Alfonso Guerra presentó la moción. 
 La democracia no soporta más al señor Suárez     
 
 Ya.    29/05/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

Nacional

29-V-1980

Alfonso Guerra presentó la moción

«La democracia no soporta más al señor Suárez»

Si UCD se rompe será por el esfuerzo del propio presidente del Gobierno. Al no

haber habido cambios en los puestos clave de las fuerzas de seguridad, los

mismos que torturaron durante la dictadura lo siguen haciendo en la democracia.

La Administración actual trabaja poco y mal. De la mano de diputados de UCD, la

CEOE y demás patronales buscan en Hacienda un tratamiento fiscal más favorable.

A las cinco menos cuarto de la tarde comenzó el pleno del Congreso para debatir

la moción de censura contra el Gobierno presentada por el grupo socialista.

En medio de una enorme expectación, no sólo entre los diputados que ocupaban sus

escaños, sino también en las tribunas de público y de prensa, el secretario

general de la Cámara leyó las normas reguladoras del debate: intervención

durante treinta minutos de uno de los firmantes de la moción que corrió a cargo

de Alfonso Guerra), intervención de una hora del candidato a presidente del

Gobierno (Felipe González), explicación de cada uno de los grupos parlamentarios

por espacio de treinta minutos, que podrían utilizar uno o varios representantes

de cada grupo, y otros diez minutos para réplicas y rectificaciones.

A continuación, el presidente del Congreso, Landelino Lavilla, señaló que la

votación de la moción de censura se efectuaría a las nueve de la noche de hoy y

que se haría de forma nominal.

Hacia las cinco menos cinco, el presidente de la Cámara dio la palabra al

vicepresidente del grupo parlamentario socialista, Alfonso Guerra, que pasó a

ocupar la tribuna de oradores.

«Quiero comenzar mi intervención con una breve explicación del significado que

para nosotros tiene esta moción de censura al Gobierno del señor Suárez.

Explicación necesaria por la política de intoxicación informativa del Gobierno

que continúa utilizando los medios de comunicación que de él dependen,

especialmente la televisión, para falsear la verdad sobre este acontecimiento

parlamentario». Con estas palabras inició su intervención ante el pleno del

Congreso, el socialista Alfonso Guerra, como uno de los firmantes de la moción

de censura de su grupo.

«Hace sólo unos días —continuó diciendo— hemos podido comprobar cómo el señor

ministro don Rafael Arias Salgado exponía en un Telediario, bajo pretexto de una

reunión provincial de UCD, argumentos solamente justificables por la ignorancia

política (murmullos). Las facilidades del señor Arias en Televisión Española

pueden ser debidas a que el director general de RTVE es don Fernando Arias, su

hermano. Sin embargo, esas facilidades no jugaron cuando yo mismo en nombre del

grupo socialista reté al señor ministro a un debate televisivo en directo y

todavía estamos esperando una respuesta positiva».

Alfonso Guerra seríalo, seguidamente, que la moción de censura es para los

socialistas, un derecho constitucional, un mecanismo para juzgar al Gobierno

cuando su actuación merece el rechazo de la oposición, un deber moral cuándo la

oposición considera que el Gobierno no ha defendido los intereses de la nación;

además, a través de esta fórmula, los socialistas tienen la posibilidad de

computar votos a su alrededor, que si alcanzan la mayoría absoluta de la Cámara,

176 votos, sirven para cambiar el Gobierno.

«La moción de censura ha sido ya útil para dinamizar la vida política. Cuando a

los ciudadanos se les dice la verdad demuestran interés por la Cámara, cuando se

les oculta, muestran apatía. La moción es un impulso para la clarificación.

Gracias a las retransmisiones por radio y televisión, los españoles vieron cómo

el presidente Suárez caía de la vitrina y se hacía pedazos en el suelo. Su

intervención no admitía comparación con la del hoy candidato a la presidencia

(murmullos). Suárez tiene miedo al Parlamento; considera la democracia como un

mal a soportar. Por eso, hemos presentado una moción de censura».

Guerra señaló que su grupo no ha buscado el apoyo de los diputados de UCD, que

si el partido centrista se rompe no seria por el esfuerzo del PSOE, sino por el

del propio Suárez. «La mitad de los diputados de UCD se entusiasman cuando oyen

en la tribuna al señor Fraga, y la otra mitad lo hace cuando el que habla es

Felipe González (murmullos), pero hasta hoy todos votan al señor Suárez. A

partir de ahora, la historia dirá».

Nada se hace para resolver el terrorismo

«El Gobierno no hace nada por solucionar el terrorismo en el País Vasco, agregó.

Suárez dijo que el problema «nunca» será resuelto con medidas de orden público,

mientras el señor Rosón afirma que «sólo» con medidas policiales puede

resolverse. La violencia de extrema derecha se ve tolerada e incluso protegida

por el Gobierno. La delincuencia juvenil no es atendida. Las fuerzas que deben

velar por la seguridad no tienen la dotación material y humana que necesitan y

no han tenido cambios sustanciales en los puestos claves de las fuerzas de

seguridad, ya que los mismos que torturaron durante la dictadura lo siguen

haciendo en la democracia.

