Autor: López Agudín, Fernando. 
 Elecciones generales. 
 Gerardo Iglesias: Un tanto por ciente muy elevado de los mienbros del PSOE están sujetos por un empleo y un salario  :   
 Felipe González ha encontrado en Fraga un auténtico chollo. 
 ABC.    18/06/1986.  Página: 26-27. Páginas: 2. Párrafos: 19. 

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ELECCIONES GENERALES

MIÉRCOLES 18-6-86

Gerardo Iglesias: «Un tanto por ciento muy elevado de los miembros del PSOE están sujetos por mi

empleo y un salario»

«Felipe González ha encontrado en Fraga un auténtico "chollo". "El PSOE ha aplicado una linea

conservadora en todos los terrenos»

«Todo nos conduce a una nueva recomposición de las fuerzas políticas parecida al mapa político de la

transición»

«Izquierda Unida es un proyecto estratégico de largo alcance»

«La opinión pública discierne dónde hay propuesta de izquierda y dónde una operación contra la

izquierda al servicio del Poder»

Nada más ser elegido secretario general del PCE, Gerardo Iglesias lo dejó bien claro: «Yo no soy yo y la

mitad de otro; yo no soy más que yo.» Desde entonces, Gerardo Iglesias ha sido fiel a esa promesa; con

mejor o peor acierto, pero lo ha sido. Y probablemente por serlo, la reunificación del PCE no está todavía

completa, porque queda la sombra de «la mitad de otro».

Bajo su dirección política, el comunismo ha puesto en marcha la operación de Izquierda Unida, que tanto

inquieta hoy al PSOE por la potencialidad de votos que puede perder por su izquierda. Al margen de los

resultados, lo cierto es que el Gobierno socialista ha perdido ya el apoyo de este sector de opinión que

tanto contribuyó al triunfo de Felipe González.

-Usted es el secretario general del partido político más próximo ideológica y socialmente al PSOE. Desde

esa vecindad, y hasta cabe decir hermandad, puesto que son miembros separados de una misma familia,

¿qué balance hace de la gestión gubernamental socialista?

-Antes de hacer el balance, permítame que haga una previa consideración. Yo creía también que existía

esta aproximación, pero hace casi un año, en un programa del «Loco de la colina», Felipe González

afirmó que no había ningún tipo de afinidad entre el Partido Comunista y el PSOE. En aquel momento

esta afirmación, a todas luces ajena a la realidad histórica y a cualquier tratado de ciencia política, me

sorprendió. Hoy, a la vista de la política derechista que realiza, ya no me sorprende en absoluto. El PSOE

ha girado totalmente a la derecha y ha aplicado una línea-liberal conservadora en todos los terrenos.

Incluso la misma concepción de la democracia que aplica, donde se reduce a que el ciudadano vote una

vez cada cuatro años, es por completo ajena a una concepción de izquierda, que añade al hecho de votar

una práctica participativa en la que los ciudadanos intervienen cada día en la vida política y social. No

creo que haga falta desgranar sector por sector el tipo de política conservadora que han aplicado. Ahí

están los resultados sociales, que se pueden resumir en la cifra de parados, para entender qué

orientaciones han sido las que han presidido la gestión gubernamental de Felipe González en estos cuatro

años de desilusión sistemática.

-Existen sectores de izquierda que descalifican a Izquierda Unida por considerar que ni el sustantivo ni el

adjetivo guardan relación con ella. ¿En qué medida va a incidir este juicio en el previsible electorado de

IU?

-Afortunadamente, apenas va a incidir. Los porcentajes electorales son elocuentes: mientras que Izquierda

Unida sube espectacularmente, el grupo que lanza la descalificación, descaradamente alentado y

favorecido desde el propio Gobierno, no va más allá del cero coma cero. La opinión pública discierne

donde hay una propuesta de izquierda y donde hay una operación contra la izquierda al servicio del poder.

Es curioso que las descalificaciones y las supuestas preocupaciones por el espíritu ideológico de Izquierda

Unida provengan de personas que han renunciado a cualquier principio ideológico y se caracterizan por el

oportunismo más palpable. Que este tipo de personas, en las que incluyo a Felipe González y Alfonso

Guerra, estén tan preocupadas en velar por las esencias de Izquierda Unida, delata cuál es la intención real

que persiguen. La intención es que han montado una estrategia contra Izquierda Unida que está

denunciando el fraude socialista y ofreciendo una real alternativa de izquierda a los trabajadores de este

país. Ello me parece legítimo en una democracia; no me lo parece tanto, sin embargo, el recurrir a unos

métodos dudosamente democráticos: manipulación escandalosa de televisión, insultos a cargo del

vicepresidente del Gobierno. Esto es muy preocupante, sobre todo cuando proviene de un partido que ha

gobernado casi cuatro años y que probablemente esté llamado a gobernar otros cuatro. A mí me preocupa

profundamente. -Uno de los argumentos del PSOE y quienes les ayudan en sus críticas a la coalición que

usted preside es que, hoy por hoy, no hay más alternativa que la socialista, frente a la que denominan

como «la derecha dura de Fraga». ¿Hasta qué punto esa imagen no sigue condicionando una parte

importante de los votos de izquierda.

