Campaña electoral 22-J. 
 De un Fraga conciliador a un González aséptico     
 
 Diario 16.    21/06/1986.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

De un Fraga conciliador a un González aséptico

Equipo Sur

ELUDIENDO sus diferencias en lo relativo al tiempo de permanencia en pantalla de ambos líderes —

cinco minutos el de CP y nueve el del PSOE—, se observan distintos mensajes, tanto formales como de

contenido, en intervenciones de González y Fraga en los espacios gratuitos de TVE ayer.

De la oscuridad de un túnel al esplendor de un bosque daba comienzo el «último viaje» dedicado a

Coalición Popular. Un «pequeño viaje» de imágenes en las que el progreso, el trabajo en común y Manuel

Fraga se encontraban presentes a lo largo de todo el itinenario.

El líder de Coalición Popular, Manuel Fraga, aparecía en un despacho abigarrado en el que aparentemente

se pretendía compaginar el clasicismo y el modernismo —ordenador, lámpara de diseño vanguardista,

gruesos libros con señaladores, y al tiempo un centro de flores, así como la permanente presencia en

pantalla de una bandera nacional y un retrato del Rey.

El eclecticismo estético puede valorarse también negativamente al dispersar los distintos focos de

atención, la mirada del espectador. Su discurso fue directo, pero al tiempo conciliador y relajado. Sin

perturbaciones o apoyos gestuales trató de transmitir una imagen serena, cercana y sosegada.

Con su habitual mensaje de transparencia, honestidad y esperanza, simbolizado a través de cascadas, mar,

sol y atardeceres, se inició el último de los programas especiales dedicados al PSOE. Felipe González, sin

embargo, aparece en un despacho sobrio y clásico, que infunde al espectador una sensación de frialdad y

asepticismo. El plano general lo ocupa una mesa, con una serie de objetos sobre ella, dispuestos de forma

pulcra, ordenada y rectilínea; una bandera nacional y un tapiz situado detrás del foco de atención

completan el decorado. Cuando la cámara resuelve a plano medio, únicamente se observa un pequeño

fragmento del tapiz, ocupando la práctica totalidad de la pantalla el señor González. El mensaje es

transmitido de modo personalista «usted» en lugar de «ustedes» y utilizando un tono directo y firme,

podríamos incluso clasificarlo de hosco en algunos pasajes, apoyado durante toda la intervención por una

serie de expresiones gestuales que se apoyaban en las manos. Esta postura firme y sobria del actual

presidente del Gobierno contrasta con el contenido de su intervención, en la que frecuentemente alude a la

modernización de la sociedad española.

Se observan también constantes referencias a los votantes que apoyaron a su partido en el 82, a quienes se

dirige en varios pasajes de su discursa

Finalmente debe destacarse la carga de ilusión y esperanza infundida en el mensaje, que de nuevo vuelve

a contrastar con la imagen estética aludida. En resumen, la imagen de presidente de Gobierno, que ha

cultivado en todas sus intervenciones en televisión, bien distinta de la apasionada y cálida de 1982.

 

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