Autor: Carandell, Luis. 
   Tarde Versallesca     
 
 Diario 16.    30/05/1980.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

CARANDELARIO

Tarde versallesca

Luis Carandell

La virtud triunfadora de la sesión de ayer, después de las destemplanzas del

miércoles, fue la cordialidad.

Todos los grupos la invocaron y ponderaron las excelencias del uso del sentido

del humor. El señor Carrillo se excusó casi con el señor Suárez por haberle

sacado los trapitos al sol, lo que no se hubiera producido, dijo, sin las

alusiones del señor Arias-Salgado al Partido Comunista.

El vicepresidente Abril, que repetía todo el tiempo sus propias frases, muy al

estilo de la letanía en el rezo del Rosario, no regateó elogios a Felipe

González. Y el líder socialista le devolvió los cumplidos comparándole, sin

ánimo de burla, con la señora Thatcher.

Fraga y Felipe González se cruzaron verdaderos requiebros. Habiéndole dicho el

primero al segundo que la única virtud que le faltaba para ser un gran líder era

hacerse conservador, Felipe le respondió que, con Fraga la izquierda hubiera

podido tener un gran dirigente.

Fraga pronunció el más ameno, conciliante, humorístico y modulado discurso que

se le recuerda. Estuvo versallesco, como estuvo versallesca la tarde. Tanto que

el señor Pi i Sunyer, representante de la Esquerra

Republicana de Catalunya llamó «pretendiente» al candidato´ socialista a la

presidencia del Gobierno.

En este general «propósito de enmienda» de borrar los malos efectos del día

anterior, Felipe González recuperó su tono de político que devolvió a la Cámara

al líder brillante y convincente que el miércoles había quedado oscurecido por

un recitador de temas de oposiciones.

 

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