El largo pleno de la moción socialista. Forzó la intervención de Suárez. 
 Felipe respondió al exámen al que le sometió el Gobierno     
 
 Diario 16.    30/05/1980.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

NACIONAL

EL LARGO PLENO DE LA MOCIÓN SOCIALISTA

30-mayo-80/Diario16

Al filo de la madrugada, hora de cierre de esta edición, continuaba el debate

parlamentario sobre la moción de censura al Gobierno, que empezó a las tres de

la tarde, sin que se produjera un desenlace. El aluvión de intervenciones de

ministros para tratar de descalificar el programa expuesto por el candidato a la

presidencia del Gobierno, Felipe González, fue lo que alargó el debate. El

presidente Adolfo Suárez se resistió a intervenir y al final lo hizo sobre las

once y media de la noche, polemizando con el líder socialista.

Forzó la intervención de Suárez

Felipe respondió al examen al que le sometió el Gobierno

Tras las numerosas intervenciones de los ministros saliendo al paso del programa

socialista, Felipe González comentó en la tribuna de oradores que el debate se

había convertido en su «examen».

Madrid - Felipe González había terminado su intervención con una cita de Winston

Churchill: el estadista británico advertía a la población de su país que se

avecinaban días de sangre, sudor y lágrimas, pero Gran Bretaña iba a ganar la

guerra.

«Eso es lo que estoy esperando oír a este Gobierno —agregó el candidato a

presidente—. Quiero oírselo.

Pero me temo que le falta ya autoridad moral para hacerlo.»

Respuesta de Suárez

Adolfo Suárez rompió por fin su silencio y subió al estrado. Comenzó por

reconocer la habilidad del líder de la oposición para hacerle salir a hablar en

aquel momento preciso.

«El Gobierno —se defendió— es un órgano colegiado» y cuando se le somete a un

juicio global, como el que implica la moción de censura, es lógico que los

ministros den las explicaciones que crean convenientes.

Suárez pasó entonces al ataque y comentó el tras-fondo político de los reparos

expuestos por algunos grupos parlamentarios para apoyar al candidato a

presidente del Gobierno. «Eso ocurre —manifestó el presidente de UCD- no por el

programa que ha presentado el candidato, sino por el esquema ideológico que

respalda ese programa.»

«Tengo que añadir que no hay en él un programa económico, y si lo hay no es

desde luego socialista. Cuando aquí se está hablando de la reforma de la

reforma, algunos empezamos a pensar que hay que hacer el cambio del recambio.»

Felipe González agradeció al presidente su primer elogio, pero no le aceptó

argumentado que la comparecencia del presidente del Gobierno en la tribuna de

oradores no era un problema de habilidad sino de necesidad. «El problema —

retireó— es que usted no contraste sus opiniones, no se someta a un debate.»

Felipe, gracias a Carrillo

«La trampa, según la frase del señor Abril, no es este debate, es la democracia:

porque los presidentes de los países cuyos modelos de convivencia admiramos

tienen por práctica habitual someterse a debates en sus Parlamentos.»

El candidato a la presidencia, Felipe González, agradeció a los grupos

parlamentarios que habían expresado en el transcurso del debate su crítica o

apoyo al programa socialista porque, a su juicio, comportaba una postura

positiva y destacó el valor del secretario general del PCE, Santiago Carrillo,

quien ofreció su apoyo, sin pedir nada a cambio.

Felipe González se refirió después a las diversas intervenciones de miembros del

Gobierno, que aunque amparadas por el reglamento de la Cámara, censuró por su

oportunismo.

Respecto a las palabras del ministro de Defensa, Rodríguez Sahagún, que fueron

calificadas por el dirigente socialista como «intervención musical», planteó el

líder de la oposición que para´ ser ministro había que tener más altura.

Al titular de Administración Territorial, José Pedro Pérez-Llorca, le señaló que

«no se pueden descalificar unas respuestas políticas al tema autonómico».

Pero el ministro que más atención acaparó del dirigente socialista fue Luis

Gámir, titular de Comercio y Turismo, para quien tuvo palabras de reproche por

sus referencias a tiempos pretéritos.

Pasado, no

«No se puede cometer el error de remontarse al pasado», dijo Felipe González,

dirigiéndose al miembro del Gabinete. «Usted no puede remontarse al pasado»,

dijo enérgicamente el líder socialista. «Yo no voy a entrar en ese juego.

Tenemos que dar un mensaje de esperanza a los ciudadanos.»

Y en tono sarcástico, con gran dosis de ironía, Felipe González recordó al

ministro Gámir un libro publicado hace algunos años sobre la siderurgia, que,

según el candidato a la presidencia, «ha debido tener mucho éxito en el sector

según se ve por los resultados».

Felipe González indicó a Gámir que debía haberse referido al programa socialista

presentado el día anterior, y le reprochó que en su intervención de ayer

defendiera a un Gobierno en el que sólo lleva tres semanas, sin haber dado una

explicación de por qué lleva esas tres semanas, de por qué se quitó a su

antecesor, etcétera.

También se dirigió al presidente del Gobierno, a quien durante las

intervenciones mantenidas en la tarde de ayer había provocado para que subiera a

la tribuna, afirmando que «nunca hemos visto, al presidente del Gobierno que

suba a esta tribuna a replicar sobre problemas técnicos, económicos,

autonómicos, o políticos».

Explicaciones

«Y el Gobierno —en opinión de Felipe González— tiene que explicar por qué no

aumentó el empleo en vez de defenderse con el argumento de la reducción de la

inflacción.»

El candidato a la presidencia intentó rebatir con datos y porcentajes la

situación de los déficit comerciales y preguntó al ministro Gámir dónde está el

programa del Gobierno en materia de comercio exterior.

Denunció también la caída del turismo en abril y le pidió al titular del

Departamento que en sus intervenciones se refiera al programa del candidato a la

presidencia y que explique al país por qué la política del Gobierno no genera

empleo.

Felipe González concluyó su intervención señalando que «aquí ha habido una

coincidencia generalizada de que no ha habido Gobierno».

 

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