Autor: Aguilar, José. 
 Elecciones 86. Gran ascenso de IU en las autonómicas de Andalucía. 
 Los socialistas conservan la mayoría absoluta y continuarán gobernando en la región andaluza     
 
 Diario 16.    23/06/1986.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

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ELECCIONES 86

NACIONAL 23 de junio-86/Diario 16

GRAN ASCENSO DE IU EN LAS AUTONÓMICAS DE ANDALUCÍA

Los socialistas conservan la mayoría absoluta y continuarán gobernando en la región andaluza

José Aguilar/D-16

SEVILLA.—El triunfo de José Rodríguez de la Borbolla, cuyo Gobierno apenas ha sufrido desgaste

después de cuatro años de gestión; la espectacular subida de Izquierda Unida, el estancamiento de

Coalición Popular y el desastre de la operación reformista son los aspectos más relevantes de los

resultados registrados en las elecciones autonómicas andaluzas, a falta de conocer su configuración

definitiva y sobre la base de avances significativos en el escrutinio.

Una primera lectura apresurada de estos resultados provisionales y previsibles indica también, junto a una

participación importante del electorado, una inclinación notable hacia la izquierda, ya que los socialistas

apenas han sufrido disminución sobre sus votos de mayo de 1982 y los comunistas y sus aliados

multiplican por más del doble los suyos. Cabe destacar que entre PSOE e IU reúnen alrededor del 70 por

100 de los votos de los andaluces.

Como adelantaba el sondeo publicado por el Grupo 16 el pasado domingo, los socialistas lograron rebasar

con amplitud la barrera de la mayoría absoluta, perdiendo solamente unos pocos escaños, menos de media

docena, con respecto a los 66 logrados en 1982 por la candidatura que entonces encabezaba Rafael

Escuredo. El Gabinete Rodríguez de la Borbolla queda, pues, refrendado por las urnas y ve consolidada

su opción por una política reformadora, dentro de la moderación, de las estructuras andaluzas.

El propio Borbolla recibe así su primer respaldo directo de los electores como cabeza de cartel, si bien

varios puntos por debajo de la votación obtenida por su compañero de partido, Alfonso Guerra, que

encabeza la lista socialista al Congreso de los Diputados por la provincia de Sevilla.

Junto al presidente reelegido, el otro gran triunfador de la jornada autonómica de ayer ha sido el ex

alcalde de Córdoba Julio Anguita, cuyo carisma personal ha jugado un papel muy destacado en el ascenso

que experimentó el Partido Comunista de Andalucía, que ha pasado —aunque ahora en coalición con

pequeños aliados— de ocho escaños de los anteriores comicios regionales a una veintena.

Cabe pensar que estos votos han sido sustraídos mayoritariamente al PSOE (a su vez beneficiado por

muchos votos antaño centristas), jugando en este caso como facto básico la figura de Anguita para

aglutinar una fuerza notable de oposición a los socialistas desde la izquierda. Queda por conocer, a la hora

del cierre de esta edición, si el grupo parlamentario de IU desbanca al de Coalición Popular como

segunda fuerza política de la región, lo que provocaría un cambio cualitativo importante en el panorama

político andaluz de los próximos años.

De todos modos, en el caso de Coalición Popular cabe hablar de estancamiento. En 1982, Alianza Popular

logró 17 escaños en el Parlamento andaluz. Su avance de ahora, poco más allá de la veintena de

diputados, y aun contando con la adhesión al proyecto conservador del Partido Demócrata Popular y del

Partido Liberal, viene a defraudar las expectativas que albergaban los propios socios de esta opción.

De hecho, el problemático y conflictivo reparto de puestos en las listas de CP para las elecciones

andaluzas entre los tres partidos se hizo sobre la base de que la coalición sacaría más de 30 escaños, y sus

máximos dirigentes, comenzando por el candidato, Antonio Hernández Mancha, siempre han calculado

que iban a aglutinar a los votantes que hace cuatro años proporcionaron 15 escaños a la extinta Unión de

Centro Democrático.

El mayor derrotado de las elecciones autonómicas ha sido, sin embargo, el Partido Reformista de

Andalucía, cuyo candidato, Luis Marín Sicilia, después de una campaña desgraciada, aunque abundante

en medios económicos, no ha logrado siquiera mantener su acta de diputado en la Cámara legislativa

regional. Tampoco el Centro Democrático y Social, de muy escasa implantación en Andalucía, ha

conseguido meter la cabeza en el Parlamento.

Finalmente, el Partido Andalucista permanece con sus expectativas preelectorales, quedando como

reducto nacionalista sin aparente progreso en la escena política andaluza.

 

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