Contactos con ETA. 
 El Gobierno sí quiso negociar     
 
 El Socialista.     Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Contactos con ETA

El Gobierno sí quiso negociar

Las negociaciones entre el Gobierno y la ETA son tema que está claro para todo

el mundo, excepto para el propio Ejecutivo. Durante años se ha esquivado su

reconocimiento por esferas gubernamentales. Sin embargo, el diputado centrista

por Vizcaya, Etcheverría, se mostró partidario de la negociación , cuando era

parlamentario. Pese a ocupar el primer Iugar de la lista de UCD por aquella

circunscripción, Etcheverría no fue incluido en la candidatura vizcaína de las

elecciones celebradas en marzo de 1979.

Desde entonces, los representantes de UCD en el País Vasco no se han pronunciado

afirmativamente sobre esta cuestión.

Areilza: "Negociar el alto el fuego"

El propio José María de Areilza, diputado de Coalición Democrática, respondió a

una entrevista publicada en el diario "Deia" hace mes y medio lo siguiente. Ante

el juicio del periodista, "... desde algunas esferas militares se considera que

no se puede llegar a una negociación con ETA", el diputado de Coalición

Democrática contestaba: "Es una posición respetable, desde luego, pero que yo no

comparto en absoluto; en las circunstancias actuales no se puede pensar así". Y

continuaba más adelante: "No queda más que una vía" para solucionar la cuestión.

"Es preciso tratar de llegar a una situación de negociación con ETA que propicie

el ´alto el fuego. Esa es una premisa fundamental para realizar una política

eficaz en Euskadi".

Pero la inoportunidad de Rosón, al criticar la actuación de José María Benegas

en la Consejería del Interior del CGV sobre el tema ETA, puede revelar nuevos

detalles a la opinión pública. Así, en una carta enviada al diario "El País" por

José Maria Recalde, el ex director de Derechos Humanos de aquella Consejería

anota cómo "fui testigo en que la última vez que Martín Villa le dijo a Benegas

que estaba de acuerdo en entablar negociaciones aventuró como posible

representante del Gobierno al hoy ministro del interior, señor Rosón".

Sin otro testimonio que los hechos sucedidos antes y después del viaje de Martín

Villa a Costa Rica, se puede reconstruir parte de una negociación frustrada. La

organización ETA había dado una tregua aparente a sus atentados antes de que el

ministro del Interior citado se desplazase al país centramericano para asistir a

la toma de posesión del nuevo Presidente en representación del Gobierno español.

"Las actividades terroristas pasadas causaron momentos difíciles en mi país —

declaraba Martín Villa en San José de Costa Rica—. Pero, a mi juicio, estas

acciones ya van decreciendo". El optimismo del responsable del orden público

español era evidente. Al regreso de este viaje está previsto un encuentro en

Ginebra con miembros de ETA que podría satisfacer esa esperanza. Pero esa

segunda etapa de la travesía no llegó a realizarse.

ETA: dos grupos enfrentados

Según parece, dos grupos enfrentados en el seno de ETA dilucidaron sus

diferencias en torno a negociar con el Gobierno a través de una votación. Una

cíe las facciones era partidaria de tratar con el poder ejecutivo y dar

publicidad a las negociaciones si se conseguían resultados. Entre otros,

"Argala" apadrinaba esta postura. La otra era defendida por el grupo de "Apala",

que deseaba negociación pública desde el primer momento. Al final triunfó esta

última postura por escaso margen, probablemente de un voto. De cualquier forma,

la posición del grupo de "Argala" era difícil, porque los comandos ´¡berezi"

podían sabotear la negociación en secreto si llegaba" a triunfar la hipótesis

negociadora.

Cuando Martín Villa regresa de su viaje a Costa Rica, la tregua terrorista ha

concluido. Tres guardias civiles y dos miembros de ETA mueren en sendos

atentados. Una de las acciones tuvo lugar en Pamplona, escenario que no pasa

inadvertido en aquellas fechas. Pocos días más tarde, el Consejo de Ministros

decide no admitir la negociación con ETA con una declaración formal.

Desde mayo de 1978, las negociaciones entre el Gobierno y la ETA se oscurecen un

grado más. Sin embargo, la campaña de bombas llevada a cabo en la Costa del Sol

durante el pasado verano finalizó con el traslado de dieciséis presos internados

en la cárcel de Soria a prisiones del País Vasco. Por otro lado, tras el

secuestro del diputado ucedista Rupérez, una treintena de presos acusados de

conexión con organizaciones armadas salieron de las cárceles.

El PNV, como intermediario

En el mes de abril de este año, tres miembros de ETA: Jokin Gorostidi, Txomin

Iturbe y Eugenio Echeveste fueron puestos en libertad por las autoridades

francesas tras haber sido detenidos en Biarritz.

Según el semanario "Ere", identificado con la línea de actuación de Euskadiko

Ezquerra, esa liberación podría estar motivada por la presión del PNV sobre el

Gobierno español, y de éste sobre el francés, para no entorpecer las

conversaciones en marcha entre tos nacionalistas y los "milis". De acuerdo con

esta interpretación, el Partido Nacionalista Vasco estaría jugando la carta

negociadora con ETA, supliendo así al Gobierno centrista. Pero con su

colaboración activa.

Los intentos de aproximación al tema ETA han contado con numerosos mediadores

durante los últimos años. Después de la declaración emitida por el Consejo de

Ministros en mayo de 1978, tras el viaje de Martín Villa a Costa Rica, el

entonces honorable Tarradellas se entrevistaba con Jesús María de Leizaola.

El presidente del Gobierno catalán, Jordi Pujol, calificó como buena la

iniciativa de Tarradellas en ese sentido. En declaraciones a EL SOCIALISTA,

publicadas por aquellas fechas, el líder de Convergencia declaró que "con todas

1as cautelas que sean precisas, pienso que sería bueno hablar con ETA". La

encuesta realizada por esta publicación en el número del 28 de mayo de 1978

también mostró partidarios de los contactos gubernamentales con ETA a Carlos

Garaicoechea y Alfonso Guerra. Por su parte, Joaquín Satrústegui manifestaba que

"el Gobierno no puede hacerlo. Pero la diplomacia tiene muchos conductos. En

Italia, por ejemplo, el Gobierno no negoció directamente con las Brigadas Rojas,

pero siempre existen medios e intermediarios". El único que contestó

taxativamente "no" a la negociación con ETA fue Roberto Lertchundi, secretario

general del Partido Comunista de Euskadi. Pero las palabras de Adolfo Suárez en

el Congreso, "el Gobierno, en ningún momento ha estado dispuesto a negociar con

ETA", difícilmente se sostienen en pie. Los hechos demuestran lo contrario.

 

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