El grupo mixto, entre la abstención y el apoyo     
 
 Diario 16.    30/05/1980.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

El grupo mixto, entre la abstención y el apoyo

Madrid — Tras un descanso, el debate se reanudó a las siete y cinco, cuando el

presidente del Congreso, Landelino Lavilla, dio la palabra a los representantes

del grupo mixto: Pi i Sunyer, Clavero Arévalo, Sagaseta —que intervino en su

nombre y en el de Juan María Bandrés— Aizpún y Blas Piñar.

La media hora que tenía este grupo para la exposición de sus posturas se alargó

el doble, merced a la polémica entre el diputado canario, Sagaseta, y el

ministro de Defensa, Rodríguez Sahagún, por un lado, y por la larguísima

intervención del presidente de Fuerza Nueva, Blas Pinar, cercana a los treinta

minutos.

Pi i Sunyer, de la Esquerra Republicana de Catalunya, informó de su voto

favorable a la moción de censura porque «tenemos que dar una oportunidad al

partido de la oposición». El diputado catalán centró su intervención en el tema

de las autonomías y valoró positivamente «la intención de los socialistas de

acabar con el consenso y los pactos de la Moncloa».

El ex ministro Manuel Clavero Arévalo, que expresó su disconformidad con UCD

desde sus tiempos de ministro, lo que le llevó a presentar la dimisión, centró

sus palabras en el tema andaluz y en sus diferencias con los socialistas.

Terminó el señor Clavero atacando a Rojas Marcos «por su intento de monopolizar

el andalucismo», lo que fue coreado por parte de los escaños del PSOE. Prefiguró

su abstención en el voto de censura, ya que por un lado no podía votar en contra

del PSOE, por el comportamiento de éste en Andalucía, y, por otro, se debe a su

electorado centrista, que le votó en dos elecciones teniendo como adversario

político a los socialistas.

Sagaseta y Bandrés por la misma boca

El diputado canario Sagaseta, que leyó en primer lugar la intervención de Juan

María Bandrés, por no encontrarse éste en el hemiciclo, señaló que el voto de

Euskadiko Ezkerra y el suyo propio eran favorables a la moción de censura.

Tardó lexactamente seis minutos en leer el discurso preparado por el diputado

vasco, y a continuación comenzó con el suyo propio, que dedicó, como es en él

habitual, a atacar al «gran capital monopolista», al «imperialismo

norteamericano», a la «oligarquía financiera» y a la «gran patronal».

Defendió la no alineación de España en ningún bloque militar y atacó al Gobierno

por su política autonómica e internacional, que definió como de «sometimiento a

los Estados Unidos y al señor Cárter».

Terminó pidiendo la modificación de la Constitución y la depuración «del aparato

estatal de los elementos fascistas que en él se atricheran».

Respuesta del ministro de Defensa

El ministro de Defensa, Rodríguez Sahagún, tras dialogar con Giménez Blanco y

Calvo Ortega, así como con los ministros de Justicia e Interior, replicó a

Sagaseta afirmando que era «un caso permanente de reiteración. Siempre nos hace

el mismo disco, disco rallado desde el principio, obsoleto y falso».

Con la sonrisa de Gutiérrez Mellado, el ministro de Defensa aconsejó al diputado

canario que comprara otros discos, de Beethoven, Mozart, Sibelius y otros

compositores clásicos.

Fernando Sagaseta pide inmediatamente la réplica y desde su propio escaño le

dice al ministro que más rallado está el imperialismo, y menciona las bases

militares en Canarias y «la política suicida del Gobierno de UCD», con su pactos

con Estados Unidos.

Nueva contestación del ministro que afirma, dirigiéndose a Sagaseta, que «ya que

no va a cambiar de discos le aconsejaría que cambiara de postura de sueño, para

ver si se acababan sus pesadillas».

Aizpún por la abstención

El navarro Jesús Aizpún señaló que «no soy socialista, pero no puedo votar en

contra de la moción de censura», lo que prefiguraba su postura de abstención a

la hora de votar.

Tras señalar que hasta estos momentos no había habido democracia, y culpó de

ello a la política de consenso, afirmó que Navarra quiere mantener su identidad

propia y que «el discurso del señor González lo podía suscribir en el 80 por 100

de su contenido y discrepar en el 20 por 100 restante».

Pinar, entre la apocalipsis y la metafísica

A las 8,12 minutos, entre un silencio respetuoso, subió a la tribuna de oradores

Blas Piñar, que realizó una larga intervención entre la crítica apocalíptica y

la filosofía sobre la libertad.

Analizó, con énfasis, con gestos y ademanes de mitin electoral, el discurso de

Felipe González, al que llamó en dos ocasiones Suárez, quizá por equivocación,

quizá a propio intento.

 

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