Autor: Ceberio, Jesús. 
 Don Manuel Maysounave, cabeza de los proveristas. 
 "Las asociaciones son un buen ensayo para la democracia completa"     
 
 Informaciones.    18/01/1975.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 30. 

DON MANUEL MAYSSOUNAVE, CABEZA DE LOS PROVERISTAS:

"Las asociaciones son un buen ensayo para la democracia completa"

Por Jesús CEBERIO

BILBAO, 18.—Don Manuel Mayssounave, abogado vitoria-no de exuberante palabra, encabeza la lista

de presentación de los "proveristas", primer grupo que se ha acogido a la recién promulgada ley de

Asociaciones Políticas. Aunque algunas de las ideas básicas de los "proveristas" ya han sido dadas a

conocer, el propio señor Mayssonave ha accedido a puntualizar su opinión sobre las distintas cuestiones

políticas que tiene planteadas el país.

—Nosotros tratamos de participar cívicamente en la vida política del país, y colaborando con la autoridad.

No somos ni de izquierdas, ni de derechas. Queremos estar al lado de lo que sea justo. Tenemos, sí, una

raíz básicamente "joseantoniana", aunque eso no significa que aceptamos todos sus presupuestos.

Pensamos, por ejemplo, que algunos sectores deben ser nacionalizados si así lo exige la economía del

país.

—El proverismo, ¿es un grupo nuevo o sus iniciadores estaban agrupados de alguna manera desde años

atrás?

—En realidad nació por el año 49 ó 50, formado inicialmente por un grupo de cuatro estudiantes. Dos de

ellos éramos «joseantonianos» de buena fe, porque era casi lo único que conocíamos. De aquella época

nos queda la actitud de servicio, la defensa de la integridad de la patria, pero también creemos que

muchas cosas han quedado atrás. En este orden de cosas habría que abandonar bastantes presupuestos que

Jose Anotonio había tomado de Mussolini. Pero pienso que en este momento caminamos más por la

escuela filosófica y política de Ortega.

—¿Qué opinan sobre la diferencia entre asociaciones y partidos?

—Nosotros tratamos de constituirnos como asociación, no como partido. Como rasgo diferencial podría

decirse que el partido trata de alcanzar el poder político al más alto nivel, mientras que nosotros nos

contentamos con estar presentes a una media altura: en las Cortes, en el Consejo Nacional, en el Consejo

del Reino. A título particular yo opino que el sistema de partidos podría inicialmente ser un peligro en

nuestro país y ahora. Vamos a ver si los españoles somos, capaces de funcionar dentro del mecanismo

propuesto y ello será la mejor prueba de que podemos dar un paso hacia adelante en el camino hacia una

democracia completa. Creo que las asociaciones son un buen ensayo. Uno de nuestros objetivos será

precisamente tratar de conseguir que la sociedad española sea más tolerante con aquellos que discrepan de

sus opiniones políticas.

CAPITALÍSIMO AGRARIO

—¿Tiene algún programa económico concreto?

—En el terreno agrícola, por ejemplo, discrepamos de las opiniones de José Antonio. No creemos que la

reforma agraria, entendida al estilo de los años 30, sea hoy la solución de nuestro campo. Creemos más

bien que hay que ir hacia un capitalismo agrario, bien dentro del sistema cooperativo, bien aplicando la

fórmula de sociedades anónimas. Eso sí, tanto en la empresa agrícola como en la industrial o de servicios,

buscamos una clarificación absoluta de contabilidad. Tanto de cara al Fisco, como de cara a los

trabajadores.

Defendemos la necesidad de caminar hacia sistemas de cogestión.

DERECHO DE HUELGA

—¿Son ustedes partidarios de introducir alguna reforma en nuestro sindicalismo?

—Hay que introducir reformas bastante profundas. Habría que llegar a una mayor sinceridad y cortar de

una vez el triunfalismo oficial. Sobre el derecho a la huelga, admitido en todos los países de Occidente, se

hace difícil pensar que nosotros no podemos tener ese derecho de forma permanente. Eso sí, el tema exige

una normativa muy estricta.

IGLESIA-ESTADO

—¿Cómo juzga las relaciones Iglesia-Estado?

—A esta pregunta voy a contestarle a título puramente personal, como católico convencido que soy. Para

mí la Iglesia es mas importante que las asociaciones y pienso que deben mejorarse las relaciones mutuas.

