Autor: Sentís, José A.. 
 Elecciones generales. 
 El PSOE mantiene su hegemonía frente a una oposición dispersa y heterogénea  :   
 Los votos devueltos a CDS e IU no impidieron la mayoría. 
 ABC.    23/06/1986.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

23 junio-1986

ELECCIONES GENERALES

ABC/III

El PSOE mantiene su hegemonía frente a una oposición dispersa y heterogénea

Los votos «devueltos» a CDS e IU no impidieron la mayoría

Coalición Popular permanece como segunda fuerza, aunque no incrementa resultados

Madrid. José A. Sentís

Felipe González logró su propósito de mantener una «mayoría estable» y pudo acabar con las

preocupaciones de su partido en los últimos días de la campaña. Las encuestas le indicaban entonces que

sólo rozaba la mayoría absoluta, pero la utilidad del voto indeciso se decantó a su favor y podrá formar

nuevo Gobierno sin hipotecas, sin pactos, y frente a una oposición heterogénea en cuyo interior pueden

producirse remodelaciones.

El dibujo del mapa político se describió en la pasada legislatura como de «bipartidismo imperfecto», con

una mayoría abrumadora del PSOE, un segundo grupo en tomo a los cien escaños y otras fuerzas que no

sumaban individualmente más de doce diputados. La «imperfección» se ha incrementado tras las

elecciones de ayer, si es que puede emplearse ese término y no el de «partido hege-mónico». Queda, en

efecto, en torno al PSOE, la Coalición Popular con el mismo resultado que en el 82, pero con la aparición

anunciada de un Suárez que parece que comienza a salir del «desierto» de la pasada legislatura y una

cierta pujanza de las formaciones de izquierda y de los nacionalistas de Convergencia y Unión.

Por el contrario, Roca no ha logrado ni siquiera un porcentaje digno que permita al PRD situarse como

expectativa dentro del panorama del centro y la derecha, aunque la operación reformista sí que ha podido

tener su influencia en la recuperación por CIU de un cierto electorado catalán remiso a votar nacionalista

en las elecciones generales.

HB y el voto nacionalista

En otra de las nacionalidades históricas, el País Vasco, el panorama es diferente. Herri Batasuna puede

haber aprovechado la debilidad del PNV, con prolongadas crisis internas y obligado a realizar un pacto de

legislatura con el PSOE. El electorado nacionalista radical, tras la legalización de HB, se ha incrementado

lo que, teniendo en cuenta la postura que adopta la dirección este partido en relación con ETA, obligará a

una profunda reflexión a los gobernantes sobre la política que ha de adoptarse en esta comunidad.

En esta legislatura no está absolutamente descartado que HB se mantenga al margen de las instituciones

parlamentarias de la Nación, aunque esta suele ser su postura. En todo caso, HB puede sentirse fortalecida

por el apoyo electoral y mantener una actuación que la mayoría de los dirigentes políticos consideran

como fuera de la legalidad, incluyendo al presidente del Gobierno que ahora repetirá mandato.

El comportamiento electoral del País Vasco ha sido una vez más atípico en relación con el conjunto

nacional. En éste, sin embargo, la primera conclusión de las elecciones es que el PSOE ha sufrido poco el

efecto de desgaste del poder, aunque una parte de la adhesión de 1982 se haya perdido en fuerzas

emergentes aunque con un futuro que todavía está por probarse.

Ahora, Felipe González ve confirmado el camino de reformas que emprendió de forma paulatina. El

mensaje político que pedía un voto de castigo para la pérdida de la mayoría absoluta no fue definitivo,

aunque tuvo algo de eficacia, por lo que no hay ninguna fuerza que pueda ser «bisagra» en el Parlamento.

El PSOE seguirá, por tanto, aglutinado en tomo a su propio poder, con un crecimiento sin límite del

carisma de su líder que ha comenzado realizando un mensaje institucional de llamada a las fuerzas

sociales y políticas en el progreso del país. El haber del PSOE ha superado, para los electores, al debe

denunciado por sus competidores, y el próximo Parlamento no tendrá mayor capacidad de control sobre el

Gobierno que el anterior. Es decir, mínima.

Pero las elecciones darán que pensar especialmente a las fuerzas que han querido ser en 1986 alternativa.

Muy probablemente, el CDS mantendrá un camino en solitario con el deseo de dar el mismo salto en

1990 que el logrado en éste, tal como ha anunciado Suárez. Más difícil es que se mantengan con la misma

composición y liderazgo otros partidos del centro y la derecha.

Renovación del centro derecha

La posibilidad de renovación generacional e ideológica en el centro y derecha puede producirse si

prospera el análisis de que ha sido en las regiones con menor relevo donde Coalición Popular ha obtenido

los peores resultados.

En Coalición Popular, por ejemplo, la Irritación con la presencia electoral de Miguel Roca con su

operación reformista ha sido mal disimulada. Para algunos sectores de este grupo, el apoyo económico

recibido por Roca ha sido desproporcionado en relación con sus posibilidades, y su papel electoral no ha

sido otro que restar posibilidades a la alternativa más fuerte dentro de su espectro ideológico. Además, la

presencia de Roca ha permitido a los dirigentes socialistas utilizar el argumento de la división de sus

competidores («la sopa de siglas») frente a la solidez del PSOE.

La pugna Iglesias-Carrillo

El comportamiento del voto de izquierda se ha ajustado algo más a los comienzos de la transición, aunque

ha pesado la irresoluble división en las filas comunistas. Gerardo Iglesias, que es titular de las históricas

siglas del PCE incluidas en Izquierda Unida será el relevo parlamentario de Carrillo. Este, según los

resultados provisionales, perdería su escaño, mientras otros habituales en el Parlamento, como Vicens y

Bandrés, repetirán escaño.

 

< Volver