Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   El Galimatias     
 
 ABC.    16/06/1986.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ABC/ 17

Escenas políticas

EL GALIMATÍAS

¡ \/AYA un zarangollo de cifras que han organizado los encuestadores! En eso de las encuestas y los

sondeos de opinión, no es ya que estemos fuera de Europa y del Occidente; es que vamos ahora por el

paleolítico inferior, y podemos compararnos con los papúes, con los zulúes o con los esquimales.

Nuestros encuestadores han entrado, antes que ningún otro español, en la posmodernidad socialista, y van

hacia atrás como los retroprogresis-tas en el Gobierno.

Ayer, domingo, era el penúltimo día hábil, según la ley Electoral, para publicar encuestas electorales, y

los grandes diarios nacionales divulgaron cada cual la suya, excepto ABC, que ha decidido no

comprometer su seriedad en ninguno de esos sondeos, que terminan en un galimatías. Algunos grandes

periódicos regionales también publican su encuesta, limitada a los límites de la Comunidad autónoma, y

tampoco de ellas se saca mucha luz.

Las diferencias que obtienen los institutos especializados cuando afrontan una previsión electoral dejan de

ser notables, o apreciables, o significativas, para entrar dentro de lo pintoresco y desconcertante-Algo

tendrán que hacer los dirigentes y técnicos de esos institutos de opinión para no caer definitivamente en el

descrédito y para evitar que se les oiga como quien oye llover o como si sus pronósticos fuesen bromas de

futurólogos de aldea. Si seguimos así, llegará un momento en que será mejor encargar de eso al mago de

Ñapóles o a la vidente de Positano.

Hay algún encuestador que, a la hora de pronosticar el porcentaje de escaños que obtendrá el PSOE en el

escrutinio del 22 de junto, se pasea holgadamente por una banda que va desde los 167 escaños a los 194.

Y al pronosticar los escaños de Coalición Popular mueve un acordeón que empieza en los 86 y termina en

los 105. Es como si, para pronosticar el resultado de un partido de fútbol, dijéramos que ganará el equipo

que va en cabeza por una diferencia que oscila entre uno y veinticuatro gofes. Pues, enhorabuena, señor

técnico.

Esas cifras las tomo de la encuesta de Demoscopia, publicada y patrocinada por el diario «Él país». Paro

ni siquiera tomándose ese margen abarca el pronóstico de Demoscopia todos los demás. El Instituto

Gallup (único que vaticinó el «sí» en el pasado referéndum) concede al PSOE 158 escaños, nueve menos

que el número menor que contempla Demoscopia.

Y Emopública, que ha realizado su encuesta para «Diario-16», rompe también el límite de la cifra más

alta y concede a los socialistas un máximo de 202 diputados. Nada menos que cuarenta y dos escaños

separan la predicción mínima de una encuesta con la predicción máxima de otra. En la encuesta de

Gallup, el socialismo se queda a dieciocho escaños de la mayoría absoluta, que pueden quedar reducidos

a doce porque no se consideran los diputados que eligen Canarias, Ceuta y Melilla, mientras que en la

encuesta de Emopública esa cifra clave para la mayoría absoluta (176 diputados) se rebasa en veintiséis.

En cuanto a los diputados que pueda conseguir el partido de don Adolfo Suárez, los pronósticos se

mueven entre nueve y treinta y dos escaños, y entre el 5 por 100 de los votos y más del 11 por 100. El

Partido Reformista de don Miguel Roca puede sacar desde tres a veinticinco escaños, y la Izquierda

Unida desde cinco a dieciséis.

Pues miren, señores expertos en la opinión pública: eso no es un pronóstico preelecto-ral. Eso es una

exhibición de ejercicios con el chicle, el bandoneón de «La cumparsita», la nariz de Pinocho o la bufeta

del tío Anselmo. Es la carabina de Ambrosio, sólo que damasquinada. Bien es verdad que estamos en un

país en el que para indicar que un estadio no se ha llenado del todo se dice que había cuatro gatos, y que

explica que en una fiesta estaba todo Madrid porque se habían reunido cincuenta personas. Y en el que

ochocientos mil puestos de trabajo en más o en menos se considera un «error de cálculo». Y además, no

vamos a pararnos en minucias de cincuenta diputados. ¿Será por diputados?

Jaime CAMPMANY

 

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