Hay que ayudar a la Iglesia y recibir con humildad su magisterio.

REGIONES

—¿Qué enfoque van a dar al tema de las regiones?

—El buen funcionamiento de las regiones forales de Navarra y Álava es la mejor muestra de que uno

mismo es el mejor administrador de sus propios bienes. Creo que el sistema de concierto económico

debería solicitarse ya en Vizcaya y Guipúzcoa y ofrecer esa posibilidad a otras provincias o regiones

españolas. En líneas generales, deben mantenerse las peculiaridades regionales y no imponer formas de

ser desde Castilla.

SITUACIÓN ECONÓMICA

—¿Qué fórmula aplicarían ustedes a la situación económica actual?

—Creo que son necesarias soluciones nuevas, no convencionales. Por lo general nos limitamos a aplicar

las fórmulas ensayadas ya en otros países y casi siempre con tanto retraso que a la hora de ponerlas en

marcha ya no sirven.

EL PROVERISMO

—Dentro del abanico de partidos políticos europeos, ¿hay alguno al que se parezca el proverismo?

—Pienso que no. Tal vez pudiera tener alguna relación con el poujadismo, aunque dejando bien claro que

nosotros no somos una agrupación de tipo gremial. Tratamos de meter en nuestras filas a la clase media,

porque creemos que los capitanes que necesita el país podemos encontrarlos en esa clase media. Tal vez

podríamos tener también alguna similitud con los reformistas, aunque creo mas bien que nuestra fórmula

es original y que de triunfar podría ser perfectamente exportable.

—¿Piensan que a corto plazo tienen posibilidades de reunir el mínimo de socios necesario para constituir

formalmente la asociación?

—Somos muy optimistas. Casi podría anticiparle que podemos lograrlo en dos meses.

—¿Van a tratar de atraer a algunos de los políticos ya cotizados?

—De momento tratamos de buscar españoles capacitados, pero casi inéditos, sin que esto sea obstáculo

para que en un momento determinado podamos apoyar en su gestión a algunos políticos cuya trayectoria

nos parece meritoria. En este sentido le apuntaría los nombres de Sebastián Auger —un nombre, a mi

juicio, no aprovechado políticamente en su auténtica valía—, Eduardo Tarragona, Escudero, Esperabé...

NO TENGO SIMPATÍAS POR EL OPUS DEI

—¿Son ustedes más políticos que tecnócratas?

—Somos rabiosamente políticos, pero somos conscientes también de que a un país no se le puede

conducir ya con la sola fuerza de los discursos. Le diré más, si a lo que se refiere es a algunos equipos de

Gobierno a los que dio en llamárseles tecnócratas, no tengo simpatías por el Opus Dei, por su ambición

de poder, pero personalmente creo que algunos de sus miembros son unos políticos válidos.

—¿Qué opinión le merece el regreso a la política activa de algunos hombres muy significados de las

primeras horas del Régimen?

—Creo que el tiempo suyo ha pasado ya. En tiempos yo fui un devoto del camarada Girón, porque creo

que atendió algunos problemas con seriedad y trató de resolverlos, pero aunque la persona sigue siendo la

misma, la que ha cambiado es España. No me parece tampoco que Blas Pinar y Fernandez-Cuesta sean

hoy representativos.

«ANTI-DIEGO RAMÍREZ»

—Usted tiene una historia particular que le vincula a una firma que fue famosa hace no muchos años:

«Diego Ramírez». ¿En qué consistió realmente esta relación?

—Yo fui en realidad un «anti-Diego Ramírez». Creo que esta firma fue la que hace algunos años cortó

una verdadera e incipiente primavera política. Sus actitudes radicales me movieron a escribir yo también

dos artículos bajo esa firma, claro que modificando bastante de sus enunciados. La prueba de que sirvió

de algo es que al menos desapareció la firma.

—¿Qué piensa, por último, de los que a pesar de la apertura del Régimen piensan que todavía no vale la

pena entrar en el mecanismo y permanecen fuera de juego?

—Por lo que a mí respecta creo que sería un pecado de soberbia no hacer el intento. Eso sí, estoy

convencido de que muchos de los que están «extramuros» lo hacen de buena fe y con el convencimiento

de que también así sirven al país. No pueden adoptarse actitudes condenatorias. Una de las reformas que

nosotros planteamos es precisamente la del sistema penal.

 

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