Al principio del debate de ayer. 
 La intervención de Lluch (Socialistas de Cataluña) desencadenó la primera polémica     
 
 ABC.    19/09/1980.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 23. 

VIERNES 19-9-80

NACIONAL La cuestión de confianza, a debate

ABC / 5

Al principio del debate de ayer

La intervención de Lluch (Socialistas de Cataluña) desencadenó la primera

polémica

A las cinco menos cuarto de la tarde comenzó la sesión plenaria. Previamente,

Felipe González, secretario general del PSOE, respondió así a la pregunta sobre

el contenido de su intervención: «Pienso hablar de los problemas de España; se

están dando demasiados tirones del concepto de España en estos debates.»

El primer parlamentario en Intervenir fue el representante del Grupo Socialistas

de Cataluña, Ernest Lluch, quien pidió a lo largo de su exposición que fuera el

presidente del Gobierno el que le contestase.

Tras señalar a la Cámara que los votos que obtenga el Gobierno son suficientes

para ganar la moción de confianza, pero insuficientes para votar las leyes

orgánicas, el diputado socialista afirmó que el objetivo de su partido es

«acabar con la crisis, porque de lo contrario acabará con la democracia».

En otro momento, Ernest Lluch se refirió a Cataluña y a la negociación del

Estatuto de autonomía para «recordar —según dijo— que el actual ministra de

Administración Territorial fue una de las personas que mayor dureza presentó».

Sin embargo, el representante de Socialistas de Cataluña explicó que había dos

cosas que le habían gustado del discurso del presidente del Gobierno: el

Incremento de la inversión pública y el proyecto de construcción de viviendas.

Del primer tema dijo que eso ya lo habían propuesto ellos en mayo pasado, pero

veía con escepticismo cómo lo iba a llevar a cabo la UCD, ya que la Inversión

pública bajó, en 1978, un 14 por 100, y en 1979, un 4 por 100.

Contempló luego la Inflación y preguntó al Ejecutivo cómo la iban a controlar.

«El objetivo del PSOE es claro en este aspecto: la lucha contra el paro tiene

objetivo prioritario, pero sin olvidar la inflación.»

En cuanto a política salarial afirmó que el Gobierno no tardará en presentar —a

lo sumo en diciembre, destacó—, un decreto ley de topes salariales.

Dijo también en tono jocoso que ahora había entendido el porqué de la

denominación al Gobierno en las Cortes de «banco azul». «Muy sencillo —dijo al

respecto—, porque unos vienen del Banco y otros del azul.» Esta apostilla de

Ernest Lluch fue subrayada por una ovación que partió desde los escaños

socialistas y comunistas.

Negó luego Lluch que los votos de las Minorías puedan servir para dar

estabilidad al Gobierno.

«Hay que conseguir una estabilidad, pero esto no se consigue con medias tintas,

con alianzas impías.

En los instantes en que e! señor Lluch abandonaba la tribuna de oradores y el

avance del presidente de la Cámara de anunciar quién iba a intervenir, se pudo

escuchar en el hemiciclo cómo la izquierda solicitaba la intervención del

presidente Suárez.

La intervención de Ernest Lluch desencadenó una auténtica avalancha de réplicas

y contrarréplicas, protagonizadas mayoritaria-mente por miembros del Gobierno,

pero en la que participaron también representantes de la Minoría Catalana y

Vasca.

CALVO-SOTELO: NO HABRÁ DECRETOS DE TOPES SALARIALES

Fue el vicepresidente para Asuntos Económicos, Leopoldo Calvo-Sotelo y Bustelo,

quien contestó en primer lugar ai diputado socialista. Comenzó diciendo que

«dejo el «banco azul»

por unos instantes.,.», para, a renglón seguido, desmentir la afirmación de su

predecesor en la tribuna: «No habrá interferencias del "Boletín Oficial del

Estado" en las negociaciones que celebren las centrales patronales y las

centrales sindicales para la elaboración de convenios colectivos.» Siguió

diciendo que el Gobierno tiene el propósito de comunicación y diálogo, «que se

adelanta así al Consejo Económico y Social, cuyo proyecto de ley muy pronto

enviará el Gobierno.

La intervención del señor Lluch también hizo que contestara el titular de la

cartera de Economía y Trabajo, señor García-Díez. Este se refirió a la inversión

pública, de la que dijo tiene las limitaciones de la propia máquina

administrativa. «En los Presupuestos Generales del Estado para 1981, que enviará

el Ejecutivo antes del próximo día 1 de octubre, se contienen los números que el

señor Lluch pide. Pero puedo anticipar, como lo hice en la sesión plenaria

anterior, que nuestra estimación es que aportaremos un crecimiento de la

inversión pública no inferior al treinta por ciento, en términos monetarios.

Luego puntualizó que el déficit público se financiará con una apelación al Banco

de España y con impuestos. Insistió más tarde en los logros que habían

conseguido los Gobiernos de UCD en estos últimos tres años, «con ayuda de

ustedes —dijo mirando a la oposición— y del pueblo español: aumentar casi el

doble el número de camas en hospitales, empezar a remediar las injustas

pensiones y crear más de dos millones de puestos escolares».

