Autor: Cuadra Fernández, Bonifacio de la. 
 Debate político en el pleno del Congreso. Controversia Suárez-felipe González sobrre las negociaciones del Gobierno con ETA. 
 El voto de censura al Gobierno presentado por los socialistas dio un vuelco al debate político     
 
 El País.    22/05/1980.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 21. 

EL PAÍS, jueves 22 de mayo de 1980

NACIONAL 13

Debate político en el Pleno del Congreso

Controversia Suárez-Felipe González sobre las negociaciones del Gobierno con ETA

El voto de censura al Gobierno presentado por los socialistas dio un vuelco al

debate político

BONIFACIO DE LA CUADRA

La presentación por los socialistas de una moción de censura contra el Gobierno

Suárez dio un vuelco ayer al debate político iniciado el día 20 en el Congreso

de los Diputados, que desembocó anoche en una segunda edición del diálogo vivo

del día anterior entre Suárez y Carrillo, en esta ocasión

entre el presidente del Gobierno y el candidato a este cargo, Felipe González,

como protagonistas, y los supuestos intentos de negociaciones Gobierno-ETA, como

tema.

La propuesta socialista, rubricada con un vibrante aplauso de los diputados de

izquierda —entre los comunistas, Carrillo y Solé Tura se abstuvieron de

aplaudir, mientras que sí lo hacían Tamames y Eulalia Vintró—, sorprendió a la

Cámara y a la opinión pública. Hasta ahora el PSOE se había negado

reiteradamente a encauzar por la vía del voto de censura sus ataques al Gobierno

Suárez. La razón había sido siempre que no contarían con los votos suficientes

para sacarla adelante.

¿Existen ahora votos bastantes para sustituir a Suárez por Felipe González? La

explicación ofrecida a EL PAÍS por miembros de la ejecutiva socialista fue que

es útil para el país una iniciativa de este carácter.

Junto a esto, el PSOE intenta agudizar las contradicciones internas de UCD,

aunque ello signifique el peligro de que Felipe González se queme políticamente

en la operación.

En todo caso, la decisión socialista fue adoptada en la noche del martes,

después de la sesión parlamentaria y tras una reunión del Grupo Socialista en la

que se barajó, entre otras posibilidades, la moción de censura. Fue más tarde,

en la sede del PSOE de Joaquín García Morato, en una reunión a la que asistieron

Felipe González, Alfonso Guerra, Javier Solana, María Izquierdo, Joaquín Almunia

y Ramón Rubial, cuando se decidió presentar la moción de censura, justificada en

la falta de programa político del Gobierno, puesta de manifiesto el día 20 por

Adolfo Suárez. Se acordó asimismo hacer llegar al presidente de la Cámara,

Landelino Lavilla, el anuncio de la iniciativa socialista.

Abril, "vicepresidente-amigo"

A pesar de que los miembros del Gobierno aseguraron que la iniciativa socialista

no les había sorprendido —el ministro Juan Antonio Ortega declaró concretamente:

«A un constitucionalista nunca le puede sorprender el uso de la Constitución»—,

la realidad fue que el nerviosismo se reflejó en la cabeza del banco azul, en

donde sólo Fernando Abril, haciendo un quite al amigo presidente, fue capaz de

arrostrar el riesgo de subir a la tribuna de oradores inmediatamente después de

que Felipe González anunciara el propósito socialista de derribar

constitucionalmente al Gobierno de Adolfo Suárez.

La maquinaria centrista, tras los primeros momentos de confusión, se puso pronto

en marcha y pocos minutos después estaba redactado el documento de petición de

votación nominal que Gabriel Cisneros, secretario de Relaciones con las Cortes,

se apresuraba a completar con las cincuenta firmas necesarias, para asegurar el

control de los votos centristas, a pesar de la seguridad con que el secretario

general del partido, Rafael Calvo, afirmaba en los pasillos que no se producirán

fugas de votos en UCD.

Fernando Abril subió a la tribuna nervioso y lívido y alternó el tono

sentencioso y paternal hacia los socialistas con golpes sobre la tribuna de

oradores. Esgrimiendo a modo de maza ora el programa económico del Gobierno, ora

el discurso de investidura —los dos documentos impugnados poco antes por Felipe

González en el discurso que abrió la sesión de ayer—, ora la servilleta

depositada junto al vaso de agua, inició las hostilidades UCD-PSOE y el final

real y efectivo de la etapa de consenso.. Abril ironizó también sobre el

supuesto carácter desvaído del socialismo del PSOE a través de alusiones

repetidas al, diálogo Norte-Sur, que Felipe González acusó como una referencia a

Willy Brandt, y seguidamente asumió la compatibilidad de los socialdemócratas en

la Internacional Socialista.

Sólo más tarde, con tiempo suficiente para superar el susto, Adolfo Suárez pidió

la palabra para acusar a Felipe González, en tono formalmente cordial, de haber

utilizado descalificaciones más personales que conceptuales. Suárez denunció las

contradicciones de la alternativa económica, socialista y la inexistencia de un

proyecto autonómico distinto del de UCD, extremo este que más adelante el

ministro de Administración Territorial, José Pedro Pérez-Llorca, se esforzó en

demostrar, así como de tranquilizar a la Minoría Catalana, en nombre de la cual

Miguel Roca había exteriorizado su preocupación.

