Autor: Sentís, José A.. 
 Elecciones generales. 
 Felipe González da a entender en Cataluña que la operación Roca no tiene credibilidad  :   
 Hay que compatibilizar autonomía con gobernabilidad del Estado. 
 ABC.    20/06/1986.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

VIERNES 20-6-86

ELECCIONES GENERALES

Felipe González da a entender en Cataluña que la operación Roca no tiene credibilidad

«Hay que compatibilizar autonomía con gobernabilidad del Estado»

Barcelona. José Antonio Sentís, enviado especial

El presidente del Gobierno, Felipe González, acudió ayer a Barcelona para apoyar a los socialistas

catalanes, en una región en la que las previsiones apuntan hacia un crecimiento de las fuerzas

nacionalistas que preside Jordi Pujol. Frente a ese nacionalismo, Felipe González recordó que la tarea del

Gobierno de la nación es «de todos», y no sólo de Cataluña, y dio a entender que la operación reformista

no tiene credibilidad.

El líder del PSOE participó en un mitin en la plaza de toros Monumental de Barcelona, además de asistir

a un almuerzo con los cuadros del partido de los socialistas catalanes en el que estaban presentes los tres

ministros que encabezan la candidatura socialista por Barcelona, Narciso Serra, Ernesto Lluch y Juan

Majó.

A diferencia de otros actos de campaña, Felipe González vino a impulsar en Cataluña la utilidad del

apoyo a una opción que no parta de los intereses de una región, sino que se apoye en la capacidad de

Gobierno para el conjunto del Estado: «Hay que compatibilizar -dijo- el concepto de autonomía con el de

gobernabilidad a nivel del Estado.»

Este mensaje, similar al que el PSOE ha sugerido en otras elecciones, en las que buscaba que parte de los

votos que apoyan a Convergencia i Unió en tes autonómicas se transfieran al PSOE en las generales, tuvo

que ser matizado en esta oportunidad por Felipe González, tras la existencia de la operación reformista de

Miguel Roca y Jordi Pujol.

Cataluña y nacionalismo

Por ello, el presidente del Gobierno dejó caer en varias oportunidades que el problema no era aspirar al

Gobierno desde una concepción surgida desde Cataluña, sino «la falta de credibilidad» de este proyecto:

«Yo tengo ministros catalanes que vayan donde vayan son respetados, aunque defiendan siempre a

Cataluña. Pero la credibilidad depende del proyecto político, no del origen de las personas.»

Felipe González sembraba las dudas sobre las posibilidades de éxito de los reformistas en España, con lo

que a la vez ponía en cuestión el apoyo al partido nacionalista de Pujol, como principal competidor del

PSOE el 22 de junio, en la propia Cataluña. Así, afirmó que «tengo la impresión de que ese proyecto (el

reformista) no va».

De todas formas, Felipe González consideró que el esfuerzo de esta operación era respetable e incluso lo

calificó de responsable, pero dijo de él de inmediato que no era una alternativa de progreso, sino

conservadora.

El presidente del Gobierno había dedicado su jornada a Barcelona en vísperas electorales, a sabiendas de

que es una plaza difícil para los socialistas y en la que cualquier retroceso puede ser ostensible por el

número de diputados con que cuenta la segunda circunscripción de España. Con sentido electoral se

dirigió a Cataluña afirmando que en esa región «hemos visto una punta del progreso», y confió en que

Narcisco Serra logrará un buen resultado para que «Cataluña cuente con una mayoría de progreso».

En el mitin posterior, celebrado en la plaza de toros Monumental, González hizo un llamamiento a la

«Cataluña progresista» para obtener la mayoría absoluta. «Necesitamos a todos los nacionalistas de

progreso, porque Cataluña es punta de lanza de España por su creatividad y solidaridad.»

Unas quince mil personas asistieron al acto, aunque la plaza de toros no se llenó por la decisión

inexplicable de los servicios de orden de cerrar sus puertas una hora antes.

Junto a la idea de «progresismo», el presidente del Gobierno hizo hincapié en señalar que sólo hay dos

opciones de gobierno, la suya y la conservadora. «Para sustituir al PSOE sería necesario las actuales 12 ó

14 siglas revueltas que, hoy por hoy, están de acuerdo sólo en que los socialistas no ganemos. La madre

democracia es fértil -afirmó-y continuará pariendo siglas mientras sigan fracasando. No hay tantos

proyectos como siglas.»

 

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