Autor: Vizcaíno Casas, Fernando. 
   El retablo     
 
 El Alcázar.    22/05/1980.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

El retablo

Con buena entrada en las localidades de hemiciclo (sin llegar al lleno) y lleno

aparente en las gradas altas populares, se celebra el primer festejo

parlamentario de la Feria de San Isidro. Al frente de) cartel, Adolfo Suárez (a)

El Presídeme, que vestía un elegante temo azul, con camisa del mismo color y

corbata igualmente azulada. Desde el burladero del PC, Santiago Carrillo (a)

Niño de Paracuellos comenta, durante el paseíllo, que la tonalidad del traje de

torear del Presidente debíase a un juego de su subconsciente, anclado en pasadas

épocas imperiales. Risas y aplausos de su cuadrilla.

El Presidente inicia la faena oratoria con pases de tanteo, ante la expectación

de la plaza parlamentaria. Tarda en centrarse y se le nota más nervioso que de

costumbre; claro que la res ofrece serias dificultades.

Intenta animarse con unos adornos, de cara a la galería, que no consiguen

entusiasmar. El trasteo es de pitón a pitón, sin ligar los muletazos. Deja el

tercio de exculpación gubernamental,reducido a un auno sumario y poco

convincente, para pasar al siguiente, de examen económico, con frecuentes

concesiones al sol. El público sigue frio.

Hinca las rodillas para reconocer algunos faltos, pero enseguida vuelve a

muletear por la cara, perdiendo los trastos cuando asegura que se han tornado

colosales medidas para erradicar el terrorismo y, sobre todo, al empeñarse en

colocarnos que el sistema antiatracos en curso viene dando buenos resultados.

Pitos. Alarga excesivamente la faena con datos y cifras y es revolcado al

echarle la culpa de casi todo a la crisis del petróleo. El público comienza a

desinflarse, por la escasa calidad del espectáculo. Mata de varios bajonazos y

cinco descabellos sobre la cuestión autonómica. División de opiniones.

La impresión general sobre la lidia dada por El Presidente al berrendo en negro

«Debatito» (760 kilos) coincide en apreciar en el antiguo maestro del ruedo

oratorio un evidente descenso de facultades y cierto visible cansancio, que

unidos a su poca confianza y a los muchos problemas que le planteó el burel,

convirtieron su actuación en cansina, excesivamente larga y sin ningún brillo.

Confiemos en que, en las corridas que tiene pendientes, logre recuperar algo de

su perdido cartel.

Frase genial

Dijo don Adolfo (a quien el diario contacto con el señor Abril Martorell parece

haberle contagiado la infinita tristeza del Vice) que en los años sesenta,

exportábamos paro a Europa y ahora, lo importamos.

Pues hemos hecho un pan como unas hostias.

Topicazos

Largarle el mochuelo del desastre económico de este país (antes llamado España)

a la subida de los precios del petróleo, son ganas de repetir tópicos

desacreditados. Porque es notorio que el aumento en España de la gasolina no ha

sido proporcional (ni muchísimo menos; a esas subidas. Nos han cargado unas

pesetejas más, a beneficio de los abnegados municipios populares.

Y asegurar que. el desarrollo económico de los años sesenta fue desordenado y

por eso estamos ahora llenitos de calamidades, produce carcajadas sin freno. Lo

mismo que pedir que ahorremos, exaltar las virtudes del ahorro, asegurar que sin

él no habrá aumento de productividad e iremos al caos.

Con la ley fiscal vigente, ¿quién es el guapo que ahorra? ¿Para qué? ¡Si resulta

que hasta pagamos impuesto por la inflación, técnicamente llamada plus valía.

Recobremos el humor

Cambio de página. Pasemos a comentar cosas más gratas (y hasta más serias). Hoy

se rinde un homenaje a Evaristo Acevedo, ese colosal humorista que inventó

nuevas fórmulas escritas para divertir (y hacer pensar) al prójimo. Su cárcel de

papel inolvidable quedará, ya para siempre, en la antología de los mejores

logros de la sonrisa crítica española. Allí se pasaron sus buenas semanas las

más empingorotadas figuras del anterior régimen, de toda clase y profesión,

incluida la política.

Si la cárcel de Evaristo no hubiera sido víctima de la Reforma Penitenciaria,

que se llevó el solar entrañable de La Codorniz, hoy estaría llena a reventar.

Porque, ¡menudo material ofrece el actual contorno para dictar sentencias

burlescas condenatorias!

Enhorabuena, Evaristo. Ya seguir, hombre.

La batalla de Bailén

Follón gordo en Bailén. Proclamas al pueblo. Folletos de distinta tendencia en

reparto. Unos concejales acusan a la coalición PSOE-PCE de lanzar un libelo

difamatorio. Otros arremeten contra el alcalde y su íntimo amigo José Marín, que

según ellos, profiere durante las sesiones, palabras soeces, ofensivas e

injuriosas. A la actitud del alcalde la llaman sectaria, contemporizadora y

aquiescente.

Total; otra vez la batalla de Bailen. Lo malo es que no aparece un general.

(Ojo: me refiero a Castaños.)

VIZCAÍNO CASAS

 

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