Elecciones generales. 
 Sentido de una jornada     
 
 ABC.    23/06/1986.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 1. 

SENTIDO DE UNA JORNADA

Fue la de ayer una jornada electoral presidida por la calma. Los españoles hicieron

comparecencias distendidas, del género de las que se advierten en las democracias

consolidadas: de las naciones que vienen de una larga y sosegada tradición de libertad política.

El buen tiempo, presente en casi todo el territorio nacional, contribuyó a la condición apacible

del día. Hubo, sin embargo, algo que se dejó notar incluso en la propia víspera, en medio del

compás de silencio para la reflexión: el comportamiento anómalo del medio informativo más

potente entre cuantos operan en la sociedad española y son capaces de influir y conformar, en

uno u otro sentido, sobre los votantes. La sesgada forma en que permanentemente ha

planteado TVE la información que concernía a estas elecciones; la distribución de los espacios;

la administración de los énfasis; el reparto de las omisiones, de las sombras y de los silencios

ha sido un hecho, o conjunto de hechos, de Inequívoca y necesaria significación final en los

resultados. No se puede predicar por tanto del comportamiento de TVE lo observado en el

comportamiento de los electores. En las democracias consolidadas es la transparencia

informativa y la no beligerancia de los grandes medios del Estado la regla de oro para el

proceso electoral. La decantación de las decisiones en el votante se produce en esas

democracias sobre la base de una visión no deformada de los hechos. Si esto hubiera sido

también así en esta campaña, la jornada de ayer habría sumado a su ejemplaridad cívica la

condición de broche de oro de la transición. La última muestra del comportamiento abusivo del

Ente Público la tuvimos ayer mismo cuando, todavía después de las diez, los informadores de

Televisión Española difundían un reparto de actas en el que se adjudicaba al Partido del

Gobierno una cifra superior en escaños al que en realidad obtuvo.

 

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