Autor: Aguilar, José María. 
 Elecciones generales. Elecciones autonómicas en Andalucia. 
 Los socialistas perdieron enteros tras el relevo de Borbolla por Escudero  :   
 Malestar generalizado por la coincidencia con las generales. 
 ABC.    19/06/1986.  Página: 33. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

JUEVES 19-6-86

ELECCIONES GENERALES

Elecciones autonómicas en Andalucía

Los socialistas perdieron enteros tras el relevo de Borbolla por Escuredo

Malestar generalizado por la coincidencia con las generales

Sevilla. José María Aguilar

Cuatro años después de aquel 23 de mayo de 1982, fecha en que Andalucía, por primera vez en su

historia, elegía Parlamento autónomo, la sensación que domina la vida andaluza es de Insatisfacción por

la gestión realizada en este tiempo al frente de la Junta de Andalucía por el PSOE, formación política que

obtuvo la mayoría absoluta en aquellos comicios.

ouairo anos después, Andalucía ha comprobado que continúa siendo vejada desde las altas instancias de

la Administración central con continuos agravios, a pesar del triunfo absoluto de los socialistas en las

elecciones de octubre de 1982, que llevaron a la presidencia y vicepresidencia del Gobierno de la nación a

dos sevillanos. Andalucía se ha convertido en lo que se conoce ya por «el cortijo», la finca particularísima

de los socialistas, donde éstos hacen y deshacen. El último de los agravios para el pueblo andaluz por

parte de Felipe González y Alfonso Guerra, los sevillanos de nación, ha sido la coincidencia de fecha de

las elecciones generales con las autonómicas.

La nueva Andalucía política surgida de las urnas del 23-11-82 quedó configurada de la siguiente forma:

PSOE, 66 escaños; AP, 17; UCD, 15; PCA, 8, y PSA, 3. Rafael Escuredo, candidato socialista, quedaba

proclamado de esta manera como primer presidente del primer Gobierno andaluz de la Historia. Tras los

contactos mantenidos, Escuredo formó un Gobierno, que tomó posesión el día 3 de agosto. Ante

Andalucía se abría una etapa de esperanza. Las ilusiones empezarían pronto a verse frustradas. La

frustración nació a causa del servilismo mantenido con respecto a Madrid, sede del Gobierno central,

socialista tambián.

Todo estaba bajo el control del puño y la rosa. A la Junta -se comentaba en medios de la oposición- sólo

se accedía con el carné en la boca y se empezaba a hablar del «pepotismo». En el Parlamento se

conculcan los derechos de las minorías y la oposición acusa al PSOE de entorpecer su labor. El PSA, que

luego perdería la «S» de socialista, llevó al Grupo Socialista del Parlamento andaluz ante el Tribunal

Constitucional. Suceden algunos escándalos, como el del libro «Información sexual para niños» o «Libro

verde del colé», que la Junta pretendió repartir por los colegios, a pesar de su contenido casi pornográfico.

La oposición sigue arrinconada... También acaecieron algunos hechos anecdóticos, como aquel del folleto

turístico, escrito en Madrid y editado por la Junta, según el cual «la Giralda es la mayor catedral de

España» y «Sevilla es una gran ciudad, pero no lo parece».

En febrero de 1984 se produjo la dimisión de Rafael Escuredo como presidente de, la Junta de Andalucía.

Escuredo, quien, tras su salida de la política activa, se ha dedicado a los negocios y es público que ha

amasado un importante número de millones, explicaría que «es muy difícil resumir en una sola frase las

razones concretas que me llevaron a tomar decisiones de dimitir, pero creo que con ella contribuyó a que

las relaciones con el Gobierno de la nación sean más fluidas y se puedan eliminar algunos recelos». Las

transferencias agrarias, en la versión oficial, están por medio. Madrid quería mayor servidumbre.

Andalucía es «el cortijo» socialista. En Cataluña, País Vasco o Galicia hubiese sido difícil que el

Gobierno de González hiciera coincidir las fechas de las elecciones generales y las autonómicas...

La salida de Escuredo favoreció la llegada de José Rodríguez de la Borbolla y Camoyán a la presidencia.

Rodríguez de la Borbolla, de entrada, provocó fuerte polémica en su discurso de investidura por sus

alusiones al federalismo en España. Investido como presidente sin ninguna dificultad gracias al «rodillo

parlamentario», Borbolla formó Gabinete.

Los servilismos con Madrid siguen. Borbolla es muy afín a Guerra, el «oyente» del Gobierno central.

Guerra es el que manda por encima de todos en «el cortijo», que visita cada fin de semana.

El Gabinete de Borbolla llevó adelante la ley de Reforma Agraria con unas escandalosas expropiaciones

en la comarca de Antequera. Unas expropiaciones que afectarán a personas que distan muchísimo del

paradigma del «señorito andaluz». Recurridas las expropiaciones, nevando todo el proceso Manuel

Clavero, la Justicia revoca las decisiones políticas de la Junta. Hasta en dos ocasiones. Sin embargo, no se

produce ni una sola dimisión. Por contra, Borbolla afirma que «la Justicia apoya a grupos

conservadores...».

Y en medio de estos escándalos, Borbolla y su Gobierno siempre contaron con el descarado apoyo de la

televisión regional, sucursal de la estatal y gubernamental. Telesur, cuyo director general es el socialista

Francisco Cervantes, técnico de RNE, ha manipulado descaradamente las informaciones en beneficio del

partido. Es la versión regional de la «Telecalviño» central. También Telesur es la voz de su amo.

Socialista, por supuesto.

 

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