Santiago Carrillo. 
 La política injusta del Gobierno no prevalecerá sin una resistencia seria     
 
 ABC.    19/09/1980.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 14. 

NACIONAL

VIERNES 19-9-80

La cuestión de confianza, a debate

Santiago Carrillo

«La política injusta del Gobierno no prevalecerá sin una resistencia seria»

Como estaba previsto, el secretario general del Partido Comunista, Santiago-

Carrillo, anunció en su intervención el no rotundo de su grupo a la cuestión de

confianza presentada el pasado martes por el presidente del Gobierno, Adolfo

Suárez «que en cada crisis —dijo el señor Carrillo— como un hombre nuevo, sin

responsabilidad en los Gobiernos anteriores; ésa se la pasa a Abril, que ha sido

el Chivo emisario de esta crisis», agregando que, «tras la crisis, vendrá el tío

Paco con las rebajas». En resumen, dijo:

«Para el Partido Comunista es clara que la tarea económica y autonómica

corresponde a todos, porque la crisis es muy seria y puede traer consecuencias

graves. Pero la remodelación de Suárez es. más que por la crisis económica o por

el tema autonómico, por resolver la crisis interna de UCD y preparar el próximo

Congreso del partido.»

«Cuando la moción de censura —prosiguió el señor Carrillo—, Suárez estaba en

minoría. En este Gobierno hay ministros que no aplaudieron a su presidente

entonces, que todos tenemos presentes los comentarios de pasillos. El país ha

dado, por su parte, signos de desconfianza en UCD en cada uno de los comicios

celebrados. Y es que estamos viviendo el presidencialismo de Suárez. El culpable

último, al parecer, ha sido Abril, y la opinión pública se pregunta quién será

el próximo Abril de este Gobierno.»

«¿Pero cómo —se preguntó— este Gobierno, con cuatro años de experiencia, no trae

aquí más que un programa de propósitos? En mayo pedían a Felipe González

cuantificaciones, se tachaba a la opinión de inmadura. ¿Quién lo está más?»

«Los reveses de los programas económicos del Gobierno los justifican con el

petróleo. El Gobierno descubre ahora el paro, y también le echa la culpa al

petróleo.»

El señor Carrillo hizo luego referencia a los cuatro años últimos en que se ha

estado financiando el capital privado, y afirmó que el resultado de esa

filosofía ha sido nulo «porque la inversión privada no ha creado empleo. Y ahora

vienen y hablan de inversión pública, que es lo que la oposición ha venido

pidiendo durante todo este tiempo, pero con una diferencia: no han dicho cómo

piensa hacerlo. Dicen que de los impuestos y de le reducción de gastos

corrientes, o sea de los trabajadores».

«Un Gobierno que, tras cuatro años, no cuantifica nada, que no ha invertido en e

gasto público por falta de proyectos y mal funcionamiento administrativo, ¿qué

garantías nos da? No aparece voluntad alguna de sanear la empresa pública. Los

Consejos de Administración de estas empresas son asilos políticos para

personalidades del antiguo régimen. Seguimos sin saber qué es del Estatuto de

la empresa pública. Nos prometéis resultados para el año 1981, pero entonces

habrá más de dos millones de parados.

¿Aguantaremos?»

«El Gobierno habla también de liberalizar el crédito y los precios, pero va a

intervenir los salarios. En los incrementos salariales, nos han dicho, no van a

intervenir los precios del petróleo: como los precios no van a estar

Intervenidos, eso quiere decir que los trabajadores van a pagar dos veces la

crisis: como consumidores´ y como asalariados.»

«Esa política injusta, anuncio desde aquí, no prevalecerá sin una resistencia

seria dentro de los límites de la Constitución. Vuestras promesas de frenar el

paro no son creíbles.

García Añoveros

«La democracia en España pasa necesariamente por UCD»

¡porque no son nuevas. Esas promesas son del uno de marzo, y la realidad ha

negado todas aquellas promesas, y hoy tenemos una situación de desesperación que

puede provocar una desestabilización grave.»

«Es inadmisible que el Gobierno no haya hablado de un plan de Urgencia para

Anda-lucia y Canarias.

Cuando reclamáis austeridad, hay que dar ejemplo, y se puede empezar por cobrar

sólo un sueldo del Estado.»

«En cuanto a las autonomías, es la misma declaración de siempre. En cuanto a

Andalucía, en una operación de alquiler de votos, hacéis unas promesas que

violan la Constitución. Dicen los del PSA que si UCD engaña a Andaluza, ellos no

son responsables. Pues yo os digo que sí, que ayudaréis a engañar a Andalucía

votando afirmativamente a la cuestión de confianza.»

«Señor Suárez: no hace falta sangre ni lágrimas; basta con sudor y trabajo, y

usted cada vez se parece más a míster Chambertain que a míster Churchill.»

AÑOVEROS.—A continuación, el ministro de Hacienda, Jaime García Añoveros,

replicó al secretario general del Partido Comunista, centrándose en los temas

económicos que éste había tratado. El ministro calificó de maniqueo al político

comunista, y mencionó la advertencia del señor Carrillo sobre pasibles acciones

contra la política del Gobierno, acciones que no quiero calificar de amenaza».

Negó el señor García. Añoveros todos los puntos tocados por el señor Carrillo, y

afirmó que la imposición indirecta, en muchas ocasiones, «es más justa que la -

directa», y concluyó sentenciando que «la democracia en España pasa

necesariamente por UCD».

INTERVENCIÓN DE TAMAMES.—Por parte del grupo comunista, y en respuesta a las

palabras del señor García Añoveros, intervino el diputado por Madrid, Ramón

Tamames, desmintiendo, a su vez, todas las afirmaciones del ministro. «No hace

falta un decreto —dijo— para controlar los salarios: basta con enviar una

circular, a ciertos organismos.» Formuló después once preguntas al Gobierno

sobre asuntos económicos, según él, poco explicitados. «¿Cómo se atreve —

concluyó— a pedir confianza el Gobierno Suárez? Sólo se entiende por un pacto

entre la burguesía central y la oligarquía periférica.»

Después, por alusiones, hubo una nueva intervención del señor García Añoveros,

al que siguió otra del señor Arredonda, del grupo andalucista, que llamó

«cancerbero de la Constitución a Santiago Carrillo, quien se reiteró en lo dicho

a continuación, cuando contestó al diputado andalucista. Seguidamente, el

presidente del Congreso suspendió la sesión por quince minutos.

 

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