Autor: Rodríguez, Juan Miguel. 
 Correo. 
 La comedia política     
 
 El Socialista.     Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Los médicos del Ejército de la República

Los médicos nombrados provisionalmente tenientes y capitanes por el tiempo de

duración de la campaña deberíamos reivindicar el reconocimiento de ciertos

derechos. ¿Por qué no? Considerados como voluntarios —tanto por un bando como

por el otro—, sufrimos peligros, trabajos y sinsabores sin fin. Nuestra

situación al terminar la guerra fue de desesperación. Cada uno de nosotros

podría escribir una historia de lo más triste y conmovedora.

¿Por qué no tratar de lograr un reconocimiento oficial a todo ello?

No hicimos más que servir lealmente a un Gobierno legalmente constituido.

JOAQUÍN BARRIOS GUTIÉRREZ

Capitán médico en el Ejército de la República. Sevilla

La comedia política

Pudiera ser que desde los pasillos del Congreso no se vea la realidad que

vivimos los españoles de la calle. Yo no soy quién para afirmarlo porque no soy

diputado, ni antes fui procurador, no he sido funcionario del Estado ni soy

funcionario de ningún partido político. Voté a los candidatos del PSOE en todas

las elecciones pasadas, creyendo que votaba al Partido Socialista, al que

perteneció mi padre y por el que luchó y murió. Ahora yo no sé a quiénes votaré

en lo sucesivo. Nunca votaré a la derecha. Eso está claro para mí.

Yo quisiera que los candidatos que yo voté salieran de sus pasillos y bajaran a

la calle para enterarse de lo que pensamos los demás españoles. Yo quisiera que

bajaran como un ciudadano cualquiera, no para darnos conferencias, sino para

escucharnos. Porque nosotros no hablamos en el Congreso, pero hablamos en la

calle y comentamos lo que vivimos y lo que vemos, y nos burlamos,muchos con

amargura, de la comedia que nos están representando. Me refiero a la comedia

política.

No podemos creer en la sinceridad de los discursos, porque sólo se quedan en

discursos. Los hombres de la calle no comprendemos que mientras la derecha se

burla de las palabras que se dicen en el Congreso y hace lo que le conviene sin

dar explicaciones, porque tiene la sartén por el mango, nuestros representantes,

. los que nosotros hemos votado, se conformen con sus discursos y declaraciones

a la prensa. ¿Es que no se puede hacer nada más? Esto es lo que nosotros nos

preguntamos. Por lo visto, la derecha puede reírse de la Constitución y mantener

vigentes las Leyes derogadas por la Constitución. Y no pasa nada. La izquierda,

en cambio, piensa que le basta con dar ejemplo de formalidad democrática,

respetando los formalismos de la democracia formal que no existe. Eso lo vemos

desde la calle, aunque no se pueda ver en los pasillos del Congreso. ¿No es una

verdadera comedia de malas costumbres? Y que me perdonen sus señorías la

sinceridad.

JUAN MIGUEL RODRÍGUEZ

Valladolid

Sobre EL SOCIALISTA y los toros

Me gusta el primer número, pero... dos cosas me han chocado".

Lo que para mí es un tremendo bache en el trabajo de Enrique Gomáriz y la

crónica taurina de Alfonso Navalón.

En cuanto al primero, hubiese quedado mucho mejor sin el párrafo en que alude a

lo declarado por un compatriota regresado de la RFA. Yo regresé de Zurich

(Suiza), donde permanecí cuatro años. Las normas de comportamiento cívico son

idénticas. Allí también se avisa a la Policía para poner coto a los

desconsiderados, y en Suiza, que yo sepa, no hay ningún resurgir del nazismo. Ha

empleado a mi entender un sofisma que en buena medida invalida el resto de los

argumentos expuestos.

Respecto a la segunda, la verdad es que no esperaba tropezar-me en las páginas

de EL SOCIALISTA con la fiesta nacional. Ya sé que ésta es cuestión muy debatida

y hay criterios para todos los gustos. Pues bien, que escriba Alfonso de la

fiesta para los "afisionaos" socialistas, que no creo que haya muchos, pero yo

le rogaría que no relacione su problemática, la de la fiesta, con la de nuestra

incipiente democracia; demasiados quebraderos de cabeza tiene ya la pobre. Y

porque ya está bien de pan y toros, dejemos que decaiga la fiesta y que se caiga

de una vez por todas. No supondría ninguna ruina económica ni trauma psíquico

alguno.

Los miles de hectáreas dedicadas hoy a pastizales (ver "El País Semanal" del día

13) producirían bastante más con cultivos adecuados, y Navalón, Vidal y demás

cronistas taurinos podrían describir las "corridas" de nuestro Congreso de los

Diputados, que a buen seguro resultarían mucho más divertidas. No tendrían ni

que cambiar el léxico al uso en el mundillo taurino. ¿Vale?

JUAN RUIZ MORENATE

Madrid

 

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