De otra parte, el Senado ha de ejercer también ías clásicas funciones parlamentarias de carácter financiero

y presupuestario. No es momento éste de analizar la ya crónica insuficiencia que el Parlamento español ha

demostrado en la fiscalización del gasto público; pero aún con iodo, una nueva mayoría podría vencer

desde el Senado las reistendas gubernamentales a (a transparencia del gasto púbiico, por una doble vía: de

nuevo, a través del veto a la tey de Presupuestos y a cada una de sus secciones y. de otra parte, poten-

ciando el eficaz funcionamiento del Tribunal de Cuentas que, como es sabido, depende de las Cortes

Generales a través de una Comisión mixta Congreso-Senado.

Hacia una nueva alternativa autonómica

Como Cámara de representación territorial, aún a pesar de su deficiente configuración, ei Senado ejerce

importantes competencias en materia autonómica: entre ellas destacan la aprobación de los acuerdos de

cooperación entre Comunidades autónomas, de las leyes de Armonización y de la distribución del Fondo

de Compensación Intertemtorial. En todos estos puntos, su posición es ya de paridad con el Congreso -

pues el conflicto entre ambas Cámaras se ha de dilucidar a través de Comisiones mixtas-, cuando no de

preeminencia, pues el primer debate ha de realizarse en el Senado. Estas competencias son claves para un

replanteamiento del problema autonómico. El PSOE se vería forzado, o a claudicar en su tendencia

neocentra/ista, o a revivarla desesperadamente apoyándose en aquellas Comunidades autónomas —no

precisamente ías históricas- en que ejerce el sti-cursalismo desde Madrid. En esta últwa posición, el

socialismo aparecería arrinconado no como !a única opción estafeta (neofedera-lista) que dice ser, sino en

su realidad centra-físta al servicio de los únicos intereses del partido.

La derecha y e) centro, representadas en el Senado con esa nueva mayoría por partidos nacionales o

autonómicos que defienden en ío sustancial ei mismo modelo de sociedad, se encontrarían así ame un

mismo adversario. Tendrían que ponerse de acuerdo, primero, en la adversidad frente al Gobierno central,

y luego en la coincidencia en la alternativa, no para hacer España d© ésta u otra forma, sino para

construir un modelo de Estado moderno y eficaz, de y para todos los españoles.

Federico TRILLO-FIGUEROA M, CONDE

 

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