Elecciones generales. 
 CP, CDS, PRD criticaron en TVE la Administración del PSOE     
 
 ABC.    18/06/1986.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

CP, CDS y PRD criticaron en TVE la Administración del PSOE

Guerra uso la descalificación contra los datos

Madrid

Los tres principales partidos del centro derecha, Coalición Popular, Centro Democrático y Social y

Partido Reformista, criticaron ayer la inoperancia del Gobierno socialista para llevar a cabo un reforma de

la Administración pública, durante el último de los debates emitidos por TVE ante las próximas

elecciones generales.

El debate estuvo protagonizado, hasta que el moderador, Francisco Lobatón, logró que se entrase en la

exposición de programas, por las críticas de todos estos partidos y las descalificaciones de Alfonso

Guerra, vicepresidente del Gobierno, que calificaba de «mentiras» todos los datos de sus interlocutores.

En el debate, además de Guerra, estuvieron presentes Miguel Herrero de Miñón, Federico Carlos Sainz de

Robles y Fernando Castedo, Todos ellos expusieron diferentes programas, pese a los reiterados intentos

de Guerra de englobarlos a todos «en la derecha conservadora». Sin embargo, la mayor parte del tiempo,

más que una exposición de programas los representantes políticos se dedicaron a criticar la primera

exposición realizada por Alfonso Guerra, en la que afirmó que se habían solucionado la mayor parte de

los problemas de la Administración y de los funcionarios, y se dedicó a enumerar una larga serie de

«aciertos socialistas», rebatidos luego, en los casos más importantes, por los demás partidos.

Uno de los puntos más reiterados fue la reforma de la Administración, elogiada por Alfonso Guerra -

aunque especificó que aún quedaba mucho por hacer-, pero que fue calificada por los demás de

«parcheo».

Guerra afirmó que sus oponentes dialécticos en el debate quieren «restaurar» lo que había antes de 1982,

y que los socialistas lo que intentan es «modernizar» la Administración. «Ustedes buscan -añadió- la

defensa del corporativismo, nosotros ía eficacia».

Por su parte, Miguel Herrero se preguntó «si el Estado funciona a ras de tierra, a nivel de ciudadanos»,

para considerar que, en realidad, «funciona deficientemente; la Administración -recalcó- es cada vez más

grande y más cara, y para lo único que interviene es para poner obstáculos».

Sainz de Robles, que calificó acertadamente el debate de «desordenado sin entrar en ío que importaba»,

insistió en que Poder y Estado están separados de los ciudadanos y propugnó una reforma ideológica de la

Administración, «sin ideologías».

Por su parte, Fernando Castedo, que pidió dos veces a Guerra que se centrase en la cuestión debatida,

afirmó que los socialistas intentan apuntarse éxitos que no les corresponden, como las incompatibilidades,

y que más que transformar la sociedad, los socialistas «se han limitado a ocuparla».

En un momento del debate, Guerra amenazó a Herrero de Miñón con una querella por unas afirmaciones

de «chanchullóte» que éste hizo mostrando unas actas de Consejo de Ministros. Esas actas

correspondientes a la misma reunión del Gobierno, aparecen con modificaciones inexplicables. Se

refieren a la reprivatización de una empresa vinícola de Rumasa, cuyo adqui-rente, próximo a los círculos

de Alfonso Guerra, acaba de ser procesado por estafa. «Guerra, cuando se denuncia un hecho de

corrupción -dijo Herrero- sólo sabe amenazar».

 

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