Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   Santiago Carrillo dio la mayoría al PSOE     
 
 Diario 16.    23/06/1986.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ

Santiago Carrillo dio la mayoría al PSOE

Más que Adolfo Suárez, ha sido Santiago Carrillo quien se ha llevado los votos que habría necesitado

Izquierda Unida para restar escaños al PSOE y conseguir que no obtuviera mayoría absoluta. Carrillo ha

fracasado personalmente en estas elecciones, pero se ha inmolado en beneficio del PSOE, según el

articulista.

A LGUIEN dijo A durante la pasada campaña electoral —y este columnista pide disculpas por no

recordar su identidad, en estas primeras horas de la madrugada— que a Alfonso Guerra le hubiera

gustado sustituir las elecciones generales de 1986 por una encuesta del CIS. Pues bien: esto es, más o

menos, lo que hizo anoche Televisión Española. Desde las ocho de la noche, momento en el que se

cerraron los colegios electorales, TVE se dedicó a distribuir su propia encuesta, magnificando la victoria

socialista y atribuyendo una docena de escaños menos a Coalición Popular.

Esta sobrevaloración de un simple sondeo sustituyó, durante horas, la carencia de datos oficiales,

solamente proporcionados dos horas más tarde por el ministro del Interior, bastante menos triunfalistas de

los que ofrecía la encuesta. Y, por si fuera poco, Txiki Benegas ofrecía, pocos mitos después, un resultado

distinto al del Gobierno: 180 escaños para el PSOE.

El aliancista Robles Piquer, con el gesto de desolación muy contenido, contemplaba impotente el

espectáculo: cerca de cien millones se gastó TVE en organizar un sondeo monstruo, cuyos resultados

últimos no se ajustaron todo lo que era de esperar, dado lo costoso de la encuesta. Sin olvidar lo extraño e

insólito del procedimiento indagador: cientos de encuesta-dores de un instituto privado instalados en un

sótano del Palacio de Congresos, realizando al mismo tiempo un trabajo para el Ministerio del Interior y

para TVE.

Se diría que todo ha estado rodeado ayer de una cierta confusión cibernética, como si fuera deliberada. Un

periódico inglés titulaba hace días: «Los españoles, más pendientes de los goles que de las encuestas»

(«Goals and polls»). Ayer, goles y votos formaron un extraño guiso emotivo demasiado fuerte para

muchos.

«Nos hemos pasado con Suárez», comentaba anoche un socialista, viendo el inesperado crecimiento del

CDS, mientras en los cuarteles de la coalición conservadora insistían en la vieja tesis de Suárez pactando

secretamente con Felipe González.

Eduardo Punset, ex ministro y suarista, prevenía acerca de lo arriesgado que pueden ser este tipo de

experimentos a lo «aprendiz de brujo».

Pero donde se seguía la evolución televisiva de los datos con mayor atención era en la sede madrileña de

IU.

Ramón Tamames hacía cálculos numéricos y especulaba con la posibilidad de obtener grupo

parlamentario propio.

Nada más conocerse los primeros resultados, los dirigentes de la coalición IU fueron conscientes del

alcance de la erosión de votos sufrido a causa de la competencia de Santiago Carrillo, que no ha sido

capaz siquiera de obtener su escaño en Madrid, y, sin embargo, ha privado a la coalición de conseguir

unos resultados superiores en media docena de escaños.

«¿Por qué no escribes una necrológica?», bromeaba Ta-mames al oído de un periodista. «Santiago

Carrillo, ex secretario general del PCE, falleció políticamente ayer, habiendo recibido los auxilios

espirituales y materiales de Alfonso Guerra. Descanse en paz.»

La macabra broma de Tamames estaba ciertamente justificada. Carrillo ha sido el artífice de la mayoría

absoluta del PSOE, que sin su presencia habría perdido media docena de escaños, o acaso más, en favor

de Izquierda Unida y habría otorgado algunos más a Coalición Popular. Una vez más, «chapeau» a

Alfonso Guerra...

 

< Volver