Parlamento. Debate político en el pleno del Congreso. 
 El voto de censura según la Constitución     
 
 El País.    22/05/1980.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

El voto de censura, según la Constitución

Con la presentación de la moción de censura, el partido socialista ha puesto en

marcha un mecanismo constitucional que podría dar lugar a la caída del actual

Gabinete, pero sólo si aquél obtiene el respaldo de un mínimo de 176 diputados

(mayoría absoluta del Congreso). En, ese caso, Felipe González, como candidato

de los autores de la moción, pasaría automáticamente a la presidencia del

Gobierno, sin que el Rey tenga que abrir consultas y sin que sea necesario otro

debate de investidura. Caso de que la moción fracasase, sus autores no podrán

presentar otra en el actual período de sesiones (que acaba en junio).

La responsabilidad política del Gobierno ante el Congreso constituye la piedra

angular de las democracias parlamentarias; responde al principio de que el

Gabinete emana de la Cámara, elegida por sufragio universal, y constituye una de

las más evidentes diferencias respecto a! régimen político anterior, en que el

Gobierno no era responsable ante las Cortes, y respondía tan sólo ante el jefe

del Estado. Todas las democracias parlamentarias incluyen mecanismos para

permitir la caída del Gobierno, por desconfianza de los diputados, aunque varían

las condiciones que cada Constitución prevé para que sea posible esa operación.

Dichas condiciones son particularmente difíciles en el caso de España, ya que la

censura no implica sólo la caída de un Gobierno, sino su sustitución inmediata

por otro, en lo que se conoce como «voto de censura constructivo». Si los

interesesde varios grupos parlamentarios de distinto signo pueden coincidir en

la crítica a un presidente concreto, es más difícil que coincidan también en el

apoyo a su sucesor.

La moción de censura no puede ser votada hasta pasados cinco días de su

presentación. Es decir, en el caso de la moción socialista, la votación no

podría efectuarse antes del martes próximo. Ocurre también que la Constitución

autoriza la presentación de «mociones alternativas» durante los dos primeros

días de dicho plazo —es decir, hasta la mañana del viernes—.

Teóricamente es posible que, bien de forma alternativa a la moción de censura,

bien después de votada esta última, el Gobierno pueda presentar al Congreso la

cuestión de confianza sobre su programa o sobre la declaración política

efectuada. Esa votación es completamente distinta a la moción de censura, ya que

la confianza se entiende otorgada «cuando voté a favor de la misma la mayoría

simple de los diputados»; esto es, cuando el Gobierno reciba, en esta votación

concreta, mayor número de votos afirmativos que de negativos, cualquiera que sea

aquél.

Si la votación de confianza no fuera aprobada, el Gobierno tendría que dimitir y

el Rey debería abrir un período de consultas para proponer al Congreso un

candidato a la presidencia del nuevo Gobierno. Este mecanismo permitiría,

teóricamente, buscar un relevo a Suárez dentro del propio partido gubernamental,

ya que la pérdida de la confianza de la Cámara prácticamente sólo es posible por

rebelión interna en la formación gubernamental. Pero el asunto no pasa de ser

una posibilidad teórica, puesto que sería ilógico que Suárez pidiera la

confianza de la Cámara sin plenas garantías de fidelidad de sus diputados.

 

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