Autor: Villardebó, Inmaculada. 
 Elecciones generales. Andalucía ante las urnas. 
 Ascenso continuo del PSOE y progresivo declive de las fuerzas andalucistas  :   
 El electorado presta una atención menor a las autonómicas. 
 ABC.    19/06/1986.  Página: 34. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

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ELECCIONES GENERALES

JUEVES 19-6-86

Andalucía ante las urnas

Ascenso continuo del PSOE y progresivo declive de las fuerzas andalucistas

El electorado presta una atención menor a las autonómicas

Granada. Inmaculada Vilardebó

Es opinión generalizada que las autonómicas de mayo de 1982 fueron un «test» válido para conocer la

evolución electoral que sufriría España meses después. Andalucía fue la primera en constatar el triunfo

hegemónico del PSOE, que en la región anexionaría el «voto útil» de izquierdas y el PA, quebrando la

posibilidad de conseguir un sistema político regional.

El 23 de mayo marca, pues, una inflexión en la historia electoral andaluza dominada entre 1977 a 1979

por el ascenso progresivo del PSA-PA, que obtiene un incremento de 6,2 puntos en las legislativas de

1979, respecto al 4,7 por 100 obtenido en 1977. En contraste con el período anterior, las autonómicas

registrarían el retroceso del Partido Andalucista, cuyo hundimiento sería confirmado en las generales de

octubre del 82.

En líneas generales, los datos más relevantes en Andalucía en este primer período -en relación con los

posteriores resultados electorales- señalarían un descenso continuo y progresivo de los votos UCD+CD

(AP), con el consiguiente desplazamiento de los mismos hacia posiciones de izquierda moderada

(PSOE+PCA+US). Este descenso es considerable en el conjunto de Andalucía (5,5 por 100), aunque las

pérdidas se distribuyeron de manera desigual, siendo más fuertes en Huelva (-12 por 100), Granada (-9,4

por 100) y Almería (-9,2 por 100). Ello no es óbice para que en algunas comarcas de estas provincias la

derecha-centro siga teniendo los mayores porcentajes de votos.

Reducir diferencias

Por lo que respecta a las diferencias entre la primera y la segunda fuerzas políticas, pese a la victoria de la

UCD en ambas legislativas, en las del 79 veríamos reducir considerablemente las diferencias que

separaban al PSOE de la primera fuerza política.

En este período, el PCE mantiene una línea de evolución constante y positiva, especialmente en Sevilla,

Jaérl y Granada, y Coalición Democrática (AP) sufre un descenso generalizado, para llegar a su mínimo

en las municipales del 79, pese a la coalición AP-FN en determinadas zonas. Existe también ligera

radicalización del electorado.

El voto andalucista consigue un ascenso progresivo, ya señalado, aunque al mismo convenga hacer dos

precisiones: se distribuye de forma irregular, con peso evidente en provincias tradicionalmente

andalucistas como Sevilla, Málaga y Cádiz. Y, como segunda cuestión, pese a su conversión como

segunda fuerza política andaluza en las municipales del 79, el PSA-PA no llega a ocupar ni el primero ni

el segundo puestos en ninguna de las comarcas o provincias andaluzas.

Las elecciones del 23 de mayo de 1982 llegaron rodeadas de expectativa al realizarse después de la

elaboración del Estatuto de Andalucía y del desbloqueo del proceso autonómico andaluz (con evidente

presencia del PSA-PA) al preverse ya la convocatoria anticipada de las «generales» y al haber vivido casi

todos los partidos políticos procesos de crisis internas: desaparición de! PSA-PA en Granada, pérdida de

entidad «marxista» del PSOE, división del PCE en «euros» y «proso-viéticos» y crisis de la UCD.

Sin duda, el gran interrogante era saber si el PSA-PA capitalizaría en solitario la defensa que Andalucía

hizo de su autonomía por el 151. (Recordemos que el procentaje de participación en el referéndum de la

iniciativa autonómica del 28 de febrero de 1980 en Andalucía fue de 64,2 por 100 superando en 4,5

puntos la participación del referéndum del Estatuto catalán, en 5,3 el vasco y en 35,9 el gallego.)

