Autor: Sentís, José A.. 
 Elecciones generales. 
 Felipe González luchó hasta el final para impedir la fuga de los votos socialistas  :   
 Cerró la campaña en Madrid y Sevilla con mítines multitudinarios. 
 ABC.    21/06/1986.  Página: 23. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

SÁBADO 21-6-86

ELECCIONES GENERALES

Felipe González luchó hasta el final para impedir la fuga de los votos socialistas

Cerró la campaña en Madrid y Sevilla con mítines multitudinarios

Madrid. J. A. Sentís

La pérdida de los votos que pasaron a engrosar el caudal socialista en 1982 ha sido la obsesión de la

campaña del PSOE. Felipe González luchó hasta el final por mantenerlos con el mensaje último de que

sólo hay dos verdaderas opciones: la progresista y la conservadora. Un voto no socialista sería para Fraga,

según dio a entender, pero quiso mantener el ánimo de sus seguidores: «La derecha no va a ganar, porque

se les conoce».

El dirigente socialista volvió a congregar ayer a decenas de miles de partidarios enfervorizados con su

liderazgo. Para los socialistas, el mensaje de Felipe González («hay que consolidar las reformas

emprendidas, porque queda mucho por hacer») cala profundamente, ante la promesa socialista de un

cambio hacia una sociedad igualitaria y justa, realizado de forma paulatina y con «paciencia y tenacidad».

Por esa razón, los asistentes a (os actos electorales de Felipe González se levantan de sus asientos cuando

oyen hablar de la LODE, de la misma forma en que los partidarios de la oposición aplauden las refe-

rencias a los recortes de la libertad de educación. Esa polémica, que no se desarrolló en la calle, se ha

trasladado con retraso a la campaña y es argumento fundamental de unos y otros, aunque con sentidos

opuestos.

Felipe González se apoya en estas ideas y en un discurso que ha permanecido sustancialmente inalterable

durante toda la campaña, pero que por la forma de decirlo sigue conquistando a sus auditorios. Tras las

experiencias electorales pasadas se puede concluir que Felipe González es respetado por sus dotes de

comunicador, por las inflexiones de voz, que aportan calidez al mensaje, y por su intuición sobre los

deseos y el comportamiento de sus espectadores.

Los contenidos son acoplados posteriormente a esas formas. El líder socialista lucha por trasladar un

mensaje de racionalidad, poco agresivo con sus partidarios (para eso están los «teloneros» de sus mítines),

y «positivo». Así apela al «curso de la Historia», y a la conveniencia de ajustarse a sus ritmos (frente a las

críticas por la izquierda). Y describe que ha tenido poco tiempo para las reformas, frente a los «doscientos

años de poder de la derecha». Pero excita a sus partidarios al decirles que su Gobierno no ha cedido a los

grupos de presión, que hace reformas orientadas a una sociedad igualitaria para evitar los privilegios, y

que «no se puede perder el tren de la Historia».

El argumento de Felipe González es que no hay alternativa y que la dispersión del voto puede impedir la

mayoría estable. Esta es la llamada contra la fuga de votos hacia el centro, aunque aparentemente se dirija

a la «sopa de siglas» a su derecha: «Fraga dice que existe el socialismo y lo otro. Pues bien, para que

gobernara lo otro debieran juntarse doce o catorce siglas.». Es el recuerdo de UCD y, a la vez, la

apelación a que fuera del PSOE no existe estabilidad de Gobierno posible.

Junto a todo ello, Felipe González pide el apoyo por los logros del Gobierno socialista: «Ahora existe

mayor salud pública que en toda la historia de España», como dijo en Barcelona. «Hemos consolidado la

democracia y luchado contra la crisis económica, aunque hayamos cometido errores», como repitió en

todas las ciudades españolas, incluida Madrid. «Hemos abierto las puertas de España al mundo, o del

mundo a España»...

Para el futuro, Felipe González no hace promesas concretas, pero sí asegura mayor igualitarismo social,

mayor distribución de la renta, más preocupación por los sectores marginados y más creación de empleo.

Los competidores electorales, sin embargo, según el secretario general del PSOE, lo que quieren es el

retroceso histórico para mantener sus privilegios, aunque esta frase no sea nunca textual en las

intervenciones de Felipe González, sino sólo sugerida: «Sólo compiten dos opciones a estas elecciones: la

progresista y la conservadora», y engloba en ésta a partidos centristas, nacionalistas, liberales y

conservadores. A Izquierda Unida, ni mención.

En este panorama, en el que Felipe González destaca la solidez del PSOE, el líder concluye con una

llamada casi dramática a sus partidarios: «Tenemos que ganar. Es necesario que ganemos. Y vamos a

ganar, porque los españoles quieren seguir el camino del progreso y no la vuelta atrás.»

En las últimas horas de la campaña, donde la inquietud parece presidir los análisis de los dirigentes

socialistas, Felipe González introdujo también otra novedad: «Han pasado cuatro años y somos cuatro

años más viejos. Pero mantenemos la ilusión y tenemos, además, experiencia».

 

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