Autor: Hernando, Álvaro. 
 Elecciones generales. El País Vasco ante las urnas. 
 Todas las fuerzas mayoritarias vasacas tienen arraigado el virus de la división  :   
 PNV y HB pueden repetir escaños y el PSOE perdería dos. 
 ABC.    17/06/1986.  Página: 29. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

MARTES 17-6-86

ELECCIONES GENERALES

El País Vasco ante las urnas

Todas las fuerzas mayoritarias vascas tienen arraigado el «virus» de la división

PNV y HB pueden repetir escaños y el PSOE perdería dos

Vitoria. A. Hernando

La cita electoral del 22-J, además de prueba de confianza de los ciudadanos en las distintas opciones,

Incógnita que sólo desvelarán las urnas, se presenta como una prueba de fuego para las fuerzas políticas

vascas. El tiempo transcurrido ha sido mas que suficiente para poner de manifiesto que todos, en especial

las mayoritarias, tienen arraigado el virus de la división.

Las pugnas internas se han traslucido con plena nitidez en este periodo preelectoral, y las profundas

divergencias y batallas entre las distintas corrientes se han hecho patentes. En principio, el caso más

llamativo, tal vez, de la falta de unidad interna con la que tos partidos vascos afrontan estos comicios es el

protagonizado por el socialismo. Las dos comentes del PSE-PSOE, lideradas por Txiki Benegas y

Ricardo García Damborenea, han utilizado la cita electoral como una ocasión singular de medir sus

respectivas fuerzas.

El sector afín al «peso pesado» vizcaíno, Garda Damborenea, trató de conquistar terreno para sus

hombres en las listas sin atacar ni de manera directa ni pública a la dirección del partido. La Ejecutiva

regional, a cuyo frente está Txiki Benegas, planteó la batalla arremetiendo frontalmente contra la misma

cabeza del sector crítico al creer tener a su alcance la ocasión de oro para tapar políticamente al secretario

general de los socialistas vizcaínos, intentando desplazar de «número dos» por esta provincia a García

Damborenea en favor de José Luis Corcuera.

Aunque finalmente ha conseguido imponer un cierto tono de discreción, lo sucedido en el nacionalismo

moderado no ha sido muy distinto; la relativa calma que en apariencia ha imperado se ha debido,

básicamente, al reparto de áreas de influencia entre oficialistas y críticos del PNV, allí donde cada cual

era mayoritario. Y, de este modo, el aparato ha copado las listas de Vizcaya y Álava, si bien ha tenido que

asumir su condición de minoritario en Guipúzcoa. No han faltado tampoco claras muestras de las

fricciones existentes entre ambos sectores como el cambio de distrito de Joseba Azkarraga, que se

presenta por Guipúzcoa en lugar de por Álava, o las declaraciones lo suficientemente confusas del

presidente de la Junta Municipal de Vitoria, Manuel Ibarrondo, en torno a una posible

abstención de los críticos. Algo que, de cualquier modo, no es nada comparado con lo que parecía

avecinarse.

Según ha podido saber ABC de fuentes solventes, los más duros de los críticos guipuzcoanos antes de la

convocatoria electoral ya habían establecido contactos con E E con vistas a formar, llegada la ocasión,

una candidatura conjunta. Un amago que, al parecer, fue cortado de raíz por la dirección nacional en

cuanto tuvo conocimiento de ello, al dar clara muestra de su total determinación a no consentir ni más

retos ni indisciplinas.

Mayor consenso y cordialidad a primera vista han imperado en CP, EE y HB, que no se han visto

tampoco exentas de problemas. Los populares han tenido que hacer tas listas más como han podido, o les

han dejado en virtud de los acuerdos a nivel nacional, que como han querido, no pudiendo cerrar la can-

didatura de Vizcaya, que, finalmente, encabeza el liberal Adolfo Careaga.

El caballo de batalla en Herrí Batasuna ha sido, como siempre, la posibilidad de participar en las

instituciones defendidas por algunos sectores, que consideran meramente testimonial, poco eficaz y poco

rentabilizable la actual actitud de la coalición «abertzale». Mientras, el mayor grado de unidad lo ha

conseguido Euskadiko Ezkerra, superada tan sólo por la estrategia a seguir para hacer fructificar en

número de votos su trabajo.

A pesar de todo, y así las cosas, a expensas de la capacidad de los socialistas para repetir los ocho

diputados de 1982, las variaciones sobre los resultados de hace cuatro años no parece que vayan a ser

significativas. Se espera que PNV repita el número -ocho- de diputados. Otro tanto sucede con HB, que

conservaría los dos de hace cuatro años. Mientras que PSE-PSOE podría quedar hasta dos por debajo de

los ocho de la anterior legislatura, que podrían ser ganados, respectivamente, por Coalición Popular y EE

o PNV.

 

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