Abril provocó la polémica en la primera respuesta gubernamental     
 
 Diario 16.    30/05/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Abril provocó la polémica en la primera respuesta gubernamental

El vicepresidente segundo del Gobierno, Fernando Abril Martorell, provocó la

polémica, cuando apenas habían transcurrido dos horas de debate, interrumpiendo

el turno de intervenciones de los grupos parlamentarios. Fue la primera reacción

gubernamental al programa de Felipe González, resultando cargada de cifras y de

intenciones.

Madrid — La contestación de Fernando Abril Martorell, tras el discurso de Fraga,

sólo puede explicarse en un deseo del Gobierno de romper el debate parlamentario

y mezclar en el mismo, entre las intervenciones de los distintos grupos, sus

ataques y réplicas al Partido Socialista.

Abril Martorell estuvo gris en el tono, pero eficaz en el contenido. Abordó el

tema del déficit público, afirmó que el Gobierno tiene un programa global y

coherente, «que fue discutido en esta Cámara —recordó— a finales de septiembre»,

para analizar algunos de los párrafos y su contenido.

Pidió un debate económico en profundidad, para afirmar machaconamente que el

Gobierno es constitucional y democrático y que Adolfo Suárez es el primer

presidente constitucional.

En el tema del déficit público se extendió en consideraciones sobre la Seguridad

Social, el desempleo, las empresas públicas y la Administración Municipal, a la

que acusó de incumplidora de lo establecido en el programa del Gobierno.

Con el rabillo del ojo de Suárez puesto alternativamente en Felipe González y en

Abril Martorell, éste resumió las características del año 80 en materia

económica con varios «bien» en la recaudación, el déficit, la farmacia, que

fueron acogidos con murmullos por el hemiciclo y sonrisas en el banco azul. Y

anunció que para el segundo semestre de este año, si se producen una serie de

factores positivos,

podría hacerse una reducción de las cotizaciones a la Seguridad Social.

Suárez no se dio por aludido

El candidato a la presidencia del Gobierno, Felipe González, no consiguió que el

presidente Suárez subiera a la tribuna de oradores a pesar de las provocaciones

que el dirigente socialista le hizo durante el turno de réplicas y

contrarréplicas que consumieron el vicepresidente Abril Martorell, Fraga, Rojas

Marcos y el propio Felipe González.

Al portavoz andalucista, Rojas Marcos, le replicó que no era malo pactar en los

pasillos, como antes le había censurado éste, y le significó que no es oportuno

cambiar la Constitución porque ésta puede dar una respuesta no discriminatoria

para una u otras comunidades autonómicas.

Con relación a la ley Orgánica de Referéndum, que Rojas Marcos se había

felicitado por la coincidencia de ambos grupos en la necesidad de modificación,

Felipe González indicó que sin dicha ley Orgánica no se hubiera producido la

consulta del 28 de febrero.

El dirigente socialista se ratificó en lo expuesto en su programa sobre el

empleo y la política internacional, pidiendo a este aspecto la convocatoria de

un referéndum clarificador sobre el ingreso de nuestro país en la Alianza

Atlántica.

Piropos a Abril

Al vicepresidente Abril dirigió el líder de la oposición numerosos piropos con

los que pretendió provocar la intervención del presidente Suárez, que no atendió

al estimulo socialista y se mantuvo sonriente en su escaño.

Felipe González dijo de Abril Martorell que es el ministro que menos falta a las

sesiones parlamentarias y el que más interviene en las mismas «para hablar de la

política económica y de la otra».

El líder socialista se refirió expresamente a Suárez censurándole su ausencia en

los debates parlamentarios. «Y eso —dijo— se siente dentro y fuera del

Parlamento.»

Fraga: Felipe debe hacerse conservador

El portavoz andalucista. Rojas Marcos, pidió la palabra para replicar las

alusiones dirigidas por el candidato, y Manuel Fraga intervino también con un

tono humorístico, puntualizando que «el señor Abril no nos tiene a su derecha,

nos tiene enfrente».

Refiriéndose en un tono de sinceridad al candidato le dijo que «tiene todas las

condiciones para ser un día primer ministro de este país, pero le falta una para

ser un buen primer ministro, que es ser conservador».

El líder de la oposición remató el turno de alusiones con elogios a Fraga, a

quien devolvió la.pelota diciendo que «un buen primer ministro tiene que ser de

izquierdas» y «un hombre tan capaz como Fraga, en cuya cabeza cabe el Estado,

debería ser de izquierdas».

 

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