Autor: Urbano, Pilar. 
 Pulso Gobierno-Grupos Políticos en el Congreso. Hilo directo. 
 Pasillos: González versus Suárez     
 
 ABC.    22/05/1980.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

JUEVES 22-5-80 NACIONAL

«PULSO» GOBIERNO - GRUPOS POLÍTICOS

Hilo directo

PASILLOS: GONZÁLEZ «VERSUS» SUAREZ

Era un bazar de sorpresas el Congreso de les Diputados en la tarde de ayer, «21-

M», para la historia parlamentaria. El discurso brillantemente crítico de

Felipe. González no fue contraoferta de nada. Papel de plata para envolver una

descalificación de Suárez y su Gobierno («han perdido ustedes la credibilidad

del pueblo») y clavar el anuncio de una moción de censura. Nuevo bajo el sol de

esta Democracia.

Inédito, pero no inesperado. Así me lo confesó Abril: «No me ha pillado de

sorpresa.» Y asi lo había advertido Pérez-Llorca al presidente Suárez en una de

las reuniones de trabajo, preparatorias del debate, en la Moncloa.

• Eran las cinco treinta y cinco de la tarde. Y era la metralla dura de la

alocución de F. G. «¡Pedía haber empezado por ahí!», se quejaba Abril,

cariacontecido todavía por su confusa perorata en la que nadie supo, al fin, qué

era aquello del «diálogo Norte-Sur» que tantas veces nos repitió: «El PSOE sólo

busca el deterioro del partido del Gobierno y, digámoslo claro, el del

presidente. Se trata de un golpe de escena.

Un golpe de efecto que no me preocupa en absoluto.» «Un golpe de efecto... que

os va a golpear», le digo. La sesión se ha suspendido, pare que se reúnan los

portavoces. Sorprendo una brevísima conversación entre el socialista Peces Barba

y el presidente de la Cámara, La villa: «Laude-Uno, has tenido el texto de

nuestra moción de censura antes que ningún portavoz parlamentario...» «Sí...

exactamente, dos minutos y medio antes.» Interesante. Gabriel Cisneros

(Relaciones con las Cortes) me comenta: «Nos va a perjudicar menos una

«censura» de la oposición que un debate desgastador sin objeto concreto, o una

resolución política de cualquier partido, que resultase Votada con mayoría y que

pusiera al Gobierno en la tesitura de aceptarla, o... escuchar ¡a acusación

de «¡desoís al Parlamento!», si no la aplicase.» Rafael Calvo Ortega sale

al.paso de un rumor que empieza a circular por pasillos, en ese momento de

desconcierto: «El Gobierno desea que continué el debate. No es cierto que no se

haya hecho nada. Se ha hecho mucho, y hay que recordarlo aquí, ahora.»

• Por su parte, Abril Martorell, cuando le pregunté si «temía» que los

socialistas tratasen de pescar votos para la censura entre los «progres»

centristas, me dijo: «Es una cuestión de moral política, Pero hay partidos en

los que se da cierta subversión entre el fin y los medios para lograrlo.» Los

socialistas Múgica, Bofill, Solana y el mismo Felipe González me negaron y

renegaron tal intención de «hacer fisuras en UCD». «Niego que esté habiendo

contactos con diputados centristas. Y afirmo —nos dijo FG a algunos periodistas,

mientras tomaba un café «cortao» en el buffet— que, desde hace meses, no he

hablado, expresamente, con ningún líder político.» La explicación socialista a

su decisión censora era, es, un «amagar y no dar» con aura moral. «Tenemos el

deber moral de presentar esa moción, aunque se pierda. Hay que demostrar que el

primer partido de la oposición rechaza al Gobierno por su incapacidad para

resolver los problemas de España. Ganarla o no es secundario.»

• Según Felipe —y él debe saberlo bien— empezó a colmarse la

paciencia del PSOE, y se fraguó la idea de la «censura» hace ya tiempo «vamos

a situarlo entre el cataclismo de Andalucía, las elecciones vascas y catalanas,

y la crisis del Gobierno». Vamos a situarlo, pues, en el «pendant» de Fomentor,

mientras el «tándem» gobernante trenzaba «mus» y «oficios» de Semana Santa.

«Hace veinte días decidimos presentarla, disconformes con el Estatuto de

Centros Docentes... Después, el discurso de Suárez en el debate de ayer fue el

colofón», declara Peces Barba. Los diputados hacen números. La moción precisa

176 votos para prosperar y encaramar a González a la Presidencia. El PSOE tiene

sólo 120 escaños. Los comunistas van al juego: 23 más. «Se dice» que Senillosa,

Hipólito G. de las Roces, Bandrés y algún otro del grupo mixto, también. Hay

duda sobre si el PSA, cinco escaños, apoyaría al líder FG. Blas Piñar me confesó

la víspera: «Firmaría una moción de censura a este Gobierno..., la presente

quien la presente:» Pero los 176 no salen... en cinco días. «¿Y dentro de unos

meses, cuando se abra el nuevo período de sesiones?», pregunto a Felipe: «Estoy

abierto a la esperanza... porque lo que hay que hacer es eso: abrir

esperanzas y nuevas vías de cambio. Y si "ellos" no las abren, ¿quién, c...,

las va a abrir? La situación no es sostsnible. Hay todo un estado de opinión en

la calle que indica que este Gobierno ha agotado sus recursos para dirigir

el cambio político. El país no puede quedarse parado.

En las elecciones del País Vasco y Cataluña, la UCD se ha quedado marginada. Ya

no es la fuerza que articula el Estado. Suárez se ha gastado como líder. Los

demás también, lo reconozco, pero a otro nivel.

Eso del liderazgo es, como decía Machado, "una cuestión de perfil". Uno no se lo

ve. Lo cierto es que se precisa una nueva mayoría que respalde al Gobierno. Si

ahora no sais, ya saldrá .á la próxima. De hoy al 83 nos jugamos muchas cosas. Y

haría falta no un gobiernillo, sino un gobiernazo que lleve la iniciativa.»

• Le reprocho que, en serio, haya eludido tratar el tema autonómico en su

discurso «quizá porque tenías que aplaudir la oferta de Suárez». «¡Nada de eso!

Es una oferta de Estado Autonómico que sigue discriminando. Con ese

planteamiento no puede haber pacto con nosotros.» Los comunistas, sin embargo,

piensan diferente. Pilar Bravo me dirá: «Si el Gobierno retira ese "trágala",

que no es una oferta, y abandona la idea de hacer las autonomías él solo, y si

admite el 151 para País Valenciano, Canarias, Baleares y Andalucía nosotros

nos sentaremos a negociar.» Entre algunos militantes comunistas, por cierto, el

discurso de Carrillo, la víspera, fue «Impresentable». Para mí, supone la

liquidación, por harakiri, de un viejo líder. Y hasta el «viejo profesor» Tierno

asiente cuando le digo que Carrillo nos ofreció una oratoria barata,

correveidilesca, esclerótica, que tuvo la virtud de llevar a Suárez al «.trapo»

sucio de una cuestión ridicula: el intento, por un capitán de la Guardia Civil,

de forzar la puerta del apartamento de Belén Piniés, la secretaria de Carrillo.

La provocación de Felipe, ayer, por un «se quiso o no se quiso negociar con

ETA», sí que fue un careo en do mayor.— Pilar URBANO.

 

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