Política. Debate en el Pleno del Congreso. Santiago Carrillo. 
 UCD estuvo dispuesta a gobernar con los votos del PCE     
 
 Mundo Obrero.    29/05/1980.  Página: 1,3. Páginas: 2. Párrafos: 23. 

Santiago Carrillo

UCD estuvo dispuesta a gobernar con los votos del PCE

«Ahora que se pone en duda la legitimidad de un apoyo del Partido Comunista al

Partido Socialista —señaló Santiago Carrillo en su intervención de ayer— yo

quiero recordar que en otoño de 1978, antes de la disolución de las anteriores

Cortes, el Gobierno de UCD solicitó al PCE para hacer un Gobierno de mayoría.»

El secretario del PCE agregaría: «La cosa me pareció tan extraordinaria que le

dije al señor Abril que lo pensara bien.» Su reafirmación no fue sutilmente y

Santiago Carrillo recurriría a Suárez, quien le confirmaría, efectivamente, que

UCD estaba dispuesta a hacer un acuerdo de mayoría con el PCE porque «recuerdo

muy bien sus palabras —indicó- el PCE era un partido nacional y democrático».

Santiago Carrillo recordó sus palabras a Suárez: «Acepto comenzar estas

negociaciones porque no me extrañaría que un dia en este país hubiese algún

partido que negase a los comunistas la legitimidad para estar en el Gobierna o

para estar en una mayoría, y éste será un argumento para mi el día de mañana.»

Debate en el Pleno del Congreso

Nueva polémica Carrillo—Suárez

La legitimidad de los votos comunistas

Alfonso Guerra, con una breve intervención, finalizó su debate con el ministro

Arias Salgado.

Inmediatamente después hizo uso de la palabra Santiago Carrillo para replicar a

Arias Salgado La intervención de Carrillo provocó un cruce de palabras entre el

dirigente comunista, el presidente de Gobierno y Abril Martorell.

En esta parte del debate, el Gobierno ha aludido al Partido Comunista, señalando

que la presencia de partidos comunistas en gobiernos europeos es una cuestión

política muy delicada y, más allá, negando en la práctica al Partido Comunista

legitimidad para participar en mayorías municipales, en acuerdos municipales, es

decir, estableciendo una especie de soberanía limitada en esta Cámara y en este

país.

Y no quiero decir que el Partido Comunista se considera en esta Cámara con los

mismos derechos y con los mismos deberes que cualquier otro partido político. Y

que cuando se trató de hacer el pacto de la Moncloa, el señor Suárez nos convocó

para hacer estos pactos como a los otros partidos políticos. Y ahora que se pone

en duda la legitimidad de un apoyo del Partido Comunista al Partido Socialista,

yo quiero recordar que en otoño de 1978, antes de la disolución de las

anteriores Cortes, el Gobierno de UCD solicitó al PCE para hacer un acuerdo de

mayoría.

Aquello, no se escandalicen, en todo caso escandalícense ustedes con los señores

que están ahí sentados (y señala a UCD), no conmigo. Aquello nos fue propuesto

en una cena en Castellana, 3, en la que estaban presentes el señor Abril

Martorell, el señor Calvo y el señor Pérez Llorca, y por nuestra parte estábamos

presentes el señor Jordi Solé Tura, Eugenio Triana y yo, si no recuerdo mal;

quizá habría también un cuarto concurrente.

La cosa me pareció tan extraordinaria, que le dije al señor Abril Martorell -

que lo pensara bien y el señor Abril Martorell me llamó a los dos días por

teléfono para decirme que lo había pensado y que si, que estaban dispuestos a

hacer un acuerdo de mayoría. Siguió pareciéndome tan extraño que me fui a la

Moncloa y consulté con el señor Suárez, y el señor Suárez me confirmó en,

efecto, que UCD estaba dispuesta a hacer un acuerdo de mayoría con el PCE,

porque el PCE, recuerdo muy bien sus palabras, era un partido nacional y un

partido democrático. Y a raíz de esa entrevista en la Moncloa, se celebró una

reunión en la que estaban el señor Abril Martorell, el señor Calvo Ortega y el

señor Pérez

Llorca, y por nuestra parte, Jordi Solé Tura, Tamames y alguno más que no

recuerdo en este momento, que comenzó a discutir un posible acuerdo de mayoría

(tanto el señor Abril Martorell como el señor presidente del Gobierno parecen

decir que no con gestos). Hubo intercambios de papeles y yo recuerdo al

presidente Suárez (naturalmente, es su palabra contra la mía), que en esa

conversación yo le dije, «acepto comenzar esas negociaciones: Y acepto

comenzarlas, porque no me extrañaría que un día en este país hubiese algún

partido que negase a los comunistas legitimidad para estar en el Gobierno o para

estar en una mayoría y éste será un argumento para mí el día de mañana, a usted

se lo he dicho. Y le dije, acepto también porque nosotros vamos a proponer un

programa para ese acuerdo del que no tendríamos que avergonzarnos y que podría

ser nuestro programa electoral en caso de disolución de las Cortes. Y acepto

también porque si llegamos a -un mínimo de acuerdo, nosotros vamos a proponer

que se asocie el PSOE a ese programa. Yo tengo muy buena memoria, comprendo que

al señor Suárez estos recuerdos ahora vengan a turbarle y a crearle ciertos

problemas que no es, quizá, de mi parte muy cristiano añadir a los que tiene

ahora. Pero ésa es la realidad. A mi, aquello en aquel momento me pareció

extraordinario y raro, pero en estos momentos, cuando se quiere quitar al

candidato socialista ¡a legitimidad de las votos del Partido Comunista, quiero

decir que el señor Suárez estuvo dispuesto a gobernar con los votos del Partido

Comunista».

