Autor: Rigalt, Carmen. 
 Campaña electoral 22-J. 
 Un poeta en la jaula de las fieras     
 
 Diario 16.    20/06/1986.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Diario 16/20 de junio-86

CAMPAÑA ELECTORAL

Un poeta en la jaula de las fieras

Carmen Rigalt

Murcia

Por una mirada, un mundo, como decía aquel. Por una sonrisa, un voto, que decía el otro. Quien vota, va

servido, y el que no va servido, va de ala. O de culo y cuesta abajo. Tampoco es cuestión de entrar en

sutilezas escatológicas. Ahora estamos todavía en campaña y todos los candidatos son muy guapos, muy

listos y muy temerosos de Dios y de sus conciencias fiscales.

Estoy en Cartagena esperando el maná de Antonio Garrigues, que de un momento a otro nos largará su

oración política de todos los días. Más de mil personas se concentran en la discoteca Olympia con los ojos

puestos en el líder. En Murcia, los Garrigues han sido siempre como primos carnales de todo el mundo,

familiaridad que se estrechó desde la muerte de Joaquín, considerado todavía un mito. Hoy, Antonio

Garrigues Walker «Kennedy», predestinado por la familia y la historia, mantiene el tipo en Murcia y se

siente feliz cuando las santas esposas de los simpatizantes del partido acuden a él en busca de una foto

dedicada. A lo mejor el tío se cree Robert Reford.

Desde las nueve de la noche la discoteca está llena, se hace un pequeño suspense y el líder entra a saco

con estas palabras: «Antes de que España gane a Dinamarca por 3-1, marcando primero Dinamarca...» era

una chulería como otra cualquiera. En la sala había simpatizantes de Garrigues pero, sobre todo,

simpatizantes de Miguel Muñoz, y aquello puso los ánimos a punto de caramelo y de aplauso.

La jornada llevaba nombre futbolístico y quien más quien menos tenía presente en sus oraciones a

Butragueño, genio de la escolanía pelotera. No puedo olvidar yo la ternura que me habían producido, días

atrás, los argelinos frente a los brasileños, o los húngaros frente a los franceses. Pobrecicos míos. Apoyar

al equipo débil es un acto de humanidad que debería estar reconocido en la Carta de las Naciones Unidas.

Con el PRD sucede un poco lo mismo. A juzgar por los resultados que vomitan las encuestas, los

hombres del PRD, más que pedirnos el voto deberían pedirnos el hombro para llorar sobre él. Todo el

mundo dice que el fracaso está cantado. Garrigues no es Lineker, ni Sócrates, ni Platini, ni Maradona. Es

una especie de centro-campista silencioso y machacón que tiene entre ceja y ceja la idea del centro, pero

no parece que su equipo vaya a meter muchos goles.

El mitin fue como los demás mítines: Garrigues citó el fútbol, citó a Pericles e hizo también una ligera

referencia a la denominación de origen del PRD. O sea, a la etiqueta Roca. La retransmisión del España-

Dinamarca vino a ser una continuación del mitin. Para entendernos: el mitin fue la teoría y, el fútbol, la

práctica en Palcolor. «Me crié aquí en Murcia —dice Antonio Garrigues—, me han dado patadas en

Puerto Lumbreras, en Totano, en cantidad de sitios...».

A los primeros compases de juego un extraño palpito me deja seca y le confieso al líder Garrigues: «A

nuestra selección le van a meter goleada y a la vuestra, los reformistas, no digamos. Se oirá hasta en

Calatorao». Y replica Antonio: «El juego que está haciendo España parece algo conservador, pero es un

problema de seguridad. Tanto en política como en fútbol hay que ser optimista».

Llueven los goles y esa felicidad per cápita que preconizan los reformistas empieza a sentirse aquí gracias

a la pelotita. Los chicos de la selección están imparables.

Faltan cinco minutos para que Butragueño haga su última filigrana, y dos días para que suene el petardo

electoral.

«Oye, Antonio, ¿además de adivinar triunfos, adivinas también fracasos?» Pero el líder se encoge de

hombros y me dedica una hermosa poesía. Nunca imaginé que un poeta fuera capaz de pasar por el aro y

por la piedra de la disciplina política. El se lo busca.

 

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