Peces-Barba pidió al gobierno que se someta a una votación de confianza     
 
 Diario 16.    31/05/1980.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

El presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y el líder socialista, Felipe

González, todavía no habían intervenido en la tarde de ayer, cuando los

portavoces de los grupos parlamentarios del PSOE, Gregorio Peces-Barba, y de

UCD, Antonio Jiménez Blanco, hicieron la última defensa de sus respectivas

´posiciones. Suárez fue instigado para que subiera a la tribuna. Anteriormente

había hecho uso de la palabra Santiago Carrillo del PCE.

Peces-Barba pidió al Gobierno que se someta a una votación de confianza.

Madrid - El secretario del grupo parlamentario socialista pidió al Gobierno, en

su última intervención, que presente al Parlamento una «cuestión de confianza»

para saber el apoyo con que cuenta en la Cámara.

Esta propuesta también la hizo el día anterior el líder conservador Manuel

Fraga.

Gregorio Peces-Barba, por parte del PSOE, y Antonio Jiménez Blanco, por parte de

UCD, consumieron los dos últimos turnos de intervención de los grupos

parlamentarios.

El diputado socialista realizó una serie de precisiones sobre el debate de la

moción de censura y el comportamiento seguido por el Gobierno, sobre todo en la

tarde del jueves.

/ «Con excesiva tolerancia de la presidencia —señaló Peces-Barba ayer-

consiguieron ustedes que el señor González saliese a contestar a muchos

ministros, no al presidente del Gobierno, que es lo que esperaba todo el país.»

Insistió el portavoz socialista en dirigirse al banco azul, donde un Suárez con

gesto serio y preocupado le miraba fijamente, para señalar que Felipe González

había superado la prueba brillantemente, «prueba que el presidente no Ha pasado

y ahora le toca a él».

•Gregorio Peces-Barba afirmó que ante el país y ante la razón el secretario

general del PSOE había

superado el examen y que «al señor Suárez, de momento, se le daba como no

presentado».

Estas palabras lograron que Adolfo Suárez y Abril Martorell sonrieran

divertidos, gesto que permaneció en los labios del vicepresidente segundo del

Gobierno durante toda la exposición del diputado socialista, pero que el

presidente Suárez abandonó para volver a su gesto y concentrado.

Petición de moción de confianza.

Poces-Barba contestó a continuación a los argumentos empleados por el secretario

general de UCD, Rafael Calvo Ortega, en la tarde anterior y afirmó, dirigiéndose

a los diputados centristas, que no se atrevían a enfrentarse con Fraga Iribarne.

Citó a Ortega y Gasset («el esfuerzo inútil conduce a la melancolía») al

insistir, una vez más, sobre la incomparecencia de Adolfo Suárez en el debate.

Emplazó al Gobierno a presentar en las próximas semanas una moción de confianza

y preguntó, dirigiendo su mirada hacia Suárez, que «ante el acorralamiento

político en que ustedes se encuentran pue-

den sentir la tentación de disolver las Cámaras».

Tras reiterar, respetuosa e irónicamente, su intervención a que el presidente

Suárez interviniera, Peces-Barba terminó calificando de «abierto» el programa

del PSOE, con la petición de que se sumaran más diputados a la moción de

censura.

Jiménez Blanco recordó los fracasos electorales del PSOE

El diputado centrista Antonio Jiménez Blanco realizó a continuación.

-eran las seis y media de la tardo—, un rápido y vibrante «speach» político.

Señaló que «estamos en el tercer intento del Partido Socialista por llegar al

poder,´que tengan paciencia», afirmando que «los que se abstengan es que no

quieren alternativa socialista».

Después de caracterizar la moción de censura según el artículo 114 de la

Constitución, Jiménez Blanco se hizo varias preguntas y las hizo a la Cámara

sobre los motivos, intenciones y credibilidad del PSOE para gobernar, así como

sus pactos con el Partido Comunista.

Comparó el portavoz de UCD el programa presentado por Felipe González, que

calificó de socialdemócrata, con otros documentos del Partido Socialista en su

opinión mucho más radicales.

También recordó el discurso de Santiago Carrillo en la plaza de las Ventas, en

Madrid, sus negativas a la socialdemocracia, pa ra preguntarse cómo podían

pactar ambas fuerzas políticas.

Terminó asegurando ´que UCD ora un partido de centro y lo iba seguir siendo y

que «si el PSOE nos deja trabajar hasta 1983, volverá a perder».

Por último afirmó, dirigiéndose & los socialistas, que «el poder va a resultar

como una brasa para vosotros. Habéis querido tomarlo y os va a quemar las

manos».

 

< Volver