La moción de censura, presente

La intervención del portavoz centrista, Antonio Jiménez Blanco, reticente,

cáustico, mordaz y puntilloso —llamó Adolfo al presidente del Gobierno y don

Felipe a su oponente—, significó un paso más en la respuesta centrista a la

moción de censura de los socialistas, a quienes Jiménez Blanco calificó de

inmaduros e incoherentes. En un descanso de la sesión, la Junta de Portavoces

decidió concluir el debate político inicialmente planteado y, una vez producidos

los turnos de réplica, suspender su continuación hoy hasta la tramitación en la

próxima semana de la moción de censura. Sin embargo, la guerra estaba comenzada,

y mientras durase el debate, la moción de censura había de estar presente. Una

intervención del representante socialista vasco Carlos Solchaga, replicada por

el ministro del Interior, Juan José Rosón, quien contrapuso la admirable actitud

de Txiki Benegas ahora con la de hace un año, fue el detonante para una

intervención de Felipe González en reivindicación de la figura de Txiki Benegas.

El ex diputado socialista, que asistía a la sesión desde una tribuna de público,

hubo de saludar a sus compañeros del hemiciclo, que le tributaron un aplauso,

puestos en pie, como rúbrica a las últimas palabras de Felipe González, en

recuerdo de la posición coincidente del Gobierno con la postura socialista de

negociar con ETA.

El debate continuó hasta agotar los turnos de réplica, durante los cuales se

puso reiteradamente de manifiesto la tensión existente, a pesar de los esfuerzos

de Miguel Roca por poner distensión en el ambiente. De nuevo se elevó el clima

cuando intervino Manuel Fraga, en apoyo del programa estratégico contra el

terrorismo anunciado por Juan José Rosón, aunque lo consideró tardío, y al

manifestar que «el mejor terrorista, el que está muerto o preso».

El clima de tensión llegó a su punto culminante cuando el teniente general

Gutiérrez Mellado salió en defensa de la Legión frente al diputado canario

Fernando Sagaseta.

Suárez: "UCD está preparada para todo"

«No me altera lo más mínimo la moción de censura presentada por el PSOE»,

manifestó el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, ante un grupo de

informadores con los que mantuvo por espacio de unos quince minutos un diálogo

en un tono claramente jovial y distendido.

Sobre la iniciativa socialista comentó también: «Me ha extrañado que el PSOE

tardase tanto tiempo en presentarla. Es un mecanismo perfectamente

constitucional y que están en su derecho de utilizar. UCD está preparada para

todo. No he sentido amargura, la sentiría si lograse romper UCD, cosa que creo

imposible porque tengo la máxima confianza en la gente centrista.»

«Yo no he llamado al Rey todavía —añadió— aunque pienso que quizás se habrá

enterado ya por la radio o por algún despacho de agencia.»

«Creo que la minoría mayoritaria que tiene el Gobierno puede ser suficiente para

gobernar en solitario —siguió diciendo Suárez—. No puede considerarse como el

golpe más duro que he recibido. Este es un momento duro por los problemas que el

país tiene pero no por el voto de censura.»

Respecto al discurso pronunciado minutos antes por Felipe González declaró:

«Felipe González es un parlamentario brillante, parco en soluciones y brillante

en la crítica. Me da la impresión que le falta una lectura más del discurso que

pronuncié ayer.»

Respecto a aumentar el número de debates televisados indicó: «El Parlamento es

un sitio para hablar, pero la proliferación de retransmisiones de plenos podría

provocar intervenciones poco serias. No sería un factor estabilizador.»

"Trato de controlar mis reacciones impulsivas"

Afirmó también que la controversia que mantuvo ayer con Carrillo no fue una

reacción impulsiva: «Fue por reflexión. No tengo reacciones impulsivas y si me

surgen trato de controlarlas. Salí para hacer precisiones que juzgué necesarias

sobre los servicios de información y para puntualizar una información que el

señor Carrillo había dado en mi despacho.»

Ante la pregunta de un informador sobre si había perdido kilos ante este debate,

el presidente Suárez pidió, en un ambiente relajado, que se comprobase su

bíceps.

Sobre el proyecto autonómico que expuso ayer, puntualizó: «Es una posición de

UCD y del Gobierno y la defenderemos porque es un planteamiento serio y

riguroso.»

El ministro de la Presidencia, Rafael Arias Salgado, manifestó, por su parte,

que la forma y el momento de anunciar la moción de censura, por parte de los

socialistas, carece absolutamente de ética política, porque, por respeto al

Congreso de los Diputados se podría, por lo menos, haber esperado a terminar

este debate.

Colaboraron en la preparación de estas páginas Bonifacio de la Cuadra, Sebastián

García, Juán Francisco Janeiro, Joaquín Prieto y Camilo Valdecantos.

 

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