Abril:

La situación económica era difícil

Inmediatamente después de Carrillo tomó la palabra Abril Martorell,

vicepresidente segundo del Gobierno.

Abril Martorell comenzó diciendo que Carrillo había «confundido sus deseos con

las realidades». En opinión del vicepresidente segundo del Gobierno, las

conversaciones con el PCE, reconoció la existencia de conversaciones frecuentes

«se enmarcaban dentro de una difícil situación económica. Recuérdese, señaló,

que CC.OO. pedía una negociación a tres bandas para aupar al PCE. Esa petición

de Comisiones demuestra que no llegó a existir una negocición política».

Rodeado por exclamaciones, Abril dijo: «Las conversaciones finalizaron cuando se

empezó a hablar de la OTAN.»

La verdad particular de Suárez

Tras-Abril Martorell tomó la palabra el presidente Suárez. «Carrillo ha dicho

parte de la verdad, pero no toda.» Suárez siguió dentro de la linea argumen-tal

de Abril. Insistió en que se trataba de lograr acuerdos económicos, «en ningún

caso, políticos». Suárez, levantando carcajadas, dijo: «El (Carrillo) intentó

extraer información de mi, quería saber si pensaba disolver el Congreso.»

Para Suárez en ningún caso, «y tengo buena memoria —dijo— se trataba de llegar a

un acuerdo político».

Carrillo:

Suárez y yo nos veíamos con frecuencia

Carrillo volvió a hacer uso de la palabra. «Yo creo —indicó— que el señor Abril

Martorell ha dicho algo fundamentalmente verdadero. Que lo que él buscaba en

aquella ocasión era ver si se podía hacer un acuerdo con nosotros que sacase al

Gobierno de las necesidades que tenia en materia de política económica y social,

pero por eso, entonces, a mí me pareció extraña la proposición, porque yo no

veía ese acuerdo de mayoría entre UCD y el PCE, yo no veía la racionalidad de

ese acuerdo y probablemente el señor Abril Martorell, con su astucia conocida,

lo que quería era, a través de algo que tuviera la forma de un acuerdo de

política de Gobierno, complicarnos a nosotros en la política económica y social

del Gobierno, pero yo fui a ver, efectivamente, al señor Suárez, y el señor

Suárez confunde varias conversaciones.»

«En aquella época el señor Suárez y yo nos veíamos más a menudo. Y el otro día,

el señor Suárez decía que ahora no nos vemos tanto, y que prefiere equivocarse

con sus propios errores, yo creo que así le van las cosas. La verdad es, señor

Suárez, que todo lo que yo he dicho es cierto. Que usted me habló de un acuerdo

de mayoría de Gobierno. Que cuando yo le dije, "pero usted ha pensado en lo que

van a decir los americanos", usted me contestó: "el Partido Comunista es un

partido nacional y democrático", y me dijo algunas cosas sobre los americanos

que no quiero recordar para no crearle problemas.»

«Y usted dio fuego verde para que empezaran esas negociaciones, que la prueba de

que no eran negociaciones sindicales es que por nuestra parte iba Ramón Tamames,

que no tiene nada que ver con los sindicatos, yo y Solé Tura, que no tiene nada

que ver con los sindicatos, y Manuel Azcarate, que es un experto en política

internacional. Y que hubo papeles que se intercambiaron.»

«Claro, ahora yo comprendo muy bien, para el señor Suárez es molesto que se

hable de estas cosas. La política del señor Suárez ha cambiado, pero ¡o que. yo

quiero decir, señores, es que los hechos son los hechos. De las elecciones

hablamos en otra ocasión, en. otra conversación y, efectivamente, yo le dije al

señor Suárez: me parece que a usted no le queda ninguna carta en la manga y lo

que yo le quería decir es que no veía otra salida para él que la disolución. En

aquel momento, el señor Suárez me dijo que él tenía muchas cartas en la manga,

pero al final la única que tenia, desgraciadamente para el país,

desgraciadamente para el país y para la economía, señor Abril Martorell, fue la

disolución. Esa es la verdad, señor Suárez, siento mucho que la situación

política en la que está usted hoy le impida reconocer la verdad.

Suárez: Mi adversario Carrillo

Suárez, un tanto irritado, contestó nuevamente a Carrillo. «Para todos está

claro que él y yo somos adversarios políticos, que nuestras posiciones son

grandemente diversas.» En esas inmensas diferencias se escondió Suárez para

decir que no se podía hablar de acuerdos políticos con los comunistas.

Recordó nuevamente la legalización del PCE, «yo cumplí todo lo que había

prometido, a pesar de mi aversión política por los comunistas».

Suárez finalizó tajante: «Rechazamos cualquier posibilidad de acuerdo con el

PCE.»

Carrillo: No digas de esta agua no beberé

Carrillo volvió a pedir la palabra. El presidente, tras unas iniciales

negativas, accedió a que el secretario del PCE interviniese nuevamente.

«Para decir, señor presidente del Gobierno, que reitero todo lo que he dicho.

Que podría añadir otras cosas. Las diré cuando escriba mis memorias y que el

señor presidente del Gobierno ha hecho, a pesar de esas distancias que existen,

evidentemente entre ´lo que usted piensa y lo que pensamos en estos bandos, ha

hecho acuerdos parlamentarios y pacta cancel Partido Comunista. Y no diga su

señoría "de esta agua nc beberé", porque no es seguro que no tenga que volver a

hacerlos para defender la democracia.»

Tras la intervención de Carrillo, aplaudida por la izquierda } contestada por la

derecha, se levantó la sesión durante diez minutos. Después del breve descanso

intervino, para exponer su programa de gobierno, Felipe González.

 

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