Terminó diciendo que lo ideal para España es un Gobierno que sea capaz de poner

por delante la política correcta, antes que ganar unas elecciones, y una

oposición qué sea exigente desde la crítica.

Réplicas y contrarréplicas con la economía como fondo

En su primer turno de réplica, Lluch aludió a la referencia sobre moderación de

salarios contenida en la declaración gubernamental, estimando que la palabra

«señalar» utilizada por el Gobierno es Imperativa y que, por tanto parece claro

que el Gobierno intervendrá. Al ministro García Diez le pidió datos concretos

sobre las inversiones públicas, sobre el aumento de presupuestos, sobre quién

los va a pagar...

«El señor Lluch ha oído de mis labios una interpretación auténtica de la

declaración del Gobierno», le respondió el vicepresidente Calvo-Sotelo.

Roca-Lluch, «duelo» entre catalanes

«Busque el señor Lluch en el diccionario de la Real Academia la significación de

la palabra "señalar" —agregó Calvo-Sotelo— y verá que no tiene un sentido tan

imperativo como él mantiene, sino que en su primera acepción significa "mostrar,

hacer ver algo". En este sentido está utilizada por el Gobierno.»

Por su parte, García Diez se remitió a la próxima discusión sobre los

Presupuestos Generales:

«Allí me estará usted esperando, y allí podremos discutir los detalles», dijo el

ministro. Sobre su comparecencia periódica ante la Comisión económica del

Congreso.García Diez señaló escuetamente: «Yo acepto todos mis compromisos y

alli estaré.» Al menos cinco ministros habían pedido ya en este momento turno

por la alusión chistosa del señor Lluch al «banco azul», Intervino el titular

de Administración Territorial, señor Martín Villa, quien tras afirmar que su

postura en la -discusión del Estatuto de Cataluña no había sido dura ni mucho

menos, replicó a la alusión del politico catalán:Mis responsabilidades en el

régimen anterior están en el «BOE» —se defendió—, y debo decir que en mis

responsabilidades estuve acompañado por algunos compañeros actuales del señor

Lluch.» Respecto a la acusación de pertenecer a la Banca, el señor Martin Villa

comentó con cierta ironía que sólo posee 165 acciones de una entidad. «Muy poco

—agregó—, si las comparamos con los grandes intereses bancarios que tiene algún

conocido dirigente socialista catalán.-» «Asi que a lo mejor tendríamos que

colorear de azul alguno de esos bancos rojos», concluyó jocosamente Martín

Villa.»

Ernest Lluch volvió a la carga. A los ministros económicos les mostró su

desconfianza sobre las inversiones públicas. «En ocho días —afirmó— no van a

tener tiempo da cambiar los presupuestos de un Gobierno anterior que parece

claro que no creía en la inversión pública.

Luego, dirigiéndose a Martín Villa, le recordó los viejos tiempos en los que

evidentemente no estábamos en el mismo lado. "Ya sabemos —comentó entre risas—

que usted tiene 165 acciones,.. Bueno, pues yo no sé qué quiere que la diga...»

Las minorías catalana y andalucista habían sido repetida y severamente aludidas

por el señor Lluch en su primera intervención. Replicó en primer termino Angel

Arredonda por el PSA. Justificó la votación negativa de su grupo a la Ley de

Financiación de Comunidades Autónomas, argumentando que en el proyecto no se

explicitaba que las comunidades futuras gozaran de las mismas ventajas que las

ya constituidas. A la polémica acusación de «alianza impia» lanzada por el señor

Lluch, Arredonda opinó que las alianzas no son impías por los aliados, sino por

la materia que se vota. Las palabras del dirigente andalucista suscitaron una

andanada de murmullos y pateos en los bancos socialistas, lo que llevó a

comentar a Arredonda: «Parece, que los compañeros socialistas se han vuelto

"abertzales".»

Por la Minería Catalana, el portavoz Roca Junyent contestó incisivamente a las

alusiones de Lluch. Roca hizo cálculos sobre las votaciones registradas en el

Congreso desde la ruptura del consenso v Ilegó a la conclusión —que expuso con

matizada sorna—de que el PSOE había votado a favor de las propuestas de UCD un

16 por 100 más que la Minoría Catalana». Con ello rebatía la opinión de

Tarradellas, citada por Lluch, en la que afirmaba que los votos de la Minoría

habían sitio siempre para UCD cuando este partido los había necesitado. Afirmó a

continuación el señor Roca que el PSOE, desde el 1977 a 1980 había perdido

270.000 votos en Cataluña; votos que en gran mayoría han Ido a parar a

Convergencia Democrática, partido del señor Roca. En torno a la expresión de

«alianzas impías», Roca se limitó a dar te que calificó como «un sabio consejo»

al líder socialista: «Yo creo, por lo que aquí he oído, oye usted no podrá decir

nunca de este agua no beberé.» Ya en un tono un tanto fatigado, el señor Lluch

volvió a replicar muy brevemente.

 

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