Autor: Hernández, Ángel Antonio. 
 Votos de censura y Gobiernos en el mundo occidental.. 
 El éxito del voto no determina la caída del Primer Ministro     
 
 Ya.    29/05/1980.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

El éxito del voto ,no determina la caída del primer ministro

LONDRES Ángel Antonio Hernández

El voto de censura en el Parlamento británico es un derecho democrático ejercido

con cierta frecuencia por la oposición (conservadores o laboristas, según los

casos), tanto contra la política general del Gobierno por considerarla lesiva a

los intereses generales del país como contra un ministro determinado.

Como en otros Parlamentos democráticos, es una vía abierta constitucionalmente

para controlar la acción gubernamental.

En el derecho constitucional británico no hay reglamento que determine el uso

del voto de confianza o censura. Es la práctica parlamentaria la que impone la

regla. En este país se ha utilizado con cierta frecuencia, si bien en los

últimos años ha disminuido, probablemente como resultado de la instauración de

un nuevo procedimiento para la discusión de las provisiones financieras, bajo el

cual la oposición puede presentar un número sustancial de mociones criticando un

aspecto u otro de la conducta del Gobierno.

En la historia parlamentaria de los últimos cincuenta años, un voto de censura

no ha determinado la caída del Gobierno. El caso excepcional se produjo en marzo

de 1979, cuando la oposición conservadora dirigida por la actual primer

ministro, Margaret Thatcher; presentó un voto de censura contra el Gobierno

laborista de James Callagham. El resultado del debate fueron 311 votos a favor

de la oposición y 310 a favor del Gobierno, con lo cual se consideró que el

primer ministro perdió la confianza de la Cámara para continuar al frente del

poder. La victoria de los conservadores fue decidida por los votos de los

liberales, nacionalistas escoceses y unionistas del Ulster.

Respecto al procedimiento en este tipo de debates —se suelen prolongar a veces

durante días—, la única norma general es que cuando el líder de la oposición

plantea el voto de censura, el primer ministro está obligado a hacer frente al

mismo ante la Cámara. La práctica parlamentaria establece que el Gobierno no

puede rechazar al menos un día de discusiones, aunque puede escoger el que más

le convenga de acuerdo con sus responsabilidades gubernamentales. La práctica

citada viene determinada por la posición responsable y reconocida oficialmente

de la oposición como Gobierno en potencia, cosa que a su vez legitima a ésta

para interrumpir el curso normal de los asuntos políticos gubernamentales y

pedir cuentas a los detentadores del poder sobre aspectos parciales o generales

de su acción política.

 

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