Güera calicó de «intento de manchar instituciones» las declaraciones del

ministro del Interior en torno a las supuestas investigaciones sobre

parlamentarios por parte de la Comisaría General de Información, señalando que

lo que buscaban podían haberlo encontrado en la secretaría de las Cortes o en

los grupos parlamentarios.

Dijo" que hay un clima de temor favorecido por el conocimiento de sentencias

desiguales, y mencionó como ejemplo el caso de la «operación Galaxia», cuyos

culpables habían tenido penas desproporcionadas a la magnitud de los hechos

probados. «La Administración —dijo— ni está al servicio del administrado, ni es

neutral. Juega un papel autónomo que por vía de hecho la convierte en un

elemento de oposición a los objetivos que debía conseguir. La Administración

actual es ineficiente y muy cara: trabaja poco y mal.»

«El Gobierno, precisó, ampara y protege la corrupción en departamentos que

dependen de su gestión.» Señaló que había ocultado el informe de la auditoria de

Hacienda sobre RTVE, y se refirió a diversas irregularidades que a su juicio se

han cometido en Televisión Española en cuanto a cheques, mandamientos de pagos,

gastos,, indemnizaciones pendientes a industriales de Guinea, etc. El Consejo

Superior de Deportes —añadió— hubo de contratar en el Instituto de Censores

Jurados de España la auditoría de las cuentas y, luego, ha intentado silenciar

el resultado de esos informes, «de lo que se deduce que hay gravísimas

irregularidades en las cuentas de las federaciones de fútbol, judo y patinaje».

Refiriéndose a cuestiones fiscales, indicó que se nota en el ambiente que el

Gobierno está realizando una contrarreforma fiscal. Resulta cada vez más

evidente que la ley no trata a todos por igual. «Este país —dijo— tiene que

saber que de la mano de diputados de UCD, la CEOE y el resto de las patronales

se pasean por los pasillos del Ministerio de Hacienda a la búsqueda de un

tratamiento fiscal que les resulte más favorable para su respectivo sector.»

Agregó que según investigaciones sobre el tema sólo el 5 por 100 del fraude

fiscal se debe a trabajadores, mientras que el 33 por 100 se da entre los

empresarios.

El seguro de desempleo ha perdido cobertura

Al tiempo que ha crecido el paro, dijo Guerra, ha ido perdiendo cobertura el

seguro de desempleo, hasta situarse por debajo del 40 por 100 en el último

trimestre de 1979. Los trabajadores han perdido en 1979 un punto porcentual en

el poder adquisitivo de sus salarios. El sector público no actúa ni como agente

que proporciona un ritmo creciente de servicios públicos y de equipamientos

colectivos, ni tampoco ejerce un papel compensatorio a fin de estimular el

deprimido gasto global de la economía.

Tras señalar los incumplimientos del Gobierno Suárez en materia de Seguridad

Social, indicó que lo que sí ha hecho ha sido congelar en el 79 y en el 80 las

inversiones de la Seguridad Social, con lo que la demanda sanitaria se desvía

forzosamente a las clínicas privadas que se construyen al calor de esta

política.

La desigualdad de la sociedad española —agregó— se manifiesta en el sistema

educativo. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística demuestran

que padres con estudios superiores pueden enviar a sus hijos a la Universidad en

dos de cada tres casos; los padres con estudios primarios sólo pueden hacerlo en

tres de cada cien casos. Es decir, que las posibilidades educativas de un niño

que nazca en una familia privilegiada son veinte veces superiores a los de un

niño de clase humilde.

Acusó a la política urbanística del Gobierno de favorecer la especulación; a la

política autonómica de «irresponsable, ignorante y oportunista», y en concreto

acusó a Suárez de violentar la voluntad de los andaluces en el referéndum del 28

de febrero, practicando una política de boicot. Del nuevo proyecto autonómico

del Gobierno dijo que no ofrece garantías para satisfacer las aspiraciones de

Galicia; que no resuelve democráticamente la congelación de iniciativas

autonómicas del País Valenciano, Aragón y Canarias, ni ha resuelto tampoco el

problema que plantean unas asambleas provisionales designadas por los partidos

sin consulta electoral y, por tanto, sin capacidad para legislar.

«La política de Suárez, dijo para concluir, ha conducido a una paralización y a

un retroceso del proyecto de construcción de la democracia. Ha llegado al tope

del grado de democracia que es capaz de administrar. El señor Suárez no soporta

más democracia. La democracia no soporta más al señor Suárez.

Cualquier avance democrático de esta sociedad exige la sustitución del señor

Suárez.»

Al término del discurso que duró cuarenta y tres minutos, Guerra recibió

aplausos de su grupo y abucheos desde los bancos de la UCD.

 

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