Para formar un Frente Nacional. 
 Llamamiento de Fernández de la Mora en Sevilla     
 
 ABC.    18/02/1976.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. MIÉRCOLES 18 DE FEBRERO DE 1976.

VIDA POLÍTICA

PARA FORMAR UN FRENTE NACIONAL LLAMAMIENTO DE FERNANDEZ DE LA MORA EN

SEVILLA

Sevilla, 17. Don Gonzalo Fernández de la Mora, es ministro de Obras Públicas y promotor de la

asociación política Unión Nacional Española, ha pronunciado una conferencia en el Círculo de

Labradores de Sevilla sobre el tema «Defensa de la Constitución», acto que fue organizado por la Junta

Provincial de la Hermandad de Alféreces Provisionales.

Al acto, que presentó el titular de la Hermandad, señor Esquivias, asistieron las primeras autoridades

provinciales y locales, así como cerca de un millar de personas.

EN DEFENSA DEL ESTADO.—«Vengo a defender nuestro Estado —comenzó diciendo el orador— en

el momento en que está más atacado y, desgraciadamente, menos defendido; en una hora en que lo más

penoso no son los golpes de sus enemigos tradicionales, sino las deserciones.»

Tenemos una Monarquía tradicional, en la que el Rey reina y gobierna con su Consejo. Los reformistas

¿pretenden que retornemos a la República coronada, aquella en la que el Monarca era lo que Mella

llamaba «el augusto cero»? Tenemos un Gobierno independiente de las Cortes. Los revisionistas ¿desean

la vuelta al viejo sistema parlamentarlo, en que el poder ejecutivo estaba permanentemente amenazado

por el voto de censura y no podía gobernar? La duración media de los Gabinetes entre 1833 y 1936 fue de

sólo once meses. Contamos con unas Cortes de representación orgánica, que han agotado sus mandatos y

que han legislado eficazmente en defensa de los intereses de todos los españoles. Los reformistas,

¿intentan reimplantar las Cortes partito-cráticas, que en el período 1869-1923 apenas tuvieron una

duración media de dos años, y que consumieron su tiempo de ejercicios retóricos y en la mutua

destrucción de las facciones? El nuestro es un sindicalismo unitario que, manteniendo la paz laboral, ha

llevado a cabo la revolución social más audaz de la historia de España, la de transformar una sociedad

mayoritariamente proletaria en una nación de clases medías, y la de lograr uno de los más altos

crecimientos económicos de la última década en Occidente. ¿Se nos propone la vieja pluralidad sindical,

con la lucha de clases? Ya la conocimos: en 1933 se perdieron a causa de las huelgas veinte veces más

jornadas laborales que la media de la década 1960-70. Aquello trajo la miseria.

CLIMA REVISIONISTA.—El clima revisionista no ha cesado de aumentar desde principios de 1974.

Seis mil millones de dólares de déficit en la balanza de pagos del bienio, inflación elevada, desarrollo

económico negativo y un serio aumento del paro son los primeros síntomas de que el camino no es el

retrocambio institucional, sino, por el contrario, la actualización perfectiva de nuestro Estado, que es el

más eficaz que hemos tenido, por lo menos, en la Edad contemporánea.

Se ataca a nuestro Estado desde el flanco del capitalismo demoliberal y desde el flanco del marxismo

soviético. Se nos propone que copiemos las fórmulas ya de Roma, ya de Moscú. Ambas las

experimentamos de modo trágico. Cuando las tuvimos, ninguno de nuestros correligionarios volcó su

ayuda sobre nosotros, sino que, al contrario, aprovechó la debildad de España para explotarla. Lo que las

multinacionales ideológicas no perdonan al Estado del 18 de Julio no es la Monarquía tradicional o la

representación orgánica, es el hecho de que, a cambio de una sonrisa o de un soborno, no haya entregado

ni un milímetro de los intereses y de la dignidad de España.

FRENTE NACIONAL.—Es ésta una hora grave, en la que ya no cabe la indiferencia. Las reservas son

para ser utilizadas cuando se ha abierto una brecha. «Yo os invito —concluyó el orador— a la formación

de un Frente Nacional, en el que se agrupen todos los que quieren la continuidad perfectiva del Estado

que ha dado a España la paz más dilatada, la justicia distributiva más avanzada y el mayor desarrollo

económico de toda nuestra historia. No es una incitación a la división; es una respuesta al desafío. El

telón de acero no lo hemos levantado nosotros, y los frentes populares no los han creado en los países

vecinos las gentes moderadas. Pero están ahí. La opción política cara al marxismo es muy simple: o dejar

solo al Frente Popular, o no. El neutralismo sería la entrega.»

 

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