-Sí. Esa es la trampa. He dicho más de una vez que Felipe González ha encontrado en Fraga un auténtico

«chollo». Mientras Fraga esté ahí, Felipe González tiene larga vida en el Palacio de la Moncloa, porque

en la práctica real no supone ninguna oposición al presidente del Gobierno. Es un auténtico lujo el tener

un jefe de oposición elegido por el mismo Gobierno, pues fue el propio Felipe González quien le dio este

«status» al sacarse de la manga una figura que no existía en la tradición parlamentaria de nuestro país.

Electoralmente, Fraga no es ni será nunca el más mínimo peligro para González, y socialmente González

se beneficia de la existencia de un jefe de oposición con las características que "adornan al señor Fraga.

Con este juego, que es un auténtico tinglado, pretenden seguir años y años. De ahí que uno y otro hablen

del llamado voto útil, que, en realidad, es sólo útil para el PSOE. Ese es el esquema que va a empezar a

romperse el próximo domingo, porque Fraga está ya en claro descenso y la derecha está obligada a una

recomposición de sus fuerzas. Vamos, esto no aguanta ya más. Por otra parte, la aparición de una

alternativa como Izquierda Unida va a suponer en el próximo Parlamento la existencia de una oposición

real; de la misma forma que la recuperación del centro político va a generar una nueva correlación de

fuerzas dentro y fuera del Parlamento. Estoy convencido que en estas elecciones va a empezar a quebrarse

la táctica del voto útil, entendido a partir de ese tinglado entre Fraga y Felipe González. De ahí que la

instrumentalización del «peligro Fraga» va a dejar de tener consecuencias positivas para el PSOE en la

medida que el electorado de izquierda sabe ya que Fraga no puede ser peligroso de ninguna forma.

—Si le he entendido bien, esa quiebra del btpartidismo pasa simultáneamente por una recomposición de

la fuerza del centro y de la fuerza de izquierda radical que usted representa.

-Efectivamente. España, ni por tradición, historia, cultura, geografía, sociedad es bipartidista. España es

un país muy plural y con muchos contrastes, y ese intento de consolidar un bipartidismo coyuntural choca

con la realidad. Por ello es completamente imposible que una derecha como la nacionalista de Cataluña o

el País Vasco se una con una derecha como la que representa Fraga. No se van a unir nunca...

¿comprende? De igual manera, el proyecto del PSOE de tratar de homogeneizar toda la izquierda choca

con esa realidad. Si el PSOE se mantiene se debe a que un tanto por ciento muy elevado de sus miembros

están sujetos por un empleo y un salario y son casi todos funcionarios públicos. Pero en la medida en que

se empieza a perfilar una nueva dinámica, una nueva perspectiva a partir de Izquierda Unida, esa

uniformidad no se mantendrá.

A partir del nuevo Parlamento y de la reactivación del movimiento popular todo va a cambiar, incluido el

PSOE. Todo nos conduce a una nueva recomposición de fuerzas más parecida a la que existía en el mapa

político de la transición. Y, sobre todo, la derecha está llamada a efectuar una recomposición, porque en

este país, que es mayoritariamente de izquierdas, la derecha no puede seguir manteniendo como

hegemónica a una derecha como la «fraguista». Salvo, claro está, que la derecha renuncie a conseguir el

poder político y se conforme a seguir jugando el papel que ha jugado hasta aquí.

-En Izquierda Unida figura Alonso Puerta como representante de una corriente socialista de izquierda,

pero hay una ausencia importante y es la de Luis Gómez Llórente. Una vez desaparecido Tierno Galván,

Gómez Llórente es como la conciencia socialista para quienes en ese partido discrepen de la línea

González-Guerra. ¿Izquierda Unida ha tenido algún contacto con Luis Gómez Dórente para su

incorporación a la alternativa de ID?

—A mí no me consta que hayan existido oficialmente contactos con Luis Gómez Llórente, pero desde

luego que Izquierda Unida está abierta tanto a su incorporación como a ia de otros cuadros socialistas

discrepantes con González. Como ya señalé anteriormente, el PSOE no podrá seguir manteniendo su

uniformidad en la medida que se recomponga todo el mapa político.

La campaña electoral se desarrolla con fuertes controversias sobre la financiación y el acceso a los

medios de comunicación.

