Autor: Sánchez Muñoyerro, German. 
   La despolitización del cuerpo Superior de Policia y otras cuestiones     
 
 Mundo Obrero.    22/05/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

OPINIÓN

Jueves, 2: Mayo 1980

Tribuna

La despolitización del Cuerpo Superior de Policía y otras cuestiones

GERMÁN SÁNCHEZ MUÑOYERRO

Comisario, licenciado en Derecho y presidente del Sindicato Profesional del

Cuerpo Superior de Policía en Andalucía oriental.

En el banquete-homenaje que la Dirección General de Seguridad del Estado ofreció

a los señores Asís Pastor y Sainz González, con motivo de sus ceses como jefe

superior de Policía de Madrid y .director general de Policía, respectivamente,

se dijo algo que, por considerarlo inconsecuente, me obliga, en calidad de

órgano de expresión de una persona jurídica, a hacer el siguiente comentario.

Durante el acto, el señor Asís Pastor pronunció unas breves palabras, cargadas

de emoción, y dijo sentir la satisfacción del deber cumplido. (¡Bravo, querido

compañero! ¡Ojalá todos sintamos lo mismo en la cancelación de nuestra vida

oficial!) Don José Sainz, por el contrario, salió por peteneras e hizo una

llamada «reclamando con urgencia la despolitización del Cuerpo y el acatamiento

de sus miembros a la Constitución». Este entrecomillado es, precisamente, el

tema de mi breve comentario.

Las palabras no tendrían mayor importancia en el sentir policial, curado, por

otra parte, de toda sorpresa, si no fuera porque quien las pronunciaba era,

hasta el día anterior, nada menos que el propio director general de Policía, lo

cual, a mi entender, obliga especialmente a no decir frivolidades. Pues ahí es

«ná»: don José Sainz González pidiendo con urgencia la despolitización del

Cuerpo. ¡Lo que hay que oír, señores; lo que hay que oír!

Don José Sainz ingresó en el Cuerpo sangrantes las heridas de la guerra civil, y

toda su vida policial ha transcurrido en la Brigada Social. Delegado de la

Dirección en Guipúzcoa, jefe superior de Policía en Vascongadas, comisario

general de Investigación Social, subdirector general de Seguridad y director

general de Policía. (También ha sido supernumerario en el Cuerpo, al pasar a la

Banca privada, concretamente a la Banca March. Singular este galimatías

jurídico, ¿verdad?)

Evidentemente, sus méritos profesionales, no culturales, deben ser muchos y, por

desconocidos, no se discuten y se presumen como ciertos. Sin embargo, yo me

pregunto, sin preocupación de peluquín ni pasaporte, qué entenderá el señor

Sainz por apoliticidad policial. ¿A qué sector del colectivo será al que, según

él, hay que despolitizar? Pues nosotros suponemos que se trata, única y

exclusivamente, del suyo propio, el de sus seguidores y simpatizantes.

Y, por otro lado, ¿qué ha hecho él, desde su omnímodo poder, para corregir en

años anteriores estos defectos que señala? ¿Cuántos expedientes ha instruido por

incumplimiento de la Constitución? Seria ciertamente interesante que, en

conferencia de prensa, nos explicara estas cuestiones y, de paso, en tema

policial abierto, habláramos de ejecutorias policiales, de democracia,

dictadura, terrorismo y demás conceptos esclarecedores de lo anterior. Eso si,

con luz, taquígrafos, juristas e incluso cámaras. Ahí queda la invitación.

Durante su mandato en la Policía, el Cuerpo Superior ha sido sainzado.Un alto

porcentaje de la cumbre policial y mandos periféricos han pertenecido a su

Brigada o son amigos —o amiguetes— suyos. Las vacantes de Jefaturas, o no se

anunciaban, como es preceptivo, o se publicaban, pero ya habían sido adjudicadas

de antemano. No estar en su misma frecuencia de onda era una cosa grave y, asi,

a un comisario que, cansado de pedir Jefaturas de Plantillas sin dar en la

diana, se le ocurrió escribir una respetuosa carta particular pidiendo «ser

oído, bien en tribunal policial o, al menos, en expediente», la respuesta

inmediata que se le dio fue, por télex y con carácter urgente, enviarlo

catapultado al otro lado del Bidasoa. ¿Cuántas veces ese comisario ha pedido una

vacante y le han doblado el mapa? ¿Es ésta la despolitización y la democracia

que predica el señor Sainz?

Hay que tener en cuenta, asimismo, que el Reglamento que padece el Cuerpo es un

verdadero aborto jurídico. Está plagado de lagunas y discrecionalidad y ni

siquiera contiene un solo derecho subjetivo perfecto. Por el contrario, todos

los derechos que reconoce se encuentran en la práctica condicionados o

debilitados por las socorridas «conveniencias del servicio» y la omnímoda

voluntad del director. Con este Reglamento se pueden hacer incluso encajes de

bolillos.

Personalmente he estado y estoy con la despolitización policial. La Policía debe

ser apolítica en su función, sin lugar a dudas, aunque resulta inconsecuente y

demagógico que esa despolitización la pida, precisamente, un hombre que por

talante y ejecutoria no es apolítico. Además, ¿por qué no lo dijo ayer, cuando

era director, y lo hace ahora, al cesar? Y todavía más, ¿por qué no aclara a

quiénes hay que despolitizar? Porque suponemos certeramente que no se tratará de

los apolíticos puros; es decir, de aquellos que ya lo eran antes de salir del

claustro materno, desde que tenían vida intrauterina, aquellos que, debido a las

famosas «conveniencias del servicio», viajan hoy en el furgón de cola del carro

policial, los ardorosos defensores de los derechos y libertades del colectivo;

en fin, los que merecen menos, según su expresión consagrada, los bajitos y, en

suma, aquellos de los que diría San Agustín «¡Ay, si se comparan!» ¿O acaso es a

éstos a quienes el señor Sainz pretende despolitizar?

Este órgano de expresión del Sindicato Profesional del C. S. de Policía

considera, con todos los respetos para el señor Sainz, que sus palabras tienen

en estos momentos una indudable toma de posiciones con vocación de vuelta. Si

esta premonición se cumple, con iodos los respetos de nuevo, que asi es nuestro

estilo exigente y disciplinado, este sindicato, y presumimos que también la USP,

volverá a pedir unánimemente su cese. Y que descanse en paz, con todos los

respetos, en su dorado retiro bancario.

Granada, mayo de 1980.

 

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