Como es conocido, la hipótesis que hacía referencia al PSA-PA no se confirmó. El Partido Nacionalista

pasó de tener un voto del 10,9 (legislativas 1979) a un 5,4 (autonómicas 82) y a un 2,2 (legislativas 82),

hundiéndose precisamente más donde hasta entonces más fuerza había tenido. Los descensos se producen,

no sólo respecto a 1979, sino también respecto a los obtenidos por Unidad Socialista (PSP+PSA-PA) en

1977. En Cádiz, con un 3,4 por 100, conserva una implantación electoral. Por lo demás, destacar el

triunfo del PSOE, que recibe un 51,1 por 100 de los votos emitidos y triunfa en todas las provincias; el

retroceso espectacular de la UCD, que mantiene su presencia en bolsas de subdesarrollo de Almería,

Granada y Jaén, y la quiebra de la trayectoria ascendente del PCA, pese a conservar en Córdoba un 12,6

por 100 del voto y a mantener en Granada, Huelva y Jaén un porcentaje similar al 77. Respecto a AP, con

un 6,9 por 100 del voto, pasa a ser la segunda fuerza electoral en Andalucía en todas las provincias,

menos Almería y Huelva, donde la segunda es la UCD.

Las elecciones de octubre del 82 no harían más que confirmar, no sólo en Andalucía, sino en toda España,

los resultados que apuntaron en las autonómicas andaluzas. A los datos reseñados anteriormente sólo que-

da añadir que la pérdida electoral de votos de UCD no han sido absorbidos hasta ahora por AP-PDP, pese

a que en las últimas legislativas atraen un significado porcentaje de votos centristas en Almería y

Granada, creciendo 5,8 y 6,8 puntos, respectivamente.

Por lo que respecta a los resultados del referéndum de la OTAN, en Andalucía los votos afirmativos,

favorables a las tesis del Gobierno, superaron en casi trece puntos a! no. La abstención fue de un 38 por

100, sobresaliendo Almería, con más del 43 por 100. En la medida en que el Gobierno de la nación, en

manos del PSOE, planteó esta consulta con carácter plebiscitario, los resultados de la misma pueden ser

significativos ante la proximidad de las elecciones generales.

En líneas generales es posible extraer tres grandes conclusiones:

Primera: el electorado andaluz aceptó el carácter plebiscitario del referéndum y atendió no sólo a la

pregunta, sino también a su actitud política, y revalidó PSOE.

Segunda: una vez más, el electorado andaluz se ha movilizado más, participa más por una consulta de

carácter general, nacional, que por cuestiones propias. Así, mientras en el referéndum OTAN y en las

legislativas del 82, la participación es del 72 por 100 y del 78,6 por 100, respectivamente, en los

referéndum celebrados en relación con, la autonomía (iniciativa autonómica del 80 y aprobación Estatuto

del 81) sólo se alcanza una participación del 64,2 y del 53,5 por 100, respectivamente. En esa misma

línea, la elección del primer Parlamento andaluz sólo consiguió una participación del 66,1 por 100. Y

tercera: 159.084 personas votaron en blanco en el referéndum, una cifra suficientemente elocuente y que

se reflejará probablemente en las próximas elecciones, favoreciendo quizá a las formaciones de centro-

derecha que postularon la abstención.

Andalucía afronta los próximos comicios sumida en el subdesarrollo, la marginación y la dependencia

económica que secularmente la caracterizaron y que confirman, salvo en aspectos puntuales, los datos

contenidos en «Renta Nacional de España y su distribución provincial», del Banco de Bilbao, referida a

1985.

Así, el paro, que afecta a un 32 por 100 de la población activa, se ofrece como el problema más acuciante

de la CCAA andaluza, con el agravante de que hay provincias, como Sevilla, donde el mismo es estimado

del orden del 40,9 por 100.

Pese a su gran tamaño, 87.268 kilómetros cuadrados -un 17 por 100 del territorio nacional-, y contar con

un número de residentes superior a las demás regiones, al estar estimado en 6.576.016 personas, sólo

mantiene una población activa de 1.850.175 habitantes.

Andalucía en cifras

• Superficie en km2: 87.268.

• Habitantes: 6.576.016.

• Censo electoral: 4.782.229.

• Paro a diciembre de 1985 (EPA):

597.500 (31,3 por 100).

• Escaños al Congreso: 60 (ganó 1 con relación a 1982).

• Escaños al Senado: 32.

• Reparto actual por partidos:

• PSOE: 43 diputados y 24 senadores.

• CP: 15 diputados y 8 senadores.

• PCE: 1 diputado.

 

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