-¿Qué opinión le merecen los criterios que han regido la distribución de los créditos y los espacios de la

pequeña pantalla al conjunto de las candidaturas?

—Un juicio absolutamente crítico. Izquierda Unida, que sólo por lo que representa el PCE, tiene miles de

concejales, parlamentarlos autonómicos, cuatro diputados y un senador, más la implantación sindical, es

comparada en los espacios gratuitos con Falange Española. No hace falta decir más. Y en lo que se refiere

a los informativos diarios se nos equipara a grupos prácticamente inexis-tentes^desde el punto de vista de

fas expectativas electorales y desde el punto_de vista de la influencia social. Y no voy a dar nombres y

siglas porque es de dominio público, y me parece un escándalo monumental más una buena muestra de lo

que es la estrategia de acoso a Izquierda Unida. En lo que se refiere a la cuestión de las finanzas, la

Banca, a pesar de reconocer públicamente que el Partido Comunista de España es el partido que mejor ha

pagado, sólo nos concede la posibilidad de acceder a un crédito de ciento cincuenta millones de pesetas.

Ello en contraste con los mil setecientos millones concedidos al PSOE. Me parece una actitud

absolutamente inaceptable, porque indica que la Banca está interviniendo en la modelación del mapa

político. Porque está claro que con una campaña de ciento cincuenta millones nos condena al

testimonialismo. Gracias a que Izquierda Unida no es un partido como otro cualquiera y tiene mílitancia

que trabaja, porque si tuviéramos que pagar hasta la pegada de carteles, como hacen otros partidos, no se

nos vería ni en la calle.

-Una de las razones del triunfo arrollador del PSOE en 1982 fue casi la desaparición del PCE. Hoy, en

1986, la situación ha cambiado, y bajo su dirección e! PCE ha entrado en un proceso de reunificación y

consolidación. Ausentes de este relanzamiento están algunos grupos de la organización de Ignacio

Gallego y los seguidores de su antecesor en el cargo que usted ocupa. ¿Cuándo terminarán estas

excepciones y se culminará la reunificación que se está operando ahora?

-Pama mí lo importante no es saber hasta cuándo va perdurar tal o cual grupúsculo, sino qué posibilidades

tiene el PCE de recomponer la fuerza que tuvo hace varios años. Pequeños grupos al margen van a existir

siempre y eso carece de importancia. Creo que se han dado pasos decisivos al reincorporarse gente muy

importante que había abandonado el PCE por razones bien conocidas. Hoy estamos en Izquierda Unida

con el partido de Ignacio Gallego y tras las elecciones daremos nuevos pasos en la dirección unitaria. Las

elecciones van a ayudar considerablemente, dado que van a señalar quién tiene entidad y quién no tiene

ninguna entidad, ni peso social, ni relevancia política. Hay que terminar ya de hablar de la división del

PCE. Eso ocurrió en el pasado. Hoy ese problema está sustancialmente resuelto y lo que no está todavía

completamente resuelta es la recomposición de una fuerza de izquierda que ofrezca a la sociedad española

una alternativa de progreso. Esa es otra cuestión pendiente, que es la que nos interesa solucionar cuanto

antes.

-¿Cuáles son las perspectivas de lo que hoy comienza a desarrollarse bajo la bandera de Izquierda Unida

más allá del 22 de junio?

-Aunque concurrimos a las elecciones con un grupo esencialmente electoral, un programa a corto plazo y

limitado a una legislatura, hay ya el esbozo de una perspectiva de continuidad y existe el compromiso

entre los miembros de Izquierda Unida de darle continuidad. Continuidad sobre la base del respeto a las

personas que están en Izquierda Unida, continuidad sobre la base de darle una proyección estratégica al

proyecto. Creo que tiene muchas posibilidades, porque Izquierda Unida no nace como un invento de

media docena de personas, sino que nace de una demanda que está en la sociedad. Lo hemos visto muy

claramente en el referéndum sobre el mantenimiento de España en la OTAN, se ha visto incluso en el

entierro de Enrique Tierno Galván. Izquierda Unida empieza a responder, con todos los defectos que se

quiera, a una demanda de una izquierda renovada, de una izquierda moderna que sepa empalmar con la

sociedad española y pueda articular un proyecto de transformación social de nuestro país. Izquierda Unida

no es meramente un movimiento táctico de cara a estas elecciones, es un proyecto estratégico de largo

alcance. Los resultados de las urnas, por otra parte, van a dar alas a este nuevo impulso de recuperación

de la izquierda española después del hundimiento en la que estaba postrada por múltiples razones. Por

todo ello, creo que Izquierda Unida tiene y, sobre todo, va a tener mucho que decir en !a vida española.

Fernando LÓPEZ AGUDIN

 

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