Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Elecciones generales. Cuaderno de notas. 
 Cuando lo absoluto se hace relativo     
 
 ABC.    24/06/1986.  Página: 62. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ELECCIONES GENERALES

MARTES 24-6-86

Cuaderno de notas

GUANDO LO ABSOLUTO SE HACE RELATIVO

El PSOE ha ganado por mayoría absoluta las nuevas elecciones generales. Pero su triunfo tiene en su

seno, a pesar de los enmascaramientos que introduce la ley d´Hondt con sus primas a las mayorías, el

germen de un inicial e importante retroceso. Ha perdido dieciocho escaños. Ha visto crecer en sus

cercanías un poderoso núcleo de centro-izquierda personalizado por Adolfo Suárez, que en el fondo es

cuña de la misma madera si se considera que del centro-izquierda se abastece una parte del PSOE, aunque

conviene no perder de vista que el gran retroceso del partido gobernante, es decir, esos dos millones que

no ha alcanzado para repetir su éxito del 82, se han ido a la abstención y a todas las izquierdas existentes

y clasificadas.

Lo obtenido por el PSOE es importante, desde luego, para gobernar. Pero también importa para valorar

las posibilidades de que se limite su arrogancia y su sentido del rodillo parlamentario, sobre todo

pensando en el año 90.

El CDS cristaliza como gran promesa de un centro relativamente distante de la derecha pura y tal vez, sí

las cosas ruedan con una lógica que hasta ahora fue reciente, como un centro que, sin Roca por medio,

puede entenderse de alguna manera con Jordi Pujol.

Hay, mientras tanto, dos grandes verdades electorales en el campo de los análisis que se efectúan. Tanto

Miguel Roca como Santiago Carrillo han sido las dos grandes carcomas de Coalición Popular y de la

Izquierda Unida, respectivamente. Sin los votos inútiles que ha arrastrado el reformismo, la Coalición de

Fraga habría podido situarse en ciento dieciocho o ciento veinte diputados. Y sin los también inútiles

votos cosechados por Carrillo, la Izquierda Unida habría duplicado con casi seguridad los siete escaños

logrados.

Por esa mala economía de votos que representan las formaciones políticas innecesarias, el mapa político

no se ha equilibrado mucho más. Mientras Roca, absteniéndose de presentarse por Madrid, acentuaba un

catalanismo con rechazo en casi todas las provincias españolas, Santiago Carrillo luchaba con tesón y

dureza dignos de mejor causa ¡por su escaño personal!, dilapidando un fondo de sufragios con la ayuda

interesada de la televisión felipista.

En resumidas cuentas, apenas cabe quedarse con tres realidades razonables: el PSOE confirma su fuerza

por una combinación de factores en los que entran la ley d´Hondt y los errores de sus rivales. Coalición

Popular demuestra que es lo único que se vota a la derecha y que su posible avance se ha frustrado por el

«accidente catalán». El CDS, con un Suárez asesorado en imagen por Alfredo Fraile (el ex asesor de Julio

Iglesias) y hasta cierto punto por Forges, ha visto revitalizado lo esencial de su mensaje, que no es

precisamente lo más populista y llamativo, sino el eterno reclamo de un centro bien concebido.

Resta considerar el fenómeno vasco. La progresión de los votos y escaños de Herri Batasuna es una

pésima noticia. En primer lugar, porque demuestra la existencia de un apoyo civil y social para el

terrorismo etarra. En segundo término porque al poner en acoso la hegemonía del PNV, es casi seguro

que determine la radicalización de éste, con grave riesgo para el pacto de legislatura mantenido entre

Vitoria y el PSOE del País Vasco. Un pacto que había repercutido en Madrid y que introducía en la

política del Norte y en las reacciones de la propia Moncloa un elemento de indudable racionalidad. Este

temor no quiere indicar en modo alguno que la sintonía entre los dos poderes desaparezca. Pero sí que ha

surgido un riesgo.

Lorenzo CONTRERAS

 

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